Monday, January 30, 2017
Detour
Síntomas: El estudiante universitario Harper (Tye Sheridan) sospecha que su padrastro fue responsable por el accidente que dejó a su madre en estado de coma; entonces, en un momento impulsivo, el joven contrata a un criminal para asesinar al padrastro durante un viaje de negocios a Las Vegas. O tal vez Harper se quedará en casa y tomará la justicia en sus propias manos.
Diagnóstico: Entre las películas del género "What If..." (donde nos muestran variables de una misma historia, como Sliding Doors, Run, Lola, Run, y Melinda and Melinda)(uf, me costó trabajo encontrar tres ejemplos), Detour me pareció una de las mejores, gracias a su notable astucia para manejar narrativas paralelas sin confundir al espectador. O, mejor dicho, confundiéndolo sólo cuando le conviene al director Christopher Smith (responsable por las fantásticas Triangle y Severance), para mantenernos a la expectativa y sorprendernos con revelaciones que alteran nuestra percepción de los personajes.
Todo empieza con el joven Harper, deseoso de venganza, pero sin el valor suficiente para concretarla... hasta que se emborracha una noche y contrata al peligroso Johnny (Emory Cohen) para "darle una lección" al padrastro (de hecho, Harper ni siquiera está seguro si eso implica matarlo, o solo propinarle una golpiza). Pero a la mañana siguiente, sobrio y más sensato, el joven empieza a dudar. Entonces vemos cómo se desarrollan las dos opciones que tiene: en una historia, Harper acompaña a Johnny y su novia Cherry (Bel Powley) en un surrealista viaje a Las Vegas, donde esperan ejecutar el ambiguo plan. En la otra historia, Harper se queda en casa e intenta vengarse de su padrastro con métodos más sutiles. ¿Cuál fue la decisión correcta? O, para el caso, ¿cuál de las dos historias es real, y cuál es simple imaginación? La respuesta a ambas preguntas es irrelevante, pues no hace falta conocerla para disfrutar Detour como un inteligente thriller que nos pone a pensar al mismo tiempo que provoca delicioso suspenso con sus giros y tangentes (literales).
El libreto escrito por el mismo Smith necesita permanecer siempre un paso adelante del espectador, y generalmente lo consigue, aunque durante el tercer acto pierde un poco de fuerza al introducir nuevos elementos que se sienten como débiles trampas para complicar aún más la situación. Pero no importa mucho cuando llegamos al "final final" y descubrimos que todos esos trucos y malabares dramáticos conducen a un desenlace lógico y satisfactorio... aunque no necesariamente feliz.
Los talentosos actores semi-desconocidos ocupan sus papeles con absoluta seguridad, lo cual ayuda bastante cuando toman decisiones que parecen absurdas, o innecesariamente peligrosas... y al mismo tiempo completamente consistente con su carácter. En particular me gustó el trabajo de Bel Powley como Cherry, aparentemente víctima de su abusivo "novio", pero con una fuerza interna disfrazada de pasividad como mecanismo de defensa. O algo así. No quiero revelar demasiado.
Finalmente, el director Christopher Smith, su cinematógrafo Christopher Ross y la música de Toydrum crearon en Detour una estimulante atmósfera que integra realismo a la clásica estilización del "noir" (aunque sea un "noir" a plena luz del día). En algunos aspectos Detour me recordó la memorable cinta Brick, de Rian Johnson, combinada con el dinamismo de aquellos clones de Pulp Fiction que proliferaron en los noventas (como Go, Very Bad Things y The Way of the Gun), pero sin sentirse "retro" ni artificial gracias a su sensibilidad moderna.
Para no darle más vueltas al asunto, Detour me pareció una película menor, pero aún así recomendable por su ingenioso libreto, competentes actuaciones y, sobre todo, por concluir satisfactoriamente un audaz experimento que fácilmente podría haberse descarrilado en un caótico desastre narrativo. En resumen: buena muestra de cine "indie" con interesantes ideas y sólida ejecución. A veces es uno o lo otro; rara vez se encuentran juntos. Veremos si Christopher Smith repite el milagro cuando sea descubierto por Hollywood.
Calificación: 8.5
IMDb
Saturday, January 28, 2017
Resident Evil: Capítulo Final (Resident Evil: The Final Chapter)
Síntomas: A pesar de tantos esfuerzos de Alice (Milla Jovovich) y sus aliados, la Tierra quedó devastada por el Virus-T creado por la corporación Umbrella. Sin embargo, cuando todo parece perdido, surge un rayo de esperanza en el lugar menos esperado...
