Monday, January 6, 2020

The Report



Síntomas: En el año 2007, la senadora Dianne Feinstein (Anette Bening) le asigna al analista Daniel Jones (Adam Driver) la difícil tarea de examinar miles de documentos de la CIA para determinar si violaron la ley al usar "técnicas de interrogación mejorada" (tortura) para extraer información de terroristas capturados.

Diagnóstico: The Report es uno de los thrillers políticos más secos que he visto en mi vida. Los personajes hablan y hablan en oficinas, salas de junta, y un hermético "cuarto seguro", donde Daniel Jones (Adam Driver) y sus ayudantes buscan evidencia de tortura en los nuevos protocolos de interrogación adoptados por la CIA después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre del 2001. Sin embargo, The Report genera más suspenso y tensión emocional que cualquier genérica cinta de acción. La dirección de Scott Z. Burns (escritor de The Laundromat, Side Effects y Contagion, entre otras) y las fantásticas actuaciones tejen gradualmente un complejo tapiz narrativo que explora el problema desde múltiples puntos de vista, hasta que reconocemos que no todo es lo que parece, y las soluciones no son tan simples como esperamos. O tal vez sí, siempre y cuando alguien se atreva a arriesgar su reputación por un ideal noble, pero poco popular. En resumen: una experiencia fascinante de principio a fin, con un brillante reparto y dirección que añaden pasión al frío material de origen.
Adam Driver conduce la película (ja, ja) con su virtuosismo acostumbrado. El personaje de Daniel Jones parece insensible y distante, como un robot dedicado a cumplir su trabajo sin distracciones ni emoción. Algunas personas le preguntan en broma si alguna vez duerme. Pero, sin perder esa impasible eficiencia, Driver nos deja sentir la creciente indignación de Daniel, y nos contagia el deseo de ver que la justicia se cumpla. Sería muy fácil perder las riendas de una película como The Report, y convertirla en una hueca lección de historia con moraleja partidista, pero Burns realmente logró plantear el concepto de transparencia gubernamental como componente esencial de cualquier democracia, independientemente de su ideología.
Anette Bening interpreta a la Senadora Dianne Feinstein como una mujer en eterno conflicto entre la verdad y las realidades del oficio político. Así, cuando Daniel o la Senadora deben tomar decisiones difíciles, podemos entender que las consecuencias trascenderán su "simple" misión inicial. Completando el reparto encontramos a Jon Hamm, Maura Tierney, Corey Stoll, Michael C. Hall y Tim Blake Nelson en roles breves pero significativos. Nelson en particular tiene un par de escenas cautivantes, y me hubiera gustado verlo más tiempo en escena.
Finalmente, The Report comparte elementos temáticos con la reciente Official Secrets, y también están conectadas por el período histórico y las mismas guerras. Sin embargo, Official Secrets se enfoca en las disyuntivas morales de una persona, mientras que The Report pone en juicio al gobierno del país más poderoso del mundo, para revelar la hipocresía de "la lucha contra el terrorismo", y la falacia de la tortura como estrategia válida para obtener información.
Tal vez por ser una película original de Amazon Prime The Report no recibió mucha atención de la crítica y los premios más reconocidos, pero en mi opinión es uno de los mejores dramas del año, no solo por sus méritos propios, sino por la fuerza de las ideas que la sustentan. Y si bien ya pasó una década desde los eventos que retrata, su mensaje seguirá vigente mientras exista la civilización actual. Ojalá dure lo suficiente para que más personas descubran esta excelente película.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, January 5, 2020

El Caso de Richard Jewell (Richard Jewell)



Síntomas: Richard Jewell (Paul Walter Hauser) trabaja como guardia de seguridad en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, y salva muchas vidas cuando descubre una bomba en las gradas de un evento cultural. Sin embargo, el Agente Shaw (Jon Hamm) del FBI empieza a sospechar que Jewell podría haber puesto la bomba para convertirse en héroe.

