Friday, August 2, 2019
Rápidos y Furiosos: Hobbs & Shaw (Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw)
Síntomas: A pesar de su odio mutuo, Luke Hobbs (Dwayne Johnson) y Deckard Shaw (Jason Statham) son reclutados por la CIA para encontrar a Hattie Shaw (Vanessa Kirby), la hermana de Deckard, quien aparentemente robó un arma biológica con inmenso poder destructivo. Pero Hattie sabe que el auténtico culpable es el misterioso mercenario Brixton Lore (Idris Elba).
Diagnóstico: Mitad Fast and the Furious, mitad Mission: Impossible, mitad "pareja dispareja", y mitad comedia bromántica; solo con cuatro mitades puede completarse la ecuación de Hobbs & Shaw, un hueco pero entretenido "spin-off" construido con piezas sobrantes de varias franquicias, hábilmente disfrazadas con mucha "actitud" y aparatosas escenas de acción... lo cual, para ser honestos, era exactamente lo que yo esperaba de esta película. En ella, dos hombres que apenas se toleran deben resolver sus diferencias y colaborar para el bien común, aprendiendo durante el proceso algunas lecciones de vida, y reconociendo al final que no son tan distintos como pensaban, y que tal vez podrían llegar a ser amigos... o algo más.
Es broma. Le dejaré la "slash fiction" a los especialistas de Reddit. Pero, hablando en serio, uno de los mejores ingredientes de Hobbs & Shaw fue la dinámica entre los rudos protagonistas, distintos en la superficie (Shaw conduce un McLaren; Hobbs una desvencijada camioneta Chevrolet), pero similares en su predilección por los insultos y la violencia como herramientas para cumplir su misión. El libreto empieza señalando sus diferencias para hacernos reír, y luego se enfoca en los atributos que comparten para formar un formidable equipo.
Y, para aliviar la monotonía de esa interacción (¿mencioné los insultos?), el guionista Chris Morgan (escritor de cinco de las siete películas de FF) introduce a Hattie Shaw (Vanessa Kirby), tan hábil como su hermano, y tan celosa de su deber como Hobbs. De este modo los conflictos iniciales se transforman en colaboración, y eventualmente revelan al auténtico enemigo: Brixton Lore (Idris Elba).
Como villano, Brixton introduce elementos de ciencia ficción que hasta el momento no se habían utilizado en la saga... pero funcionan razonablemente bien para establecer un antagonista capaz de vencer a Hobbs y Shaw, lo cual era necesario para alcanzar un nivel adecuado de tensión y peligro. Además, si van a utilizar un villano aficionado a los monólogos, al menos eligieron un buen actor que aporta gravedad a sus diatribas sobre "evolución humana" para justificar sus planes genocidas. ¿Cuántas veces han usado esto en Mission: Impossible? ¿O en la saga de James Bond? No importa, porque ninguna de esas películas tenía una motocicleta inteligente a la que solo le falta hablar para ser K.I.T.T.
Hablando de lo cual, no puede faltar en Hobbs & Shaw el fetiche automovilístico que identifica a la saga, incluyendo el clásico viaje por el interior del motor para acentuar momentos de apoteótica superioridad mecánica (¡y no es en el McLaren!). Y también hay oportunidad para revivir los temas de lealtad y familia que tanto repiten en estas películas. Excepto que en esta ocasión la "familia" es literal para ambos personajes... Shaw tratando de balancear la complicada relación con su hermana y su madre (Helen Mirren, en un breve cameo); y Hobbs esforzándose por ser un buen padre para su hija Moan... perdón, Sam (Eliana Su'a). Ninguna de esas sub-tramas resulta particularmente relevante, pero añaden el componente emocional que motiva a los héroes más que cualquier recompensa mercenaria de dinero o poder.
En el aspecto visual, la escala de la acción podrá ser menor (nada como la secuencia de "automóviles vs. submarino" que vimos en The Fate of the Furious), pero eso no le impide al director David Leitch (Deadpool 2) orquestar descabellados "stunts" que ciertamente se ven "cool", aunque desafían toda lógica y leyes de física... incluso para los relajados estándares de esta franquicia. Sin embargo, como dije al principio, eso es lo que el público espera de estas películas, así que no podemos culparla por darnos lo que pedimos. Y a veces un poco más... pero todo está incluido en el boleto. Cuatro mitades por el precio de dos.
Calificación: 8
IMDb
Wednesday, July 31, 2019
Dark, Deadly & Dreadful
Síntomas: Antología con 9 cortometrajes seleccionados por la comunidad de Fun Size Horror, una plataforma digital dedicada a exhibir el trabajo de jóvenes directores interesados en el género de terror.
Diagnóstico: Dark, Deadly & Dreadful no es la primera antología publicada por el colectivo de Fun Size Horror, pero es la primera que se presenta como entidad independiente, ganando distribución en múltiples plataformas de Streaming/VoD, y con suficiente calidad para respaldar esa decisión. Después de tantas antologías realizadas por celebridades del género (como la reciente Nightmare Cinema, o Tales of Halloween), fue estimulante encontrar una alternativa genuinamente independiente que, sin ser perfecta, alcanza un nivel visual y narrativo capaz de competir con cualquier producción profesional.