Diagnóstico: Pensé comenzar este escrito con un recuento de las cinco películas previas en la saga de Resident Evil... pero creo que a estas alturas cualquier noción de "historia" resulta irrelevante. El director/productor/escritor Paul W.S. Anderson ha mostrado excepcional dedicación para refinar la serie hasta llegar a la más pura destilación de acción sin contenido; de forma sobre fondo; de imágenes sin flujo narrativo. Suena como insulto, pero realmente admiro el compromiso de Anderson con el paradigma de los videojuegos: "levels" en vez de escenas, y "quests" en vez de drama. La sexta película de la serie, Resident Evil: Capítulo Final, conserva esa visión al mismo tiempo que cierra el círculo temático que comenzó hace quince años con la original Resident Evil (2002).
Este "regreso a los básicos" tiene consecuencias positivas y negativas. Dentro de lo positivo, el argumento de Resident Evil: Capítulo Final me pareció mucho mejor que sus predecesoras... al menos durante los últimos treinta minutos. La mayor parte de la película transcurre igual que las demás, con situaciones intercambiables donde Alice y sus aliados (algunos novatos, otros veteranos) enfrentan zombies, criaturas mutantes, y soldados de la Corporación Umbrella, mientras intentan llegar a un nuevo nivel, u obtener algún genérico "mcguffin" que necesitan para enfrentar al "Final Boss". Pero la última media hora guarda algunas genuinas sorpresas y explicaciones que me parecieron lógicas y satisfactorias, compensando (hasta cierto punto) las incongruencias que sufrió la serie desde sus inicios. Claro, algunas cosas nunca cambiarán: personajes que creíamos muertos regresan mágicamente a la vida, mientras que otros que parecían esenciales desaparecen sin explicación alguna. Ah, y los fans que esperaban la resolución del inmenso "cliffhanger" con el que terminó la quinta película (Resident Evil: Retribution)... mala suerte. Anderson nunca nos muestra cómo sobrevivió Alice el ataque de millones de monstruos, ni cómo se desarrolló la inestable alianza con el ultra-villano Albert Wesker (Shawn Roberts). Ni hablar... tal vez para la próxima. Perdón; creo que no habrá "próxima".
¿O quizás sí? A pesar de hacer honor a su título, la conclusión de Resident Evil: Capítulo Final deja la puerta abierta para futuras exploraciones de este universo, tal vez con un equipo creativo distinto y nuevos personajes que enfrentarán retos más modestos y "misiones" menos cataclísmicas (nunca me gustó como desperdiciaron a los personajes de Ada Wong y Leon Kennedy... ¿idea para el futuro?).
Y luego de tantos pseudo-elogios... debo pasar a las consecuencias negativas que mencioné hace un momento.
Después de desarrollar una estética visual clara y atractiva (copiada de The Matrix) en Resident Evil: Afterlife y Retribution, fue una decepción encontrar que Anderson decidió empañar las virtudes de Resident Evil: Capítulo Final con el caótico estilo de la primera película: escenas de acción incomprensibles, frenética edición que nos impide ver lo que está pasando, y locaciones oscuras para confundir aún más nuestros sentidos. El resultado es absolutamente frustrante... sé que Alice está haciendo cosas extraordinarias, ¡pero no se entienden! Eventualmente la frustración se convirtió en una especie de fatiga visual que me dejó exhausto; y finalmente dio paso a la indiferencia, "desconectándome" de las secuencias de acción que me era imposible seguir. Claro, estamos hablando de momentos relativamente cortos; pero en una franquicia fundamentada en escenas "cool", parece un error imperdonable ofuscarlas a tal grado. No quiero imaginar cómo verán esta película las personas que prefieran la versión 3D, con esos lentes polarizados que oscurecen aún más la pantalla.
Entonces, creo que Resident Evil: Capítulo Final fue la entrada mejor escrita en la serie (después de mi favorita, Resident Evil: Extinction, una de las pocas que no dirigió Anderson); pero pierde puntos por esas horribles decisiones de dirección y edición, que además reducen el impacto de los impresionantes efectos especiales y el espectacular mundo post-apocalíptico creado por el estudio canadiense Mr. X (y media docena de firmas adicionales).
Finalmente, un sincero agradecimiento a Milla Jovovich por elevar la saga completa con su infatigable convicción y resistencia física; no ganará Óscares por su trabajo como Alice, pero se ganó el corazón de los fans. Y muchas otras vísceras que arrancó con sus cuchillos curvos.
Calificación: 7
IMDb
Friday, January 27, 2017
Luz de Luna (Moonlight)
Síntomas: El pequeño Chiron (Alex Hibbert) crece en un peligroso barrio de Miami, luchando contra la adversidad y sus propias inseguridades para encontrar su identidad.