Diagnóstico: Estamos acostumbrados a ver películas sobre valerosos reporteros en busca de la verdad, y sobre agentes del FBI protegiendo a la sociedad contra criminales y terroristas. Sin embargo, El Caso de Richard Jewell le da un inesperado giro de ambas fórmulas para explorar lo que puede pasar cuando el abuso de esos poderes (periodístico y judicial) tienen graves consecuencias para personas inocentes.
Y, bueno, tal vez fue coincidencia que el director conservador Clint Eastwood haya filmado esta película justo cuando el Presidente de los Estados Unidos pasa gran parte de su tiempo (cuando no está en el campo de golf) criticando a la prensa y al FBI porque no hacen lo que él quiere. Pero, independientemente de la intención política del director, El Caso de Richard Jewell presenta un sólido ejemplo de abuso de poder que no debería ocurrir bajo ninguna circunstancia.
Desde hace tiempo el director Clint Eastwood enfocó su atención en héroes ambiguos e incomprendidos que son criticados, o incluso castigados, simplemente por cumplir su deber (como vimos, por ejemplo, en American Sniper y Sully). El Caso de Richard Jewell encaja perfectamente en esa definición. En 1996, Richard Jewell fue aclamado por detectar una bomba y salvar muchas vidas; pero luego fue demonizado por los medios de comunicación cuando se reveló que Jewell mismo estaba en la lista de sospechosos. Jewell nunca fue arrestado, y el FBI lo exoneró en poco tiempo... pero el daño ya estaba hecho. Es una historia ideal para Eastwood, con el potencial de lucir el estoicismo del hombre común, y de paso señalar los vicios de instituciones con demasiada influencia en la sociedad.
El Caso de Richard Jewell tiene actuaciones muy buenas, especialmente las de Paul Walter Hauser como el epónimo protagonista, Kathy Bates como su madre Bobi, y Sam Rockwell como el abogado de Jewell. Hauser mantiene un delicado balance entre los ideales de Richard y su tendencia a abusar del escaso poder que tiene como guardia de seguridad. Cierto, solo está siguiendo las reglas, pero todos piensan que podría ser más flexible. Sin embargo, esa rigurosa atención al detalle fue justamente lo que le permitió salvar vidas en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Por su parte, Kathy Bates lleva la mayor carga emocional en el papel de Bobi Jewell, primero orgullosa por la hazaña de su hijo, y luego horrorizada por el comportamiento de los medios de comunicación hambrientos de "ratings". Y Sam Rockwell añade un poco de humor a la terrible solemnidad de la película.
El problema con todo esto, es que Eastwood se queda en el nivel más superficial de los eventos, repitiendo una y otra vez lo que ya entendimos, y transformando a casi todos los personajes en títeres sin profundidad ni definición. Particularmente se nota en los casos del Agente Shaw (Jon Hamm), desesperado por encontrar un culpable, y Kathy Skruggs (Olivia Wilde), la reportera que señaló a Richard como sospechoso bajo investigación del FBI. Eastwood enfoca en estos dos personajes todo su resentimiento contra el FBI y las "fake news", y el resultado es tan forzado y tendencioso que termina arruinando las observaciones válidas que hace la película.
Supongo que Dirty Harry cambió de opinión, y ahora sí quiere autoridades responsables que piensen antes de actuar. Aún así, hay muchas verdades en El Caso de Richard Jewell que conviene recordar; ojalá no se vean opacadas por el berrinche del cineasta.
Calificación: 7.5

IMDb

Saturday, January 4, 2020

El Faro (The Lighthouse)



Síntomas: El Capitán Thomas Wake (Willem Dafoe) y su ayudante Ephraim Winslow (Robert Pattinson) se disponen a pasar cuatro semanas cuidando un faro. Entonces la rutina y la soledad empiezan a alterar sus mentes y sus sentidos. ¿O quizás habrá algo extraño en la remota isla?