Dark, Deadly & Dreadful dura noventa minutos, lo cual significa que los segmentos son breves y concisos (auténticos "cortos"), libres de relleno y adornos inútiles. Por el lado negativo, tampoco encontraremos complicadas estructuras ni profundidad dramática... simplemente situaciones más o menos creativas, donde el horror ataca sin aviso ni explicación.
Los cortometrajes son, en orden cronológico:
"Bleeder", dirigido por "El Glorioso Internet": Una mujer encuentra problemas en un baño público. La historia más corta de la película, y quizás mi favorita por su eficiente desarrollo y sorpresivo desenlace.
"Take-Out", dirigido por Joe Russo: Un secuestrador encuentra a sus siguientes víctimas, pero el plan no sale como esperaba. Segmento demasiado previsible, aunque con buenos actores que casi salvan la situación.
"Tampoon", dirigido por Jeanne Jo: Una cita romántica se complica por razones de higiene femenina. Subversivo y bastante gracioso, con una bizarra premisa y excelente final.
"The Listing", dirigido por Luke Jayden: Un corredor de bienes raíces revisa una casa en venta, con funestas consecuencias. Este pesadillesco recorrido por una casa "embrujada" (o algo así) ofrece repugnantes imágenes y dirección de arte que me dejó con ganas de bañarme (lo cual digo como algo positivo).
"The Silent Scream", dirigido por Arif Kahn: Una joven experimenta visiones de un crimen que se cometió en el departamento vecino. Más estilo que sustancia, pero con una poderosa actuación de Natalie Kabenjian, y una mezcla de sonido y cinematografía que inspira angustia en un entorno perfectamente mundano.
"Who's Afraid of the Octopus Man?", dirigido por Ben Sottak: Un hombre conversa con un pulpo de estambre. Simpática fusión de humor, demencia, y horror lovecraftiano; tal vez sea el corto mejor dirigido de la colección.
"Room 731", dirigido por Youngmin Kim: Una joven sufre los efectos de horribles experimentos humanos. El segmento más largo, y el que menos me gustó. Da muchas vueltas, y tarda demasiado en "conectar" los múltiples factores de una venganza sobrenatural. De cualquier modo tiene buenas imágenes y una atmósfera tenebrosa.
"Weeji", dirigida por Allisyn Ashley Arm: Varios jóvenes sufren el horror de una sesión espiritista, pero no por las razones habituales. El corto más gracioso y sangriento, especialmente diseñado para "snobs" gramáticos (como yo).
"The Cleansing Hour", dirigido por Damien Leveck: Una serie web sobre exorcismos encuentra un caso particularmente difícil. Buena premisa, buenos actores, y energética dirección para cerrar la película con una sonrisa y un escalofrío.
Dark, Deadly & Dreadful tiene de todo: zombies, fantasmas, demonios, y abundante humor para balancear los perturbadores conceptos que impulsan esta modesta antología. No todos los cortos funcionan, pero el balance final resulta positivo (en mi humilde opinión), con el atractivo adicional de presentarnos a los futuros "Amos del Horror". O quizás no volveremos a escuchar sus nombres; pero nada reduce el buen trabajo que hicieron en esta película.
Calificación: 8 (en el contexto del horror "indie")
IMDb
Monday, July 29, 2019
Batman: Hush
Síntomas: Un nuevo villano llamado Hush (voz de Geoffrey Arend) ataca metódicamente a Batman (voz de Jason O'Mara) utilizando a sus viejos enemigos... y algunos amigos.
Diagnóstico: Algunas recientes cintas del Universo Animado de DC Comics me decepcionaron bastante, pero todo queda perdonado con Batman: Hush, una de las mejores historias modernas de Batman que fue hábilmente adaptada por el director Justin Copeland y el guionista Ernie Altbacker para conservar todo el suspenso y la acción de los comics (escritos por Jeph Loeb y dibujados por Jim Lee), sin sacrificar las graves repercusiones que esta aventura tendrá sobre Bruce Wayne y sus aliados. Ya no quiero repetir el mismo sermón, pero me sigue sorprendiendo la perfecta caracterización de Batman en las cintas animadas, comparada con las horribles versiones del "Snyder-verso". Espero sinceramente que la próxima The Batman rectifique la situación y se acerque aunque sea un poco al espíritu de estas modestas cintas directas a streaming (prometo solemnemente no repetir esta letanía en futuras críticas de películas de DC Comics)(A menos que algo me haga enojar más de lo normal).
Regresando al punto, Batman: Hush cuenta con un excelente reparto de voces que añaden personalidad y dinamismo a los personajes, lo cual resulta particularmente importante por la cantidad de héroes y villanos involucrados en la trama. Desde luego no mencionaré a todos para evitar spoilers; pero puedo señalar a Jason O'Mara, quien se está convirtiendo en mi voz favorita de Batman (perdón, Kevin Conroy); Jennifer Morrison como Selina Kyle, con la mezcla perfecta de sinceridad y sarcasmo; James Garrett como Alfred; Sean Maher como Dick Grayson; Peyton List como Batgirl; y Peyton List como Poison Ivy (sí, son dos actrices distintas).