Diagnóstico: La vida de un joven de bajos recursos en un vecindario lleno de peligros y tentaciones... parece la típica receta de un drama "indie" listo para las nominaciones a los Óscares (sobre todo después de las críticas que recibió "la Academia" por su falta de diversidad étnica). Sin embargo Luz de Luna trasciende su nicho cultural gracias a la combinación de talentos al frente y detrás de la cámara, transformando un panfleto didáctico en una sutil obra de arte que resonará en nuestra mente después de salir del cine. Y el hecho de que podamos verla en el cine es consecuencia directa de esas nominaciones, así que podemos agradecer eso a "la Academia". Al menos resultó útil para algo.
El director Barry Jenkins nos muestra la historia de Chiron (la cual combina elementos auto-biográficos de Jenkins mismo y del escritor Tarell Alvin McCraney) por medio de tres pasajes determinantes en su formación... no necesariamente momentos trágicos o catastróficos, pero aún así significativos para su desarrollo como persona. Durante su infancia, Chiron (Alex Hibbert) descubre algunas duras realidades en su hogar, y recibe inesperada ayuda de Juan (Mahershala Ali), un inmigrante cubano con sus propios secretos. Unos años después, Chiron (ahora interpretado por Ashton Sanders) sufre los habituales problemas de la adolescencia, exacerbados por un entorno social tóxico e intolerante. Y, finalmente, vemos el resultado de todas esas experiencias en la forma del adulto Chiron (Trevante Rhodes), tratando de superar la represión y aislamiento que lo atormentaron durante su vida.
Parece una historia simple, y supongo que lo es. Jenkins emplea una narrativa concisa y lineal, con suficientes adornos visuales para darle personalidad a la película, pero sin dejar que el estilo opaque la emoción. Las actuaciones son excelentes de principio a fin, no solo del trío de actores desconocidos que interpretan a Chiron en sus distintas edades, sino de la totalidad del elenco secundario. Aunque "secundario" no me parece una descripción apropiada, pues las figuras que rodean a Chiron terminan controlando las escenas que comparten con este lacónico protagonista, bastante inexpresivo, pero no exento de turbulencia interna. Entre ellos: Paula (Naomie Harris), la madre de Chiron; Juan y su novia Teresa (Janelle Monáe) como "padres postizos" del tímido niño; y Kevin (Jaden Piner, Jharrel Jerome y André Holland), el amigo de la infancia con el que compartió tantas cosas. Todos ellos aportan rasgos positivos y negativos al desarrollo de Chiron, forjando sus valores. En resumen, un elegante y contundente retrato de una vida influenciada por otros, pero fundamentada en el criterio individual. El hecho de que el entorno sea un barrio negro de Miami termina siendo irrelevante, pues los retos de Chiron serán fácilmente comprendidos por cualquier persona, en cualquier situación social.
Por el lado negativo tendría que mencionar esa misma simplicidad. Luz de Luna es una cinta sobria y moderada, libre de drama innecesario y exageraciones histriónicas. Es lo que la hace accesible y elocuente; sin embargo podría parecer una experiencia demasiado pasiva para quien esperaba algo más estridente y desgarrador, como... no sé... una versión masculina de Precious.
Como dije, el director Barry Jenkins empleó sus propias experiencias para darle forma a la historia de Luz de Luna; pero el mensaje subyacente es universal. Lo primero funciona bien como película dramática; pero lo segundo consigue que se convierta en arte. Cada espectador se quedará en el nivel que le acomode mejor.
Calificación: 9
IMDb
Wednesday, January 25, 2017
The Rezort
Síntomas: Diez años después de ganar la guerra contra los zombies, el mundo volvió a la normalidad; pero una empresaria llamada Valerie Wilton (Claire Goose) descubrió una ingeniosa manera de monetizar la catástrofe, estableciendo un "resort" turístico en una isla tropical, donde los visitantes puede matar zombies como deporte. Sin embargo los zombies no son tan dóciles como los turistas creían...
Diagnóstico: Parece que ya se está enfriando la fiebre de zombies que amenazó con monopolizar el cine de terror durante más de una década (sobre todo en la variedad de bajo presupuesto); pero aún queda material suficiente para encontrar ocasionales rastros de creatividad en este cada vez más putrefacto subgénero (ja ja).
Como ejemplo puedo señalar The Rezort, una modesta co-producción inglesa-belga-española cuya interesante premisa aborda el tema de los zombies desde un punto de vista bastante original, al mismo tiempo que recupera el discurso social de las clásicas cintas de George A. Romero (guardando proporciones, desde luego); aunque a fin de cuentas no logra evitar los más frecuentes clichés y arcaicas mecánicas del cine zombie.