Diagnóstico: The Witch fue una de mis películas favoritas del año 2016, pero no sabía qué esperar en la siguiente obra del director Robert Eggers. ¿Lo confirmaría como nueva luminaria al género de terror, o revelaría que gastó todo su talento en su ópera prima? Afortunadamente El Faro indica lo primero, pues aunque es una película muy distinta de The Witch, comparte el mismo estilo parsimonioso y reflexivo que nos obliga a cuestionar la realidad, y se rehúsa a ofrecer explicaciones simples para resolver las múltiples incógnitas del argumento. En otras palabras: cine de horror enfocado en la experiencia intelectual, aunque de ninguna manera descuida el aspecto visceral.
Hablando de reflexiones... hasta donde sé, El Faro es la cuarta película en años recientes ubicada en un faro (las otras tres fueron The Vanishing, The Light Between Oceans y Cold Skin). Me gustaría saber si fue coincidencia (¿tantas veces?), o si existe algún factor flotando en el "zeitgeist" contemporáneo para que las mentes creativas dirijan su atención a ese arcaico concepto narrativo. ¿Será la sensación de aislamiento que estamos experimentando en un mundo ultra-conectado? ¿O simplemente un entorno adecuado para explorar atavismos psicológicos que solo afloran lejos de la sociedad? Como sea, estaré al pendiente de futuras cintas con temas similares, no solo porque los encuentro fascinantes, sino porque es más barato que el psicoanálisis.
En fin... regresando al punto, El Faro se enfoca en la inestable relación entre el Capitán Thomas Wake (Willem Dafoe) y Ephraim Winslow (Robert Pattinson), el joven ayudante que solo quiere hacer su trabajo y seguir las reglas. Sin embargo Thomas tiene mucha experiencia en el mar (o al menos eso dice), y exige que Winslow siga sus órdenes aunque contradigan las instrucciones del manual. Y así, la tensión entre ambos hombres crece cada día, a veces en silencio, y a veces explotando en confrontaciones verbales que revelan dolorosos secretos del pasado. La soledad es definitivamente un factor en el declinante estado mental de los hombres, y también el alcohol... pero quizás hay una presencia sobrenatural en la isla que se comunica por medio de sueños y exacerba el conflicto entre capitán y subalterno.
Es un misterio bastante interesante que se desarrolla en paralelo con un potente estudio de carácter sobre el choque de culturas entre los protagonistas y los traumas que condujeron indirectamente al ingrato trabajo de cuidadores del faro. Con tanto "equipaje psicológico", es natural la volátil dinámica entre Thomas y Winslow; pero Eggers siempre mantiene la posibilidad de un factor desconocido que altera la conducta de los protagonistas. Es algo similar a lo que hizo en The Witch, pero reemplazando los prejuicios religiosos por supersticiones marítimas. Por ejemplo: es de mala suerte matar a una gaviota.
Willem Dafoe prácticamente nació para interpretar un viejo marino lleno de historias y afectaciones. Su desempeño es un poco exagerado, y de vez en cuando se acerca a territorio de Popeye, pero es tan buen actor que jamás pierde convicción ni sacrifica la realidad emocional del Capitán Thomas. Por su parte, Robert Pattinson continúa su transformación en un excelente actor de carácter, manteniéndose a la altura de su co-protagonista, y manejando con gran seguridad los cambios que enfrenta el personaje de Ephraim, a veces graduales, y a veces tan abruptos que confundirían a muchos actores. Pero Pattinson no tropieza una sola vez en un papel que requiere compromiso total del actor.
Finalmente, la dirección de Robert Eggers es tan metódica como siempre, utilizando el inusual formato cuadrado del expresionismo alemán para armar composiciones compactas y claustrofóbicas, que emulan (supongo) el aislamiento físico y mental de sus personajes. La fotografía en blanco y negro convierte cada cuadro en un grabado gótico, y además apoya el sabor histórico de la cinta, ubicada en una época de casual crueldad y represión.
Creo que The Witch me gustó más por la multitud de sub-tramas que enriquecen el argumento; pero El Faro es una obra más madura y satisfactoria, con un poco de ambigüedad para dejarnos pensando mucho tiempo después de salir del cine. En resumen: una película muy recomendable para cinéfilos (no solo fans del terror) en busca de experiencias nuevas y estimulantes, aunque no necesariamente dinámicas. Sin embargo, la lentitud de El Faro es parte de su atractivo, y nos da la oportunidad de conocer mejor a los personajes antes de llegar a "lo bueno". Que, desde luego, nunca será bueno para ellos.
Calificación: 9

IMDb

Friday, January 3, 2020

Ángeles de Charlie (Charlie's Angels)



Síntomas: Elena Houghlin (Naomi Scott) diseñó una tecnología que revolucionará la energía y las comunicaciones del mundo (?), pero también puede utilizarse con fines malignos... y sus jefes, desde luego, prefieren ignorar el peligro. Entonces Elena recurre a la Agencia de Investigaciones Townsend, y las agentes Sabina Wilson (Kristen Stewart) y Jane Kano (Ella Balinska) entran en acción.