En cuanto al argumento, existen diferencias sustanciales respecto al comic, pero tienen sentido en el contexto de la película, y hasta me atrevería a decir que atenuaron algunos problemas del argumento original (por ejemplo, omitiendo todo el asunto con Jason Todd, que de cualquier modo ya no tendría sentido después de Batman: Under the Red Hood). Y también hay cambios menores (Bane en lugar de Killer Croc como el secuestrador del niño; Batgirl en vez de Huntress, etc.) que no alteran la tensión de la historia ni desvían la evolución emocional de Batman... o, mejor dicho, de Bruce Wayne, quien por fin empieza a buscar un balance más saludable entre su vida secreta y su vida real. O su vida real y su vida pública. Como sea, la trama funciona por sí misma, y como parte integral del Universo Animado.
Entonces, en mi humilde opinión, Batman: Hush no alcanza el excelso nivel de Year One y The Dark Knight Returns, pero definitivamente la ubicaría en el rango de Son of Batman, Justice League Dark, y Batman and Harley Quinn. El director Justin Copeland logró condensar una compleja historia en ochenta explosivos minutos; y la animación respetó los diseños de Jim Lee... dentro de lo que permiten las limitaciones técnicas del medio. Espero sinceramente que este estándar de calidad visual y narrativa se repita en futuras obras del Universo Animado (Wonder Woman: Bloodlines utiliza al mismo director, lo cual incrementó automáticamente mis expectativas), y nos deleiten con nuevas adaptaciones de otras icónicas historias de Batman, como The Long Halloween y Dark Victory, o pequeñas joyas semi-olvidadas, como Gothic y The Cult. Finalmente, no importa en qué historia, pero ya quiero ver a Ace, the Bat-Hound (eso lo voy a repetir hasta que se cumpla).
Calificación: 8.5
IMDb
Saturday, July 27, 2019
Stuber: Locos al Volante (Stuber)
Síntomas: Para ganar dinero extra, Stu (Kumail Nanjiani) trabaja como conductor de Uber, y tiene que soportar a sus abusivos pasajeros. Pero el abuso se convierte en peligro mortal cuando el Detective Vic Manning (Dave Bautista) lo contrata para seguir la pista del criminal que mató a su compañera Sara (Karen Gillan).
Diagnóstico: Stuber: Locos al Volante intenta evocar las comedias policíacas del siglo pasado, como Midnight Run, 48 Hrs. y Lethal Weapon. Pero, desafortunadamente, la película que más me recordó fue Central Intelligence (2016), otro moderno chasco libre de personalidad y suspenso, que también se amparó en el carisma de sus protagonistas para salir adelante.
Esto significa que el triunfo o fracaso de Stuber: Locos al Volante, dependerá de la opinión que cada espectador tenga sobre Dave Bautista y Kumail Nanjiani, la "pareja dispareja" en turno que hace su mejor esfuerzo por rescatar la situación a base de buena química e irreverentes actitudes... con resultados bastante irregulares.
Desde mi punto de vista (muy subjetivo), Stuber (ya no voy a usar el ridículo subtítulo, que además no tiene sentido) lleva ventaja sobre Central Intelligence gracias a la participación del legendario Iko Uwais para elevar el impacto de las escenas de acción... aunque no tanto como debería. En serio, no entiendo a los productores norteamericanos que siguen contratando a esta estrella de las artes marciales, tan solo para darle roles desechables de villano o "sidekick". En Stuber, Iko Uwais aparece unos minutos al principio para matar a la compañera del Detective Manning, y unos minutos al final para pelear de nuevo con Dave Bautista y justificar su sueldo. Por el lado positivo, la presencia de Uwais en Stuber significa que Mile 22 ya no es su peor película norteamericana. A veces se gana, y a veces se pierde. Ah, y las mencionadas peleas están filmadas con la odiosa "shaky cam" que hace las coreografías confusas e irrelevantes, así que ni siquiera podemos disfrutar el talento de Uwais en sus breves escenas.
Lo mismo podríamos decir del reparto secundario que el director Michael Dowse utiliza para inflar la película y darle más preocupaciones a los héroes. Natalie Morales interpreta a Nicole, la hija de Vic, ignorada desde niña porque su padre siempre estaba ocupado con sus deberes oficiales... ¡y justamente hoy hace su debut como escultora! ¿Logrará Vic capturar al villano y llegar a tiempo a la gran inauguración? Betty Gilpin es Becca, con quien Stu tuvo una fugaz relación hace años... ¡y justamente hoy le pidió a Stu que vaya a su casa para compartir una velada romántica! ¿Logrará Stu llegar (vivo) a su cita después de conducir a Vic y ayudarlo a expresar sus sentimientos?. Mira Sorvino es la Agente Angie McHenry, colega de Vic que lo apoyó cuando el villano Oka (Iko Uwais) mató a su compañera; y Karen Gillan es Sara Morris, cuya muerte funciona como catalizador del argumento. Estas cuatro actrices contribuyen a disipar la excesiva testosterona de la trama principal, pero también son víctimas de roles prefabricados y un libreto repleto de clichés.