El concepto del "safari zombie" es perturbador porque sería perfectamente posible en el mundo actual (claro, si tuviéramos zombies de verdad). Es como la antigua fantasía de la cacería humana, pero justificada porque ya no son personas, sino muertos vivientes. Desafortunadamente el director Steve Barker (Outpost, Outpost: Black Sun) no gasta mucho tiempo explorando esas cuestiones (prefiere reservarlas para el sorpresivo final), y en vez de eso copia la estructura de Jurassic Park y algunas escenas de Resident Evil mientras sigue las aventuras de un grupo de visitantes que intentan escapar con vida de la isla. Bueno, hasta el "centro de control" computarizado parece una réplica del que vimos en Jurassic World. Solo faltó Jake Johnson haciendo su rutina cómica.
En el aspecto de terror The Rezort se siente un poco ligera, pero está competentemente realizada, ofreciendo frecuentes momentos de suspenso, bastante sangre (casi siempre digital), y personajes desechables cuya diversidad demográfica aporta variedad a la violencia. Así tenemos un par de "gamers" jóvenes e irreverentes que solo quieren matar zombies como en un videojuego viviente; el ex-soldado silencioso pero mortal; la pareja que intenta resolver algunos traumas psicológicos (sus padres murieron en la guerra); y la chica rubia que se ve muy bien corriendo entre los árboles... aunque podría tener un propósito distinto al simple "atractivo visual".
Los efectos especiales son generalmente buenos, pero claramente en la categoría de "B-Movie"; lo mejor fue el maquillaje, y lo peor algunas tomas que pretenden ser épicas, pero resultan demasiado artificiales... como una "cut scene" de Left 4 Dead o Dead Island (¿coincidencia?)
Sin embargo, tan solo por la idea de "Jurassic Park con zombies" (o "Westworld con zombies", para el público más moderno) creo que The Rezort merece una recomendación, aunque quizás la limitaría a los conocedores del cine zombie que tengan práctica disculpando algunas fallas narrativas a cambio del visceral terror de los muertos vivientes que intentan devorar a los vivos... y al mismo tiempo nos recuerdan que el hombre siempre será el peor monstruo de todos. Incluso cuando está de vacaciones.
Calificación: 7
IMDb
Monday, January 23, 2017
Vivir de Noche (Live By Night)
Síntomas: Durante la Época de la Prohibición, un gángster irlandés llamado Joseph Coughlin (Ben Affleck) forja una inestable alianza con un "capo" italiano, y se muda a Tampa, Florida, para manejar el tráfico de ron.
Diagnóstico: Al principio de Vivir de Noche pensé que sería otra monótona historia sobre la mafia irlandesa de Boston (después de todo, está basada en una novela de Dennis Lahane). Pero cuando el protagonista se muda a Florida cambia por completo la dinámica de la historia, y el resultado es la más madura y ambiciosa película de Ben Affleck como director. Desafortunadamente también me pareció tan lenta y cansada que sería difícil recomendarla con fervor universal.
El problema principal es que el libreto (escrito por el mismo Affleck) sufre los peores síntomas de una novela adaptada a cine: demasiados personajes, escenas "importantes" que no encajan en la narrativa, y un parsimonioso ritmo que probablemente funcionaba mejor en el libro. Sin embargo, por el lado positivo, la historia me pareció fascinante y más rica que muchos otros dramas criminales, gracias a la inesperada combinación de culturas que destruye los clichés de "malos contra buenos" tan socorridos en este género.
Para no arruinar los mejores momentos de Vivir de Noche (no hay tanta “noche”, ahora que lo pienso), solo diré que la gradual asimilación de Coughlin en la sociedad cubano-americana nos enseña importantes realidades sobre las relaciones históricas entre ambos países; y la influencia de los elementos sureños (religión, racismo, migración) complica el ya de por sí difícil negocio del licor ilegal, que en aquel entonces representaba una mina de oro para "empresarios" suficientemente audaces para desafiar la ley (de paso, la cinta también me explicó por qué podrían legalizarse todas las drogas conforme el mundo se sume en otra depresión económica).
El trabajo de Affleck como director me pareció impecable. La recreación de los años veintes es perfecta, apoyada por el diseño de producción de Steve Christensen y los decorados de Nancy Haigh, quienes llenan cada escena con maravillosos detalles que no obstruyen el flujo del melodrama. Por su parte, la música de Harry Gregson-Wagener rinde tributo al período histórico y complementa las personalidades de los volubles caracteres.