Diagnóstico: Sospecho que las aplicaciones más populares para escribir guiones (como Final Draft o Scrivener) deben tener libretos pre-formateados para facilitar el trabajo de sus usuarios. Entonces, por ejemplo, cuando alguien quiere escribir una película de acción, carga el "preset" adecuado, y simplemente cambia los nombres y algunas situaciones para hacerlo "original". Esta es la razón (hipotética) por las que todos los "thrillers de acción" producidos en Hollywood son prácticamente idénticos. Siempre hay un "mcguffin" tecnológico con gran potencial destructivo; villanos ansiosos por adquirirlo; esbirros desechables que pueden eliminarse sin consecuencia moral; persecuciones en locaciones exóticas; y un oportuno traidor para hacernos creer que los héroes pueden perder.
Desafortunadamente Ángeles de Charlie salió de ese mismo repositorio de clichés y situaciones pre-fabricadas. La directora, actriz y escritora Elizabeth Banks hizo un trabajo decente en todas esas categorías; pero sus aportaciones positivas no bastan para hacernos olvidar que ya vimos todo esto muchas (muchas, muchas) veces, y en ocasiones mejor ejecutado. En otras palabras: si Ángeles de Charlie fuera el primer thriller que alguien ve en su vida, sería indudablemente emocionante, con mucho suspenso, y repleto de sorpresas y acción. Pero si ya vimos una (o cien) de estas películas, Ángeles de Charlie parece exactamente lo que es: un previsible refrito con el dudoso "gancho" comercial de una serie televisiva que fue muy popular... hace cuarenta años. Bueno, supongo que a estas alturas son más famosas las películas dirigidas por McG a principios de siglo (las cuales me gustaron bastante, para ser honestos). Pero el punto es el mismo: el regreso de los "ángeles" no compensa la falta de ambición general de Ángeles de Charlie.
Habiendo dicho todo eso, añadiré que la cinta me pareció razonablemente entretenida por méritos propios (no olviden quedarse a los créditos para algunos divertidos cameos). La trama es irrelevante de principio a fin: persecuciones, disfraces, e infiltraciones en edificios de alta seguridad. Bla, bla, bla. Todo es tan genérico que no hace falta poner atención, ni entender el plan de los villanos.
Sin embargo me gustó el trabajo de las actrices, su excelente química, y la mitología que desarrolló Banks para conectar las películas y la serie en un universo rico y congruente, con amplio potencial para el futuro. De este modo no solo justifica la existencia de nuevos "ángeles" internacionales, sino que extiende sus habilidades para futuras secuelas (muy dudoso, considerando el fracaso económico de la película).
Ella Balinska interpreta a Jane Kano, ex-agente de MI6 en busca de venganza, lo cual podría nublar sus instintos durante la misión real. Balinska tiene una formidable presencia escénica y habilidad física para darle realismo a las peleas y acrobacias que exige el libreto. Por el contrario, las peleas de Sabina Wilson, interpretada por Kristen Stewart, están cortadas como confetti. Podría ser una decisión intencional para reflejar un estilo de pelea más rápido y brutal... o un truco para ocultar sus dificultades con la coreografía de combate. Stewart intenta proyectar mucha "actitud", pero se siente forzada y poco natural; y mejor ni hablar de su función como "comic relief" ¿quién pensó que sería buena idea darle el papel "chistoso" a una actriz con un rango tan limitado?. Afortunadamente Naomi Scott (Aladdin) rescata la situación en el papel de Elena, desbordando simpatía y sutil sarcasmo para aclarar que nada de esto debe tomarse en serio (por si teníamos dudas).
En los papeles secundarios, Elizabeth Banks es una "bosley" adecuada, encargándose de las explicaciones y mecanismos dramáticos para pasar de una escena a otra (las cuales son tan intercambiables como en cualquier thriller modular). Patrick Stewart tiene una breve aparición como el "bosley" más antiguo, y Jonathan Tucker es el obligatorio asesino invencible que persigue a las agentes (una de tantas referencias a las películas de McG).
Sinceramente creo que Ángeles de Charlie no es una película mala por sí misma. El problema es que no se esforzaron por llevarla más lejos en cualquiera de sus aspectos. La serie televisiva de los setentas era simultáneamente feminista y sexista; las películas de McG fueron exuberantes sátiras del cine de acción noventero. Pero la nueva Ángeles de Charlie es simplemente "meh", desperdiciando a sus actrices en un argumento armado con retazos de otras películas. El concepto de los Ángeles funciona, y podría prosperar con los cambios incorporados por Elizabeth Banks. Pero van a necesitar ideas más creativas y dirección más vivaz para trasladarlo al siglo veintiuno. Con la abrumadora avalancha de entretenimiento luchando por nuestra atención, copiar fórmulas antiguas sin aportar algo nuevo ya no funciona como antes.
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, January 2, 2020

The Death of Dick Long



Síntomas: Después de ensayar con su terrible banda de rock ("Pink Freud"), los tres amigos Zeke (Michael Abbott Jr.), Earl (Andre Hyland) y Dick (Daniel Scheinert) disfrutan una velada de alcohol, fuegos artificiales y armas de fuego. Pero la diversión se interrumpe cuando Dick queda mal herido; y ese es sólo el principio de sus problemas.