Y, finalmente, las estrellas principales: Dave Bautista sigue afinando su rutina de "rudo con sentido del humor" (a estas alturas es básicamente la versión económica de Dwayne "The Rock" Johnson), y creo que Stuber representa su mejor desempeño protagónico hasta el momento (nada difícil cuando la competencia es Final Score). Y Kumail Nanjiani mejora sustancialmente el humor de la película con sus precisos instintos cómicos y perfecto "timing", por no mencionar su habilidad para incorporar sardónicos comentarios sobre racismo e intolerancia en la sociedad norteamericana. A fin de cuentas este dueto nunca alcanza la idealizada dinámica de las "buddy movies" mencionadas al principio, pero hacen buena pareja, y mantienen una chispeante interacción que casi rescata a Stuber de su floja ejecución.
En la categoría de "comedia policíaca", yo ubicaría Stuber más o menos al mismo nivel que Let's Be Cops... dos sólidos actores atrapados en una mala película, pero con suficientes risas y acción para satisfacer a sus respectivos fans... y probablemente a nadie más. E incluso esos fans no perderán nada si esperan a que Stuber llegue a Netflix o televisión por cable. En cuanto a Iko Uwais... necesita un mejor agente. Y ese agente necesita exigir mejores camarógrafos.
Calificación: 6.5
IMDb
Friday, July 26, 2019
Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino (Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile)
Síntomas: En 1969, Liz Kendall (Lily Collins) se enamora de Ted Bundy (Zac Efron), un afable estudiante de leyes con un prometedor futuro. Sin embargo, Ted oculta secretos que cambiarán su relación para siempre.
Diagnóstico: Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino es una película muy bien hecha, con excelentes actuaciones, precisa dirección, y atractiva cinematografía que captura con meticuloso detalle el período histórico donde se ubica la trama. Sin embargo, no es un recuento de los crímenes cometidos por este famoso asesino serial. En vez de eso, el respetado documentalista Joe Berlinger (quien, por cierto, tuvo mucho éxito con la serie de Netflix Conversations With a Killer: The Ted Bundy Tapes) quiso mostrar la historia desde el punto de vista de Liz Kendall... un punto de vista más personal, e inevitablemente ciego a los horrendos crímenes de Bundy.
La idea es bastante interesante, y tenía potencial para trascender cualquier dramatización realizada sobre Bundy hasta el momento. Examinando su vida doméstica con "Liz Kendall" (pseudónimo de la auténtica pareja de Bundy), tal vez podremos comprender el hipnótico atractivo que el asesino ejercía sobre sus víctimas, así como las astutas estrategias que debió utilizar para presentar una imagen cálida y compasiva en su casa, mientras secretamente cometía asesinatos con un nivel de saña y crueldad que parecían el trabajo de un monstruo inhumano.
El problema es que Berlinger nunca aborda esas incógnitas. No hay estudio psicológico de Bundy, ni explicación sobre su doble vida. En cierto modo, el auténtico punto de vista de Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino no es el de Liz, sino el de Bundy mismo, actuando como mártir repudiado por la sociedad e injustamente perseguido por la ley; pero con suficiente vanidad para disfrutar la atención pública (sobre todo de las admiradoras que ganó en presidio), y con la arrogancia necesaria para fungir como su propio abogado. En resumen, es como un homenaje a la visión que Bundy tenía de sí mismo, en vez de un examen formal de sus métodos y trucos.
Una vez que aceptamos esa inusual decisión de Berlinger, el resultado es un poderoso drama que nos atrapa de principio a fin y nos mantiene en suspenso con su hábil narrativa (incluso si ya conocemos los hechos reales), ocultando algunas verdades para permitir el florecimiento de esta perturbadora ficción. O semi-ficción, ya que muchas escenas recrean genuinos momentos del proceso judicial de Bundy, idealmente seleccionados para encajar en su ilusión de víctima inocente acosada por ineptos policías. La película deja un mal sabor, pero al mismo tiempo es una experiencia fascinante. Imagino que ese fue exactamente el propósito de Berlinger, y sin duda consiguió lo que buscaba.
Más fácil de apreciar son las actuaciones de Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino. En muchas ocasiones me burlé de Zac Efron por las grotescas "comedias adultas" con las que intentó desechar el estigma de "chico Disney" adquirido desde High School Musical; pero la verdad es que su desempeño en Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino es impresionante. En el papel de "Liz Kendall", Lily Collins tiene buenas escenas, pero a fin de cuentas su personaje es más pasivo, lo cual deja el terreno libre para que el reparto secundario se robe la película con memorables aportaciones. Mis favoritos fueron Kaya Scodelario, irreconocible en el papel de Carol Ann Boone, la más ferviente "admiradora" de Bundy; Jeffrey Donovan como el primer abogado que intentó defender a Bundy; y John Malkovich como Edward D. Cowart, cliché viviente del juez sureño con un eufemismo para cada ocasión. También destacan en roles importantes Angela Sarafyan, Dylan Baker, Haley Joel Osment, Jim Parsons, y... ¿James Hetfield? Fue una sorpresa verlo como actor con moderado talento. Tal vez ese es su "plan B", por si fracasa su carrera musical.
Entonces, para conocer la historia "real" de Ted Bundy, hay decenas de documentales y artículos en línea donde podemos examinar toda la evidencia forense y horrorizarnos con los extremos del sadismo humano. Pero Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino cuenta una historia distinta; una historia quizás menos morbosa, pero en ocasiones más inquietante: el humano detrás del monstruo... y el ego detrás de ese humano. Ambas cosas inspiran pesadillas.