Lo cual nos lleva al excepcional elenco que incluye, entre muchos otros, a Brendan Gleeson, Sienna Miller, Zoe Saldana, Chris Cooper, Elle Fanning, Max Casella y Chris Messina (excelente, como siempre; ojalá encuentre pronto un proyecto que lo lleve a “las grandes ligas”). Desafortunadamente algunos de estos actores se ven involucrados en escenas que podrían haberse excluido para agilizar la cinta... aunque eso no impide reconocer sus excelentes actuaciones. Como ejemplos puedo mencionar a Elle Fanning como la hija del Jefe de Policía; y Sienna Miller como el primer gran amor de Joe Coughlin. El trabajo de ambas es perfecto, pero la película tal vez hubiera mejorado omitiendo sus respectivas sub-tramas. Finalmente, Ben Affleck como actor quedó bastante bien, gracias a que el protagonista es más pasivo que los exaltados personajes que lo rodean. Quizás Affleck finalmente reconoció sus limitaciones histriónicas, y en el futuro seleccionará papeles que se ajusten mejor a su "estilo".
Entonces, Vivir de Noche representa una gran disyuntiva: por un lado, me pareció un notable thriller criminal, más inteligente y satisfactorio que muchas obras similares que recibieron mayor aclamación (por ejemplo The Departed, Mystic River y Gangs of New York, por mencionar tres que me parecieron sobrevaloradas). Sin embargo el lento ritmo de Vivir de Noche y su difusa narrativa me hicieron bostezar demasiado, y me impiden recomendarla con la confianza que merecería el desempeño del director. Se me ocurre que la novela hubiera funcionado mejor como serie de televisión, donde podría tomarse el tiempo necesario para desarrollar las múltiples sub-tramas e intrigas tangenciales que terminan estorbándose en el corto espacio de una sola película. Tal vez ahí yace el siguiente reto de Ben Affleck: en la pantalla chica que muchas "estrellas" desprecian. Deberían prender su tele más seguido.
Calificación: 8
IMDb
Sunday, January 22, 2017
La La Land: Una Historia de Amor (La La Land)
Síntomas: Sebastian (Ryan Gosling) es un talentoso músico al borde de la bancarrota; Mia (Emma Stone) es una aspirante a actriz que asiste a incontables audiciones donde nadie reconoce su talento. ¿Podrán encontrar romance y cantar su amor en los pintorescos paisajes de "La La Land"? La Cámara de Turismo de Los Ángeles dice "¡Sí, por favor!"
Diagnóstico: Después de disfrutar los clichés intencionales de La La Land, no me preocupa unirme a las multitudes que aclaman esta película como "una carta de amor a Hollywood". Solo añadiría que en realidad es una carta de amor a la IDEA de Hollywood... no el vecindario de Los Ángeles repleto de "homeless", "dealers" y "trannies", sino aquella utópica "fábrica de sueños" donde el amor es instantáneo, sincero y eterno, y donde el talento, con una pizca de suerte, conduce invariablemente al estrellato... o al menos a la felicidad absoluta. Es lo mismo, ¿no?
Y cuando añadimos el elemento musical, tenemos como resultado una delicada confección similar a un algodón de azúcar: deliciosa pero casi intangible. La diferencia es que La La Land se quedará en nuestro paladar durante mucho tiempo gracias a sus pegajosas canciones y espectacular estilo visual (terrible analogía; mis disculpas de antemano).
No sé si eso baste para llamarle "la mejor película del año" (como parecen prometer sus múltiples nominaciones a todo tipo de premios), pero ciertamente merece una recomendación para fans del cine y de los musicales en general. Ah, y de los dos actores principales, que confirman (aunque no hacía falta) el talento e inmenso carisma que los han hecho famosos.
A decir verdad, Ryan Gosling no me pareció particularmente grato como cantante, pero es uno de esos casos donde la emoción y entrega son más importantes que la voz. Emma Stone canta bien, pero su principal atributo en La La Land es esa mágica combinación de inocencia y entusiasmo que la hacen ideal para el papel de aspirante a actriz en el competitivo entorno de Hollywood, donde la humillación de las audiciones es capaz de erosionar la convicción del individuo más tenaz.
Todo eso es relevante para la narrativa de La La Land pero, aceptémoslo, lo que la gente quiere ver (incluyéndome) no es otro refrito de A Star is Born (referencia para viejos como yo) o Glitter (para las generaciones más jóvenes), sino los maravillosos números musicales concebidos por el director Damien Chazelle y su hábil equipo creativo, incluyendo el compositor Justin Hurwitz, y la coreógrafa Mandy Moore (no la Mandy Moore que están pensando).
