Saturday, August 12, 2017

Baby: El Aprendiz del Crimen (Baby Driver)



Síntomas: El joven Baby (Ansel Elgort) presta sus servicios como experto conductor en los robos bancarios organizados por el misterioso Doc (Kevin Spacey), con quien tiene una deuda desde hace muchos años. Sin embargo, esa deuda quedará saldada después del siguiente "trabajo", y Baby podrá llevar una vida normal. Entonces conoce a Debora (Lily James), y las cosas se complican.

Diagnóstico: Aunque me gustan casi todas las películas del director británico Edgar Wright (no he visto la primera, A Fistful of Fingers), confieso que mi entusiasmo se redujo progresivamente con cada nuevo proyecto, desde el máximo alcanzado por Shaun of the Dead (2004), hasta la tibia diversión de The World's End (2013). Por eso me alegra decir que Baby: El Aprendiz del Crimen (me da pena ajena escribir ese título, así que me referiré a la película en lo sucesivo con su nombre original) representa un apoteótico regreso al virtuosismo visual, narrativo y emocional que Wright mostró desde los inicios de su carrera, creando odas a la cultura "geek" que reflejan la irreverente sensibilidad del cineasta y su afinidad por historias sobre "outsiders" sobreponiéndose a la adversidad para plantar su pie en el mundo que los rechaza.
En este caso, el "outsider" es Baby, renuente cómplice de un genio criminal que reconoció el talento innato del joven para conducir (y robar autos), y lo reclutó como parte de su pandilla. Sin embargo es obvio que Baby no pertenece a ese mundo, y espera con anhelo el momento de su libertad. Pero, claro, sin conflicto no habría película; y ahí es donde Wright brilla como guionista, construyendo una estructura dramática increíblemente sólida y eficiente, donde no hay escenas innecesarias ni personajes irrelevantes. Todo está interconectado, y el descubrimiento de esas complejas relaciones es tan emocionante como las maravillosas escenas de acción, y (obviamente) las persecuciones automovilísticas, editadas al ritmo de incontables canciones que establecen el tono de la película y expresan lo que Baby no puede decir con palabras.
Algunas escenas se sienten excesivamente coreografiadas para seguir el ritmo de piezas particulares (por ejemplo, una visita a la cafetería al compás de The Harlem Shuffle -versión original de Bob & Earl-), pero con el paso del tiempo la simbiosis de imágenes y música le da a la película una cadencia muy particular que se integra orgánicamente al drama. Una cosa es musicalizar una persecución con alguna canción de moda (como hemos visto en incontables películas); pero es muy distinto dictar la edición de las escenas y alterar su atmósfera general siguiendo la pauta de canciones perfectamente seleccionada para la ocasión. Y Wright hace esto durante casi toda la película, sugiriendo un nivel de planeación durante la filmación y edición que debe haber sido tremendamente difícil de mantener. Pero el resultado compensa con creces el esfuerzo.
Sin embargo, Baby Driver es más que un simple gimmick audiovisual. La historia es casi perfecta en su balance de suspenso, acción y romance, con personajes realistas y bien definidos que evocan los arquetipos del Hollywood clásico. Si cerramos los ojos cuando habla Kevin Spacey, casi podemos imaginar a James Cagney enunciando diálogos similares.
No esperaba mucho de Ansel Egort en el papel principal (después de haberlo visto en mediocres melodramas adolescentes), pero resultó un protagonista fuerte y sincero que sigue su propia conciencia, independientemente de lo que opinen sus colegas criminales. Kevin Spacey se roba la película (jo, jo) con su interpretación de "Doc", el líder criminal con suficiente humanidad para poner la lealtad por encima del dinero... a menos que sea MUCHO dinero. Jon Hamm, Jon Bernthal, Eiza González y Jamie Foxx interpretan cómplices cuyas impredecibles disfunciones añaden más peligro a las aventuras de Baby; y Lily James es la chica perfecta que representa un mejor futuro para Baby... o un señuelo potencial para manipularlo.
Entonces, sigue gustándome más Shaun of the Dead, pero creo que acabo de descubrir mi segunda película favorita de Edgar Wright. Baby Driver es un placer para fans del cine, de la música, y de los coches... aunque mi única queja es que, después de la brillante persecución inicial, la película no pone tanto énfasis en el lucimiento de los "stunt drivers" que hicieron posible esta película. O al menos no tanto énfasis como yo esperaba. Aún así, Baby Driver merece una efusiva recomendación, sobre todo en un cine con buen sonido. Y, desde luego, la banda sonora será muy útil para que parezcan más "cool" nuestras actividades diarias... desde pasear al perro, hasta escribir críticas demasiado largas. Solo una canción más...
Calificación: 9.5

IMDb

4 comments:

  1. Eiza González es una buena excusa para ver esta peli. Te gustó la serie de From Dusk Till Dawn?

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  2. Javier Asenjo: Sin duda es una actriz muy atractiva, pero te aseguro que no hace falta esa excusa para ver esta excelente película (aunque, desde luego, siempre se aprecia la belleza femenina ;-) En cuanto a From Dusk Till Dawn, vi el primer episodio y no me "capturó". Y, como hay TANTA televisión y tan poco tiempo libre, decidí no gastar más tiempo en aquella serie. ¿La recomiendas? ¿Mejoró con el tiempo? Gracias y saludos!

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  3. Hola again. Vi hasta la segunda temporada y me divirtió bastante. La elección de actores zafa bastante. Pero es como un elseworld de la From Dusk Till Dawn original. Para verla con el cerebro en la mano...

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  4. Javier Asenjo: ¡Ja, ja! Buena descripción. Trataré de ver algunos episodios; el concepto me gusta, y me da curiosidad de ver cómo lo sustentan a lo largo de una temporada. Muchas gracias por mencionarla, y saludos!

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