Calificación: 8.5
IMDb
Thursday, July 25, 2019
Critters Attack!
Síntomas: Un meteorito cae en el bosque, liberando criaturas hambrientas que ponen en peligro a los habitantes de un pueblo cercano.
Diagnóstico: De todas las imitaciones de Gremlins que se produjeron el siglo pasado (como Munchies, Ghoulies, y Hobgoblins), creo que Critters (1986) fue la mejor (o menos mala), gracias al sentido del humor que añadió al formato de las clásicas "creature features", resultando en un híbrido de horror y comedia con suficientes risas y sangre para satisfacer a los fans del horror ochentero (como yo). No sé si podríamos clasificarla como "clásica", pero Critters tuvo el éxito necesario para inspirar varias secuelas que incluyeron actores como Leonardo DiCaprio, Angela Basset y Brad Dourif... antes de que se hicieran famosos, desde luego. Y ahora, veintisiete años después de Critters 4, llega Critters Attack!, respetando el espíritu de la original al mismo tiempo que moderniza la fórmula (pero no demasiado) sin perder su estilo artesanal y encanto "retro". El resultado tampoco podría llamarse "clásico", pero funciona en el contexto de la saga, repitiendo varios aciertos de sus predecesoras... y muchos de sus errores.
Todo comienza con la caída de un meteorito (¿o será una nave espacial), de donde salen los temibles "krites" y empiezan a utilizar humanos como alimento y medio de incubación para reproducirse y reforzar la invasión. Las primeras víctimas son los guardabosques del parque nacional donde cayó el meteoro; y después se extienden por el pueblo cercano, donde la joven Drea (Tashiana Washington), su hermano menor Phillip (Jaeden Noel), y otros niños son los únicos que reconocen el origen y gravedad del peligro. Pero, afortunadamente, encuentran un inesperado aliado en la pelea contra los krites.
La historia es ridículamente simple, y aún así el director Bobby Miller se tropieza una y otra vez con los obstáculos que él mismo creó (ejemplo: los niños tienen pruebas contundentes para demostrar la existencia de criaturas extraterrestres... pero nunca las usan para convencer a los adultos de la comunidad). El libreto de Scott Lobdell (Happy Death Day) intenta darle profundidad a los personajes con sus obligatorios melodramas personales (Drea tiene "mommy issues", y Phillip está enamorado de Trissy, la niña que los acompaña en la aventura), pero resultan absolutamente irrelevantes para el desarrollo de la trama. Y, aunque desde luego admiré el uso de efectos prácticos y títeres para darle vida a los "critters", la edición de la película es tan torpe que no alcanza a disimular las limitaciones de esta técnica. Un vistazo a la original Critters revela el ingenio del editor para ocultar los "hilos" (figurativos y literales) y hacer las criaturas más dinámicas y creíbles (dentro de los parámetros de una B-Movie ochentera, naturalmente).
Los actores de Critters Attack! hacen lo que pueden con el material. Al principio se sienten apáticos, pero eventualmente encuentran energía y entusiasmo durante las escenas de acción; y eso incluye a un veterano de la saga que regresa para validar la secuela y conectarla con el pasado (no, no es Leonardo DiCaprio).
Sin embargo, como ocurre en las demás películas de Critters (al menos las que recuerdo), lo malo se compensa parcialmente con las escenas de los krites. Son monstruos pequeños en tamaño, pero grandes en personalidad, organizando ataques coordinados y observando una curiosa jerarquía que los hace más inteligentes que cualquier genérico monstruo dedicado a matar sin razón aparente. Estimo que esta estructura social podría explorarse con mayor detalle en futuras películas, o en la serie televisiva del canal Shudder.
Para bien o para mal, Critters Attack! se siente como parte integral de la saga. Lo mejor son los monstruos; lo peor son los personajes humanos. Pero de vez en cuando la colisión de estos elementos ofrece las risas y "gore" que yo esperaba, lo cual significa que Critters Attack! merece una recomendación acompañada por múltiples advertencias sobre las fallas técnicas de la película, su escasa ambición creativa, y sobrecargado libreto. No arruinaron la premisa, pero tampoco aprovecharon su legado para mejorarla.
Calificación: 7
IMDb
Wednesday, July 24, 2019
Sword of Trust
Síntomas: Cynthia Everly (Jillian Bell) heredó de su abuelo una espada de la Guerra Civil con gran importancia histórica. Entonces intenta vendérsela al empeñista Mel (Marc Maron), y las cosas se complican.
Diagnóstico: Justo cuando empezaba a extrañar el cine "mumblecore", llega Sword of Trust. Y con una de sus mejores exponentes, nada menos.
La directora Lynn Shelton fue una de las voces principales en este pseudo-movimiento iniciado a principios de siglo por cineastas como Joe Swanberg, los Hermanos Duplass y Lena Dunham, donde se filtraron las fórmulas tradicionales del drama a través de una sensibilidad moderna y casual, libre de artificios y enfocada en escenas minimalistas con diálogos improvisados que revelan niveles ocultos detrás de los personajes y sus conflictos cotidianos.