Desde los primeros segundos de La La Land, Chazelle establece su brillante visión con un número ubicado en un "freeway" de Los Ángeles, durante la hora de mayor tráfico. Y, como si eso no fuera suficientemente ambicioso, el director de fotografía Linus Sandgren emplea una grácil cámara flotante que se desplaza entre las escenas como un bailarín más, con movimientos fluidos y espontáneos que ocultan su cuidadosa planeación. En mi humilde opinión, el trabajo de cámara de La La Land rivaliza el de Birdman, y no estoy exagerando.
Tampoco revelaré el resto de los números musicales, pero baste decir que todos funcionan igualmente bien para lucir la música, los actores y, desde luego, la ciudad de Los Ángeles.
La historia es simple pero funcional, con algunas complicaciones de último minuto para balancear la ligereza de su desarrollo. Y si bien Ryan Gosling y Emma Stone son los dueños absolutos de la película, también merecen mención J.K. Simmmons, Rosemarie DeWitt y John Legend (sí, el que están pensando) en papeles secundarios que parecerían superfluos si no contaran con la presencia de estos intérpretes. Mi única queja es que nunca dejaron cantar a Rosemarie DeWitt, una de mis actrices favoritas. Si las "roomies" de Mia tuvieron su número, ¿por qué no la hermana de Sebastian? Bueno, tal vez estoy pidiendo demasiado.
La La Land me pareció una excelente película musical cuya historia quizás funcionaría sin las canciones... pero no sería tan divertida. Y, sí, ya entendimos que a Damien Chazelle le encanta el jazz (su película previa fue la notable Whiplash); sospecho que su propósito secreto fue implantar ese estilo musical en nuestras cabezas, donde permanecerá muchos días después de salir del cine. Desafortunadamente soy malísimo para silbar...
Calificación: 9
IMDb
Saturday, January 21, 2017
Un Monstruo Viene a Verme (A Monster Calls)
Síntomas: Al principio, las visitas de un monstruo (voz de Liam Neeson) aterran al niño Connor O'Malley (Lewis MacDougall), pero también podrían ayudarlo a superar los problemas que atraviesa en la escuela y en el hogar.
Diagnóstico: En la categoría de películas sobre "monstruo que ayuda a un niño", Un Monstruo Viene a Verme me pareció mejor que The BFG y Pete's Dragon, pero sin alcanzar el elevado estándar de The Iron Giant. Y en la categoría de "monstruo como metáfora de horrores reales", sentí Un Monstruo Viene a Verme más honesta que El Laberinto del Fauno, más accesible que Tideland, pero menos impactante que The Babadook. Todo lo cual se traduce, a fin de cuentas, en una excelente película con devastador contenido emocional, fantásticas imágenes, y un poderoso mensaje que rara vez se atreve a insinuar el cine familiar norteamericano.
Afortunadamente Un Monstruo Viene a Verme es una co-producción española-inglesa, y por lo tanto no necesita someterse a los caprichos de Hollywood, ni encajar en los planes mercadológicos de alguna franquicia de comida rápida. Por el contrario, es una de esas raras películas que trata a los niños como personas reales, en vez de frágiles criaturas que no deben ser expuestas a las crueles verdades de la vida real.
El director J.A. Bayona ganó fama y aclamación con la cinta El Orfanato, y su sensibilidad por el género de terror persiste en Un Monstruo Viene a Verme, aunque apropiadamente trasladada al entorno infantil... no en la forma del monstruo, sino en la frustración e impotencia que sufren los niños, rebosantes de emociones, pero muchas veces incapaces de expresarlas, o de cambiar sus circunstancias personales.
Y ahí reside la magia narrativa de Un Monstruo Viene a Verme: fantasía como catalizador de duras lecciones de vida, que se vuelven más elocuentes y memorables gracias a la brillante visión de un director con igual talento para conjurar escenas de inmensa belleza (las acuarelas animadas fueron mis favoritas) y balancear magia y realidad sin diluir la intensidad dramática de la historia.
Habiendo dicho eso, necesito advertir que Un Monstruo Viene a Verme no es realmente una cinta "infantil", pues los temas que maneja podrían ser demasiado densos para niños pequeños (aunque, desafortunadamente, no significa que estén exentos de atravesar situaciones similares). Creo que la historia (basada en una novela de Patrick Ness) y sus valiosos mensajes serían más apropiados para "tweens" y pre-adolescentes en busca de algo más sustancioso que una cinta de superhéroes (no lo digo como insulto)(excepto si estamos hablando de Fantastic Four).