Diagnóstico: ¿Cómo podría el director Daniel Scheinert superar la excelsa ridiculez de su primera película, Swiss Army Man? Respuesta: con un bizarro "thriller rural" cuyos constantes cambios de tono confunden nuestras expectativas prácticamente en cada escena. En manos de otro cineasta The Death of Dick Long sería un desastre inclasificable; pero la segura visión de Scheinert transformó el caos en una experiencia única, aunque no necesariamente recomendable por sus escabrosos temas y estrecho nicho cultural.
La premisa parece simple: una velada de diversión se vuelve trágica cuando un accidente deja a Dick ensangrentado e inconsciente. Sus "amigos" Zeke y Earl deciden abandonarlo afuera de un hospital para no involucrarse en el problema; y a la mañana siguiente todo se complica (¡qué sorpresa!), cuando los dos amigos intentan evadir las incómodas preguntas de doctores, policías, y la esposa de Dick (interpretada por Jess Weixler). El problema es que Zeke y Earl son tan estúpidos que sus "estrategias" terminan incriminándolos aún más. Sin embargo la Alguacil Spencer (Janelle Cochrane) y la Oficial Dudley (Sarah Baker) son igualmente incompetentes, y no sabemos si alguien atará los cabos sueltos para revelar el secreto de aquella fatídica velada.
Hasta ahí parece una comedia negra a costa de los "hillbillies", término peyorativo utilizado en los Estados Unidos para describir a los habitantes de pueblos pequeños, sobre todo en los estados del sur (The Death of Dick Long se filmó en Alabama). Estos "hillbillies" se dibujan con frecuencia en la cultura popular como individuos ignorantes, racistas e intolerantes, listos para atacar todo aquello que consideran "diferente". No por nada existe un sub-género de terror dedicado al conflicto entre hillbillies y turistas urbanos que tienen la mala fortuna de encontrarlos en el bosque (algunos de mis ejemplos favoritos: Wrong Turn, Rust Creek, y The Texas Chain Saw Massacre).
Sin embargo The Death of Dick Long no utiliza esa arcaica fórmula. Por el contrario, el director Daniel Scheinert aborda este entorno cultural con la honesta fascinación de un sociólogo, y a lo largo del camino contradice algunos clichés, confirma otros, y analiza objetivamente los vicios y virtudes de la vida rural para revelar la verdad: no todo es tan malo como parece... pero definitivamente hay problemas que requieren corrección.
Todo eso ocurre orgánicamente durante The Death of Dick Long, mientras seguimos la investigación oficial y las peripecias de los (presuntos) culpables, cuya hilarante ineptitud se combina con momentos de impactante drama, gracias a un excepcional reparto que no pretende explotar los defectos de los personajes, sino encontrar su humanidad y mantenerla intacta en sórdidas situaciones que inspiran risa y horror en igual proporción.
Michael Abbott Jr. interpreta a Zeke, el más "responsable" del trío porque tiene mucho que perder. Earl (Andre Hyland), por su parte, no tiene conexión emocional con el pueblo, y está planeando escapar antes de que alguien lo arreste. Pero la mejor actuación de la película, en mi humilde opinión, es la de Virginia Newcomb en el papel de Lydia, esposa de Zeke, que ya no sabe a quién creerle. Su increíble desempeño no solo forma el eje emocional de The Death of Dick Long, sino que repercute en el comportamiento de los demás personajes. Excelente trabajo en un papel difícil y lleno de cambios que la actriz afronta con devastadora naturalidad.
Aunque no es una cinta gráfica, The Death of Dick Long incluye conceptos que algunos espectadores podrían encontrar repulsivos; sin embargo son herramientas astutamente diseñadas por el guionista Billy Chew para diseccionar la mentalidad "hillbilly" y encontrar las cosas que tienen en común con el resto de la humanidad... más tolerancia de la que imaginamos, ocasional compasión por el sufrimiento ajeno... y obsesión con los fuegos artificiales. Después de The Death of Dick Long, nunca veré otro drama rural con los mismos ojos... ni la misma actitud.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, January 1, 2020

Code 8



Síntomas: El gobierno segrega y reprime a los individuos con poderes especiales, porque los considera una amenaza para la sociedad. Pero Connor Reed (Robbie Amell) necesita dinero para el tratamiento de su madre, y decide usar sus poderes eléctricos para ayudar a una pandilla dirigida por el carismático Garrett (Stephen Amell). Sin embargo, Connor descubre que los criminales pueden ser tan traicioneros como los humanos normales.