O al menos esa era la intención original. En la práctica el "mumblecore" resultó más difícil de lo que parecía, y muchas cintas pertenecientes a esta ambigua corriente terminaron como pretenciosos "estudios de carácter" que no llegan a ningún lado, ni inspiran interés para los fans del género (como yo), y mucho menos para el público general.
Pero, bueno... cuando funciona bien, el "mumblecore" me gusta mucho, y siempre me asombra su capacidad para evocar intensas emociones con los más básicos ingredientes del cine: una cámara, algunos actores, y argumentos sencillos (en ocasiones inexistentes) que sirven tan solo como contexto para que los personajes forjen conexiones entre ellos, y con el espectador. Algunos de mis ejemplos favoritos: Drinking Buddies, Your Sister's Sister, y Win It All.
Sword of Trust tal vez no alcanza ese elevado estándar, pero ofrece todo aquello que me gusta de este movimiento... y un poco más, lo cual rompe su elegante simplicidad y complica demasiado una premisa que debería sentirse "orgánica", pero resulta forzada y artificial.
Al principio de Sword of Trust, Cynthia Everly (Jillian Bell) hereda de su abuelo una vieja espada militar acompañada por documentos que contradicen la historia "oficial" de la Guerra Civil norteamericana. Esto le da a la espada un cuestionable valor monetario que Cynthia y su esposa Mary (Michaela Watkins) pretenden explotar con ayuda de Mel (Marc Maron), un empeñista venido a menos, pero con buen olfato para reconocer esta extraordinaria oportunidad. El único problema es que vender la espada pondrá a Mel, Cynthia y Mary en contacto con individuos totalmente opuestos a su ideología política, creando situaciones potencialmente riesgosas y políticamente incorrectas. Ah, y el auténtico eje emocional de la película se oculta en un par de escenas que podrían parecer irrelevantes, aunque en realidad reflejan la evolución de Mel.
A pesar de sus incongruentes giros y sorpresas, Sword of Trust nunca pierde su propósito inicial, siguiendo las divertidas dinámicas de estos personajes atrapados en una historia tan absurda que no podemos tormarla en serio como genuino "drama", sino como excusa para explorar un micro-universo de patética disfunción y análisis introspectivo.
Por otro lado, tampoco quiero descartar el valor de Sword of Trust como sátira política que analiza con sardónico humor las contradicciones de la sociedad norteamericana, incluyendo su división ideológica, la obsesión con las conspiraciones y "fake news", y el contraste entre los valores rurales y el cinismo urbano.
Sí, son demasiados temas para una sola película, y por eso Sword of Trust sufre abruptos cambios de tono y textura, tomando insulsas tangentes que desafían nuestras expectativas y arruinan la catarsis de una resolución contundente y satisfactoria. Pero el valor de la cinta no radica en algún hipotético final feliz (o triste, o estúpido), sino en pasar noventa minutos en compañía de estos bizarros personajes y compartir experiencias se sienten reales, y al mismo tiempo absolutamente descabelladas.
A fin de cuentas Sword of Trust me hizo reír, me puso a pensar, y confirmó el inmenso talento de Marc Maron (básicamente interpretando al mismo personaje de GLOW), Jillian Bell y Michaela Watkins (así como Jon Bass, Toby Huss, Dan Bakkedahl y Lynn Shelton)(sí, también como actriz) para encontrar la verdad interna en medio del caos externo. Sigo sin saber como lo hacen... pero disfruto mucho cuando lo consiguen.
Calificación: 8.5
IMDb
Tuesday, July 23, 2019
Head Count
Síntomas: Los hermanos Evan (Isaac Jay) y Peyton (Cooper Rowe) van al desierto a meditar (o algo así), y encuentran un grupo de jóvenes que rentaron una casa para beber y divertirse. Entonces empiezan a ocurrir extraños fenómenos que crean tensiones dentro del grupo.
Diagnóstico: A veces es preferible encontrar una película terrible de principio a fin, porque al menos ofrece el humor involuntario de malas actuaciones, mediocres efectos especiales, y bajos valores de producción. Pero cuando una película muestra calidad y profesionalismo en todos sus aspectos, resulta más decepcionante toparse con una falla fatal que casi arruina la experiencia entera.
Head Count quizás no llega hasta el punto de "arruinarse" por completo, pero su débil tercer acto ciertamente diluye todo lo bueno que la directora Elle Callahan había conseguido hasta ese momento. Entonces, aunque la cinta ofrece suficiente entretenimiento para recomendarla, debo advertir que el final no está a la altura de su intrigante comienzo.
Entre lo bueno: la premisa de Head Count me pareció ingeniosa y deliciosamente siniestra. Las películas que empiezan con "un grupo de jóvenes viaja a un lugar remoto" casi siempre terminan en clichés que conocemos de memoria. Sin embargo, el guión de Head Count (co-escrito por Callahan y Michael Nader) introduce una innovadora amenaza con potencial de extender el horror más allá de cualquier fórmula "slasher" o "fantasma vengativo". No sé si el argumento se basa en algún mito regional o leyenda folclórica, pero el resultado se siente fresco e impredecible, sobre todo cuando las muertes y la angustia no provienen de las causas tradicionalmente asociadas a este género. Y tampoco hay mucha sangre... Head Count no se apoya en el "gore" para impresionar al espectador, sino en el suspenso y paranoia de una insólita situación que desafía la percepción de los personajes... ¿realmente vieron algo raro, o es tan solo el efecto de las drogas y alcohol que consumen con tanto entusiasmo? Y cuando se revela la verdad, naturalmente, es demasiado tarde.