Sí quisiera encontrar cosas de qué quejarme, diría que el primer acto de Un Monstruo Viene a Verme recicla tantos clichés que me costó trabajo "engancharme" en la historia de Connor: un niño incomprendido, producto de una familia dividida, y con problemas de "bullying" en la escuela... qué novedoso. ¿A qué hora va a descubrir que tiene poderes mágicos, o que es mitad vampiro, o el heredero de un imperio extraterrestre?
No, afortunadamente Un Monstruo Viene a Verme no es víctima de esas simples fórmulas, pues aspira a algo más elevado y más difícil de expresar. Y el director J.A. Bayona lo consigue con sorprendente elegancia y sinceridad, apoyado por sólidos actores como Lewis MacDougall en el papel de Connor, Felicity Jones como su madre, y Sigourney Weaver como la abuela esctricta pero con buen corazón.
Mi lado cínico encontró un poco de manipulación en Un Monstruo Viene a Verme, pero aún así puedo recomendarla como una de las mejores películas familiares que he visto en los últimos años (no necesariamente "divertida"). Y porque "fueron felices por un tiempo" siempre será más realista que "fueron felices para siempre".
Calificación: 9
IMDb
Friday, January 20, 2017
xXx: Reactivado (xXx: The Return of Xander Cage)
Síntomas: Cuando un grupo terrorista roba un peligroso dispositivo que puede tomar control de cualquier satélite, la Agente Marke (Toni Collette) de la CIA se ve obligada a buscar ayuda de Xander Cage (Vin Diesel), quien previamente había colaborado con la división "xXx" de agentes con habilidades "extremas". Pero esta vez Cage no trabajará solo...
Diagnóstico: Por curiosidad decidí ver la original xXx (2002) hace unos días... y cómo han cambiado las cosas. En los quince años transcurridos desde entonces, los estándares del cine de acción se han incrementado exponencialmente, de modo que aquella cinta parece hoy casi realista.
Lo cual significa que la nueva secuela xXx: Reactivado, no solo compite con el recuerdo de sus dos predecesoras (no podemos olvidar la ridícula/divertida xXx: State of the Union), sino con década y media de películas cada vez más espectaculares, exageradas y, sí... "extremas". No mencionaré la ironía de que la competencia incluye la saga de Fast and the Furious, también estelarizada por Vin Diesel. Hay algún chiste oculto en ese conflicto de intereses, pero tengo la mente demasiado revuelta para buscarlo. Después de todo, acabo de ver xXx: Reactivado.
Del libreto, mejor ni hablar; no sé cuántas películas han usado el "mcguffin" del aparato mágico que penetra cualquier red informática. Eso es lo de menos; la motivación es irrelevante. Lo importante es que malos y buenos quieren la misma cajita negra, y no se detendrán hasta obtenerla.
Ah, pero... ¿quiénes son los malos? Atletas y artistas marciales que no operan como los típicos grupos terroristas. ¿Tendrán razones personales para apoderarse del dispositivo llamado "Caja de Pandora? ¿Habrá una conspiración detrás de todo el embrollo? Cualquier persona que haya visto una o dos películas de acción en este siglo podrá adivinar las respuestas. De hecho, cualquier persona que haya visto una o dos películas de acción podría escribir el mismo libreto, reciclando escenas, diálogos y "twists" de Jason Bourne, Mission Impossible y, claro, The Fast and the Furious.
Sin embargo, nadie cometerá el error de ver una película como esta por su argumento. En vez de eso debemos preguntarnos: ¿Es xXx: Reactivado tan EXTREMA como promete la publicidad? Sí y no. La dirección de D.J. Caruso (redimiéndose parcialmente por la apática The Disappointments Room) es adecuadamente dinámica y rebuscada, orquestando complejas secuencias de acción que se mantienen en el borde de la incoherencia, sin caer en la confusión. Esta vez hay menos énfasis en "gadgets" y más en peleas cuerpo a cuerpo... lo cual nos lleva al mejor elemento de xXx: Reactivado: el equipo de Xander Cage.
A veces casi sentí innecesaria la presencia de Vin Diesel, pues sus colaboradores (y enemigos) tienen suficiente fuerza para sostener la película. Entre mis favoritos: Donnie Yen y Tony Jaa (leyendas de las artes marciales haciendo lo que mejor saben hacer), Ruby Rose como experta "sniper" y "badass" femenina; Rory McCann como perturbado fetichista de los accidentes automovilísticos; y Nina Dobrev como Becky Clearidge, experta en tecnología, quien empieza bastante irritante, para luego volverse tolerable y hasta graciosa (en mi humilde opinión). Habiendo dicho eso, nadie tiene el carisma de Vin Diesel, así que dudo mucho que los productores chinos/indios/canadienses estén planeando secuelas sin él. Aunque tampoco me extrañaría si así fuera.