Diagnóstico: El concepto de "superhéroes realistas" ha ganado popularidad en el cine (y en los comics) como alternativa más madura y relevante que los simples espectáculos de Marvel y DC Comics. Desde luego cintas como Chronicle, Brightburn y Fast Color nunca serán tan exitosas como The Avengers o Wonder Woman, pero al mismo tiempo ofrecen mayor sustancia dramática al explorar las hipotéticas consecuencias económicas, políticas y hasta psicológicas de individuos con súper-poderes en el mundo real. En otras palabras: son como X-Men, pero sin uniformes, y con poderes modestos que no se utilizan para combatir amenazas cósmicas, sino para sobrevivir en una sociedad intolerante que teme y rechaza todo aquello que se desvía del "status quo".
Por medio de un eficiente prólogo, Code 8 establece un fascinante mundo alternativo donde los individuos con habilidades especiales ayudaron a construir los edificios e infraestructura de la próspera Ciudad Lincoln. Pero eventualmente la desconfianza de la población relegó a estos "poderosos" al margen de la sociedad, donde ahora viven día a día, con pocas oportunidades laborales y constante vigilancia de policías robóticos listos para ejecutar a cualquier individuo que use sus poderes con fines ilegales.
En esta realidad, Connor Reed (Robbie Amell) heredó poderes eléctricos de su padre fallecido, y su madre lo educó para mantenerlos en secreto. Pero ahora su madre está muy enferma, y Connor acepta trabajar con Garrett (Stephen Amell) y su pequeña banda criminal, especializada en robar los componentes de "Psyke", el narcótico de moda. Y así, Connor no solo consigue dinero para pagar el tratamiento de su madre, sino que aprende a controlar sus poderes, haciéndose cada día más valioso para Garrett... pero también más sospechoso para el Agente Park (Sung Kang), encargado de investigar los recientes robos cometidos por un "eléctrico" desconocido.
El "world building" de Code 8 me pareció excelente, con un buen balance entre realidad y fantasía. Y si bien el director Jeff Chan recurre a muchos clichés a lo largo de la película (por ejemplo, "hombre obligado a robar para ayudar a su madre enferma"), al menos los utiliza con moderación e inteligencia, solo para facilitar el desarrollo de la historia, y no como sustituto de lógica o integridad narrativa.
Robbie y Stephen Amell (más conocidos por su trabajo en el "Arrowverso") tienen buena química como Connor y Garrett, mentor y estudiante con una respetuosa relación de trabajo. La diferencia es que Garrett ha sufrido más por usar sus poderes, y esto alteró sus valores morales. Connor, por el contrario, aún tiene fe en el sistema... pero todo cambia cuando descubre más prejuicios en contra de su gente.
Los apoyan en papeles secundarios Kari Matchett (Cube 2: Hypercube) como Mary, la madre de Connor; Greg Bryk (Rabid) como Marcus, el inestable líder criminal que contrata a la pandilla para robar químicos; y Kyla Kane como Nia, una misteriosa mujer que podría ayudar a Connor o destruirlo para siempre. Todos hacen un eficiente trabajo, y se integran bien al pintoresco universo de Code 8, el cual tiene suficiente potencial para inspirar secuelas que definitivamente me gustaría ver.
Por todo lo anterior podría recomendar Code 8 como un competente "thriller" canadiense de bajo presupuesto (empezó como cortometraje, y se financió con una campaña de Indiegogo, así que prepárense para diez minutos de agradecimientos en los créditos) que no solo utiliza la premisa de los héroes realistas para entretener al espectador, sino como metáfora de las injusticias y opresión que afectan a la sociedad contemporánea. Ese es el genuino valor de la ciencia ficción, que lamentablemente muchas cintas de super-héroes tienden a ignorar. Pero para eso tenemos el cine "indie", siempre listo a aprovechar las oportunidades que descartan los grandes estudios. Más como ésta, por favor.
Calificación: 8

IMDb

Tuesday, December 31, 2019

¡Feliz Año 2020!



Iniciando mi tercera década de escribir sobre cine, descubro que la consecuencia más positiva de estas supuestas "críticas" es la interacción con los lectores, siempre enriqueciendo mi hobby favorito (discutir)(es broma, me refiero al cine) con valiosas observaciones y una diversidad de opiniones que nunca encontraría encerrado en mi caverna cinéfila. Reciban, entonces, un gran abrazo, y mis mejores deseos para un año 2020 tan próspero y perfecto como lo imaginaban en la ciencia ficción de los años cincuentas. ¿Quién necesita automóviles voladores cuando tenemos el Internet? ¡Feliz Año Nuevo!

Pablo del Moral, 31 de Diciembre del 2019

Monday, December 30, 2019

In Fabric



Síntomas: Un vestido rojo resulta mortal para las personas que lo usan.