Las actuaciones me parecieron buenas, aunque algunos actores se sienten blandos y genéricos, afectando el esfuerzo conjunto de un competente reparto. Isaac Jay y Cooper Rowe, en los papeles de Evan y Peyton (respectivamente) encajan en esa descripción de "blandos", pero al menos evocan una relación fraternal realista, con ese balance de afecto e irritación que a veces surge entre hermanos con temperamentos contradictorios.
Dentro del grupo de jóvenes que encuentran en el desierto, solo resaltan los que tienen más tiempo en pantalla (obviamente), o los que sufren destinos particularmente grotescos cuando empieza el horror en forma. No identificaré a los personajes para evitar spoilers, pero los actores que capturaron mi atención incluyen a Ashleigh Morghan, Bevin Bru, y Billy Meade.
Finalmente, las locaciones y cinematografía son excelentes, incluyendo las tomas exteriores nocturnas que casi siempre son el "talón de Aquiles" del cine independiente de terror. Claro, es fácil retratar espectaculares vistas diurnas del Parque Nacional Joshua Tree (con sus imponentes formaciones rocosas), pero es más complicado capturar la soledad y tétrica atmósfera del desierto durante la noche. Afortunadamente el director de fotografía Sean Bagley hizo bien su trabajo a cualquier hora del día.
Y entonces llegamos a lo malo... un final apresurado donde los gritos y la confusión reemplazan el tenso desarrollo de un misterio fascinante y perturbador. Quizás no es un final terrible, pero muy lejano de lo que yo esperaba. En fin... al menos intentaron algo diferente, y lo lograron durante gran parte de la película. Un tropiezo al final no niega las virtudes de un viaje interesante... solo nos recuerda que regresamos a la realidad.
Calificación: 7.5
IMDb
Sunday, July 21, 2019
My Days of Mercy
Síntomas: Lucy Moro (Ellen Page) y su hermana Martha (Amy Seimetz) tienen una fuerte razón personal para participar en protestas contra la pena de muerte. Por otro lado, Mercy Bromage (Kate Mara) tiene sus propios motivos para apoyar la pena de muerte. Entonces Lucy y Mercy comienzan una relación que las obligará a reconsiderar su opinión sobre ese controversial castigo.
Diagnóstico: Creo que yo esperaba más debate y menos romance en My Days of Mercy, pero a fin de cuentas me gustó la forma que tomó el mensaje de la directora Tali Shalom-Ezer, apelando por igual a la razón y a las emociones para explorar este difícil tema con tanta objetividad como podríamos aspirar en una cinta independiente.
Lo cual significa que, en sus mejores momentos, My Days of Mercy no intenta volverse un seco panfleto político ni un estridente sermón moralista, sino un drama sincero y real sobre el efecto que tiene la pena de muerte en dos mujeres con distintas opiniones, pero a fin de cuentas conectadas por la empatía y respeto que ganan al comprender sus mutuas circunstancias.
Para ello, Ellen Page y Kate Mara ofrecen actuaciones sobrias y reflexivas, expresando sin palabras el conflicto interno que las une y al mismo tiempo las separa. Pero ese conflicto no las define, y tampoco obstruye la compatibilidad que claramente comparten.
Y ahí es donde entra el romance, sensiblemente manejado para revelar el aislamiento que Lucy y Mercy están sufriendo, y que podría curarse con un poco de contacto humano. Eventualmente esta relación toma precedencia sobre todo lo demás, y sigue su propio camino... lo cual significa que encontraremos algunos clichés y obstáculos artificiales para poner en peligro la felicidad de la pareja. Pero eventualmente la atención regresa al tema principal, y el resultado me pareció agradablemente imparcial en el nivel retórico, y satisfactorio en el nivel emocional.
Además de Page y Mara (quienes previamente colaboraron en el thriller policíaco Tiny Detectives), tenemos un destacado reparto secundario que añade contexto a la evolución de las protagonistas. Amy Seimetz es Martha, la hermana mayor de Lucy, capaz de llegar hasta extremos cuestionables para mantener unida a su familia. Charlie Shotwell es Ben, el hermano menor que no ha perdido su inocencia a pesar del disfuncional entorno que lo rodea. Y el gran Elias Koteas tiene un breve pero contundente papel como el padre de las jóvenes, en cierto modo responsable por su precaria situación.
Por su parte, la directora Tali Shalom-Ezer captura momentos de humor y melancolía que hacen más creíble la conveniente premisa de "opuestos se atraen", evitando que se convierta en un grotesco espectáculo de fervor partisano. Hablando de lo cual, vale mencionar que Shalom-Ezer es una directora israelí, y el guionista Joe Barton es inglés, lo cual añade una interesante perspectiva global a una cuestión eminentemente local de la legislación norteamericana. No sé si esto mejora o perjudica la película (me inclino por lo primero), pero el resultado me gustó bastante, y puedo recomendar My Days of Mercy como un melodrama romántico con un potente respaldo ideológico... o viceversa. La cinta tiene algo que decir, y cada quien escuchará lo que mejor se ajuste a su convicción personal. Después de todo, el arte es más valioso cuando omite las respuestas y nos invita a pensar.