Diagnóstico: Al igual que el vestido maldito, In Fabric es más estilo que sustancia... pero no es un estilo hueco. Creo que existe auténtico suspenso en los bizarros ángulos de cámara utilizados por la cinematógrafa Ari Wegener; hay angustia existencial en la crispante música electrónica de "Cavern of Anti-Matter"; y definitivamente hay horror en la dirección de Peter Strickland, insinuando maldad en minúsculos detalles que normalmente ignoraríamos. Pero cuando se trata de un vestido asesino, sabemos que cada movimiento o susurro puede ser presagio de una muerte horripilante.
En su previa cinta, Berberian Sound Studio, Peter Strickland demostró notable talento para capturar la atmósfera y textura del cine "giallo"; pero, honestamente, el libreto me decepcionó un poco. Fue otro caso de forma sobre fondo, donde la forma era un fin por sí misma. Por el contrario, In Fabric aprovecha los valores estéticos del horror setentero para esconder los secretos del vestido rojo. No son secretos indispensables para apreciar la película, pero incrementan el placer del espectador cuando reconocemos "homenajes" de algunas icónicas películas de aquel período. No diré más, excepto que In Fabric es como Suspiria en una tienda departamental. Las vendedoras usan extraños uniformes negros; sus diálogos son poéticos y rebuscados; y un misterioso hombre acecha en la periferia de la acción. Lo que no puedo explicar son los perversos rituales con maniquíes anatómicamente correctos, o los enigmáticos anuncios televisivos de la Gran Barata en la tienda Dentley & Soper, y mucho menos el propósito del pequeño elevador que desciende cuando hay problemas en la tienda. Bueno, eso sí podría explicarlo, pero sería un spoiler.
Por el lado negativo In Fabric se siente un poco cansada, inflando sus dos horas de duración con tangentes que no conducen a nada. Por ejemplo, las monótonas descripciones técnicas del mecánico de lavadoras que dejan a sus clientes en estado de trance ¿o quizás los excita sexualmente? Y mejor ni hablar de la sub-trama con el artista y su cruel novia.
Con tantos componentes arbitrarios, la estructura de In Fabric es tan caprichosa como su argumento, pero creo que puede separarse en dos secciones principales: primero conocemos a Sheila (Marianne Jean-Baptiste), empleada bancaria recién divorciada en busca de nueva pareja. Y, para presentar su mejor imagen, Sheila compra un atractivo vestido rojo... con funestas consecuencias. Eventualmente el vestido llega a una tienda de segunda mano, donde es adquirido por alguien más... y el ciclo se repite.
A pesar de su obtusa narrativa, In Fabric se adhiere firmemente a sus reglas internas, revelando una visión concreta y bien definida que nos invita a utilizar "lógica de pesadilla" para intuir las respuestas a las preguntas planteadas por la trama... incluso si no podemos expresarlas racionalmente. Por eso recomendaría In Fabric para fans del horror "retro", aunque no sigue las fórmulas tradicionales del género; y también para aficionados al "cine raro" que nos pone a pensar... sin garantizar explicaciones satisfactorias. Lo importante es estimular la mente con un misterio provocativo, y disfrutar el nostálgico estilo visual de In Fabric. Podemos dejar la historia para otro día.
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, December 28, 2019

Parásitos (Parasite - Gisaengchung)



Síntomas: La familia Kim vive al borde de la pobreza, sin empleo fijo y estirando cada centavo para sobrevivir. Las cosas mejoran un poco cuando el hijo mayor Ki-woo (Choi Woo-shik) consigue trabajo enseñando inglés a la hija de la adinerada familia Park. Y entonces Ki-woo diseña un plan para ayudar a su propia familia.

Diagnóstico: El tema que ha ganado más relevancia en el cine del siglo veintiuno es la lucha de clases. A veces se manifiesta de manera literal, como en Hustlers, The Laundromat y Knives Out; y en otras ocasiones se presenta en forma de alegoría, como en Us, Mad Max: Fury Road, y Snowpiercer. Sin embargo, creo que nunca lo habíamos visto expresado en una historia tan ingeniosa e impactante como Parásitos, del director coreano Bong Joon-ho (Snowpiercer, Ojka), cuyo enfoque satírico/realista no necesita ocultarse detrás de distopias futuristas; por el contrario, todo ocurre en el presente, y con personajes generalmente normales cuyo único pecado es mentir un poco para sobrevivir en una economía deprimida. Pero, desde luego, las mentiras pequeñas pueden acumularse hasta causar grandes consecuencias.
El mensaje social de Parásitos se mantiene bajo la superficie del drama, y no hace falta "entender" la intención del director para apreciar el increíble libreto co-escrito por Bong y Han Jin-won, repleto de giros y revelaciones sorpresivas, pero con perfecta lógica y consistencia con las emociones y carácter de los personajes. Es al mismo tiempo satisfactorio y aterrador descubrir las complicaciones acarreadas por del plan de Ki-woo, así como la transformación de una familia que no esperó encontrarse en la misma posición de sus involuntarios benefactores.
El estilo visual de Parásitos parece simple, pero las composiciones del cinematógrafo Hong Kyung-pyo y el diseño de Lee Ha-jun aportan nuevos niveles de significado a cada escena. Por ejemplo, el contraste entre el atestado departamento semi-subterráneo de la familia Kim y la amplia casa de los Park no solo refleja su posición económica, sino las dinámicas entre los miembros de la familia... la falta de privacidad mantiene a los Kim inevitablemente involucrados en sus respectivas vidas; mientras que los espacios vacíos en la casa de los Park emulan la distancia emocional entre el esposo y su esposa, y entre los hijos que habitan sus propias fantasías.
Otra cosa que distingue a Parásitos de otros relatos sobre lucha de clases es que no hay héroes ni villanos. La familia pobre miente y engaña porque no le queda otro recurso; y la familia rica no es cruel ni miserable (solo un poco arrogante, como podemos esperar en individuos excesivamente privilegiados). En otras palabras, la premisa de la película no es "ricos contra pobres", ni "malos contra buenos"; en vez de eso Parásitos explora los extremos que ambos grupos pueden alcanzar, y los problemas que comparten a pesar de sus diferencias externas.
O algo así. Como dije, no es necesario analizar Parásitos para apreciar el ingenio de su argumento, las excelentes actuaciones del reparto entero, y la dirección de Bong, elegante y fluida para transmitir sus contradictorias ideas sin destruir el balance entre drama y sátira social. Creo que me gustó más Snowpiercer (porque siempre preferiré el género fantástico), pero Parásitos es una obra madura e inteligente que entiende las complejidades del desequilibrio económico, y no pretende tener las respuestas. Solo nos sugiere ponernos en el lugar del otro. Así no será tan inesperada la sangre y la violencia.
Calificación: 9

IMDb

Thursday, December 26, 2019

Cats



Síntomas: La tribu felina de "Gatos Jellicle" se prepara para seleccionar al gato que reencarnará en una nueva vida.

Diagnóstico: A principios del siglo veinte, el aclamado escritor norteamericano T.S. Eliot escribió para sus ahijados una serie de poemas inspirados en los gatos que Eliot y su familia habían tenido como mascotas a lo largo de los años. Los poemas, posteriormente coleccionados en el libro "Old Possum's Book of Practical Cats", proponían la existencia de una sociedad secreta, exclusiva para gatos, con jerarquías, rituales, y conflictos similares a los humanos... pero adaptados a la idiosincrasia felina. Al mismo tiempo, estos poemas capturaban las distintas personalidades que puede tener un gato; algunos son caprichosos e impredecibles ("The Rum Tum Tugger"), otros son traviesos ("Mungojerrie and Rumpletezer") y otros parecen adustos líderes de imperturbable dignidad ("Old Deutoronomy").
Cincuenta años después (casi veinte después de la muerte de Eliot), el célebre compositor y productor teatral Andrew Lloyd Webber añadió música a esos poemas, y los utilizó como base de "Cats", una obra musical que fusionó la mitología de Eliot con alegres melodías y rutinas de baile estructuradas alrededor de un tenue argumento (la búsqueda del gato que pasará al siguiente nivel de existencia). Sin embargo, la ausencia de historia no le importó al público, y "Cats" se convirtió en el mayor éxito en la historia de Broadway, y probablemente del teatro universal (perdón, Sr. Shakespeare).
Muchos años después, en un lamentable incidente estimulado por el alcohol y las drogas, Andrew Lloyd Webber exhumó el cadáver de la madre del director cinematográfico Tom Hooper, y lo utilizó como macabra marioneta sexual en una puesta en escena callejera de Glen or Glenda. Como venganza, Hooper decidió dirigir la película basada en "Cats", para destruir el legado de Webber y pisotear su más famosa obra.
O al menos esa es la única explicación que se me ocurre para justificar la existencia de la película Cats.
Los cuestionables efectos digitales utilizados para crear a los "gatos" de Cats son el menor de sus problemas. Antes de renderear un solo pixel, el director Tom Hooper tomó una larga serie de incomprensibles decisiones que robaron toda la magia, simpatía, e ingenio del musical "Cats". ¿Esta fue la auténtica visión de Hooper? ¿O fue otra víctima de los "yes man" de Hollywood que no se atreven a contradecir al jefe? Francamente, no me interesa la respuesta. El resultado habla por sí solo. O, mejor dicho, maúlla.
En general no soy fan del teatro musical, pero me gusta la música de "Cats" (y de casi todas las obras de Andrew Lloyd Webber). Sin embargo, los arreglos que hizo Hooper a la partitura original me parecieron terribles, libres de emoción y peso dramático. Por más que los actores sobre-actúen (¿sobre-canten?), es imposible sentir algo por estos gatos. Ni siquiera Jennifer Hudson, con su tremenda voz, logra rescatar "Memories", la canción más famosa de la obra. Bueno, hasta una adaptación rapera hubiera sido preferible a esta estéril abominación cinematográfica.
Por el lado positivo, las coreografías son bastante impresionantes, aunque el caótico movimiento de cámara y pobre edición impiden apreciar el talento de los bailarines.
Y entonces llegamos a los pesadillescos efectos digitales. Meh. He visto peores.
Calificación: 5 (solo porque le dio trabajo a muchas personas)

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