Calificación: 8.5
IMDb
Friday, July 19, 2019
El Rey León (The Lion King)
Síntomas: El león Simba (voz de Donald Glover) se siente culpable por la muerte de su padre, y abandona su manada, lo cual aprovecha su tío Scar (voz de Chiwetel Ejiofor) para usurpar el poder y llevar a cabo sus malévolos planes.
Diagnóstico: Continuando los remakes en "acción viva" de Disney, le toca el turno a The Lion King (1994), una de las más exitosas cintas animadas de este estudio, que no solo culminó su resurrección creativa (tras varios años de proyectos menores, como The Rescuers, The Fox and the Hound y The Black Cauldron), sino que cambió el panorama mismo de la animación tradicional, estableciendo un nuevo estilo visual y fórmulas narrativas que Disney explotó exitosamente hasta alcanzar la absoluta hegemonía económica y cultural que posee hoy en día (suena melodramático, pero sinceramente creo que el ascenso de este titán corporativo empezó con ese icónico canto zulu de "Nants ingonyama bagithi baba...")
Y, claro, no solo fue The Lion King importante para el crecimiento de la empresa, sino para la imaginación de una generación que la disfrutó en su niñez, y que ahora tiene edad suficiente para llevar a sus hijos al cine, y obligarlos a quedarse quietos durante dos horas para soportar la densa y apática experiencia de El Rey León (versión de acción viva, excepto que no debe haber ni un rastro de realidad en cualquier fotograma de la cinta).
Estoy exagerando... pero no mucho.
El Rey León es un triunfo tecnológico, y un elocuente testimonio de la tenacidad de artistas y programadores que en tres cortas décadas cambiaron el rostro (literal) del cine, redefiniendo hasta dónde era posible llevar la visión de cineastas que ya no están limitados por reglas de la física, sino por la infinita extensión de su imaginación (voy a tratar de venderle ese párrafo a Pixar o ILM para sus panfletos publicitarios).
Sin embargo, la magia de los "primitivos" dibujos animados de la original The Lion King se perdió entre los pixeles de esta impresionante recreación digital. Y creo que el principal culpable es justamente la tecnología, y el inflexible celo por alcanzar el máximo realismo visual.
No voy a meterme en la historia ni en las canciones de El Rey León, porque todos las conocen; y las nuevas adiciones al libreto no mejoran ni empeoran sustancialmente la experiencia, así que tampoco hay mucho que decir.
No, el problema principal es que la "realidad" no tiene el mismo nivel de expresividad que las caricaturas, y por lo tanto las aventuras de Simba (voz de Donald Glover), Nala (voz de Beyoncé Knowles-Carter) y sus amigos, carecen de peso emocional e intensidad dramática. Como ejemplo (pequeño SPOILER) puedo señalar la muerte de Mufasa (voz de James Earl Jones)... un evento devastador en la original, que aquí se reemplaza por una burda escena de acción mal dirigida y solo relevante como engrane de la trama, y no como genuino motivador para Simba.
Afortunadamente El Rey León recupera un poco de energía cuando entran a escena Timon (voz de Billy Eichner) y Pumbaa (voz de Seth Rogen), los alegres "sidekicks" que le enseñan al joven león un nuevo estilo de vida, y una actitud más relajada hacia las dificultades de la jungla.
Independientemente de las voces, lo que cambia en estos personajes es el estilo de animación, menos "real" y más caricaturizado, lo cual inmediatamente altera el tono de la película y genera un poco de diversión... al menos hasta que regresa la parte dramática y todo vuelve a ser pesado y desabrido.
Otra reciente adaptación de Disney realizada con una técnica similar fue The Jungle Book (también dirigida por Jon Favreau), y aunque no me gustó mucho como película, siento que supo adaptarse mejor a las "limitaciones histriónicas" de los animales digitales, reduciendo el melodrama a un nivel compatible con lo que podían expresar sin sacrificar su apariencia orgánica. Pero, en el caso de El Rey León, fue mucho más difícil encontrar ese balance, y el resultado es una película atractiva para "techno-geeks" como yo, pero probablemente aburrida para los niños que preferirán la original a pesar de sus gráficos anticuados.
Las voces de El Rey León me parecieron razonablemente buenas (me gustó mucho que James Earl Jones regresara como Mufasa, ya que no puedo imaginar a nadie más en ese papel); la historia tiene los fundamentos necesarias para mantener integridad estructural; y, como dije, las imágenes son asombrosas (gracias al veterano cinematógrafo Caleb Deschanel, quien trabajó en realidad virtual para iluminar y "fotografiar" la película... imaginen el sueño dorado de mover el sol mismo para capturar la atmósfera deseada). Sin embargo, estimo que el principal problema fue conceptual: hacer real un pedazo de nuestra imaginación. La imaginación siempre gana. Ojalá lo tomen en cuenta antes de destruir The Lady and the Tramp.
Calificación: 8 (solo por sus logros técnicos; podría verla de nuevo sin sonido para enfocarme exclusivamente en los detalles de texturas, simulaciones y animación)
IMDb
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