Entonces, xXx: Reactivado es un desfile de escenas absurdas e irreales que no pueden tomarse en serio. Pero su vertiginoso ritmo, sentido del humor y exuberancia visual se conjugan en una experiencia bastante entretenida... y bastante hueca. Por el lado negativo, esta co-producción canadiense/india/china refleja un notable cambio en la maquinaria económica del cine moderno: dinero de Asia, tecnología de la India, y recursos de producción de Canadá. Auténtica globalización que muy pronto usurpará la corona de Hollywood. El problema es que la creatividad parece ausente en esta nueva ecuación, y podría verse reemplazada por refritos de obras antiguas disfrazadas de novedad. Eso fue lo único memorable de xXx: Reactivado... un augurio de ambiguo significado para un futuro cada vez más inestable. Pero también más ¡¡EXTREMO!!
Calificación: ¡¡SIETE PUNTO CINCOOOOO!!
IMDb
Wednesday, January 18, 2017
Death Race 2050
Síntomas: En el año 2050, el deporte más popular es la Carrera Mortal, donde cinco competidores conducen de Nueva York a Los Ángeles atropellando peatones, mientras sus copilotos transmiten video de las atrocidades al público hambriento de espectáculo. Sin embargo Frankenstein (Manu Bennett), el conductor favorito para ganar, encontrará más competencia este año, no solo de sus rivales, sino de un grupo terrorista empeñado en cambiar el orden social.
Diagnóstico: Desde el título mismo la película proclama orgullosamente: "ROGER CORMAN'S Death Race 2050". Sin embargo no encontré en ella los atributos característicos de ese legendario productor, a quien he admirado prácticamente toda mi vida, desde que veía su nombre una y otra vez en las películas de horror y ciencia ficción que consumía obsesivamente de niño. Cierto, Roger Corman siempre trabajó con recursos muy limitados, y sus películas rara vez eran obras maestras; pero al mismo tiempo se esforzaban por alcanzar un nivel artístico y dramático que no insultaba la inteligencia del espectador. O, en el peor de los casos, Corman trataba de evitar que las fallas se convirtieran en obstáculos para el entretenimiento del público.
Lamentablemente Death Race 2050 no se preocupó por mantener ese estándar, y prefirió explotar la mediocridad como parte fundamental de su "encanto"... el cual no me pareció suficiente para justificar noventa minutos de confusa acción y el más torpe "mensaje político" que he visto últimamente (con clara influencia de Idiocracy). Hasta el remake del 2008 me pareció mejor logrado.
Aclaro: el problema no es el bajo presupuesto de Death Race 2050, sino la absoluta incapacidad del director G.J. Echternkamp para seguir el "método Corman" de ajustar la ambición de la cinta y aplicar ingenio para disimular la falta de dinero. Por el contrario, Death Race 2050 siguió los principios del estudio The Asylum ("vamos a hacerlo intencionalmente mal"), y el resultado pisotea el legado de la original Death Race 2000 (1975), reciclando su argumento sin conservar el mismo humor negro, integridad narrativa ni subversión política. No hay nada que analizar en Death Race 2050; todo está a la vista, y para colmo no es muy interesante.
Entre los escasos puntos positivos mencionaría: el diseño de los vehículos "futuristas", con más estilo que funcionalidad; el asunto de la "realidad virtual" que a veces juega con la percepción del espectador; y los graciosos nombres que adoptaron los estados en este futuro distópico: "Pharmatopia", "Caucasia", "Onepercentia". Además, el final audaz e inesperado ofrece una pequeña muestra de lo que Death Race 2050 hubiera logrado con un director más creativo, que realmente tomara en serio las ideas de la cinta en vez de usarlas como excusa para mostrar pésimos efectos especiales e insípida violencia libre de impacto o emoción.
Los actores encajan en el tono de la película, lo cual no significa que sean "buenos"; pero aún así destacan Marci Miller como Annie Sullivan, la co-piloto de Frankenstein; y Folake Olowofoyeku como Minerva Jefferson, piloto rival que oculta inusual profundidad cuando no está compitiendo. Y aunque Malcolm McDowell es el único "famoso" de la película, su actuación es tan burda como los demás, así que no ayuda mucho. De cualquier modo aprecié la peluca que satiriza a cierto presidente/bufón.
Ya sé que Roger Corman está muy grande (cumplirá 91 años en el 2017), y probablemente no tuvo nada que ver con la producción real de Death Race 2050 (además de prestar su nombre); pero algunas de sus películas recientes (Sharktopus, Supergator) mostraron ese celo narrativo de antaño, rebasando expectativas y logrando mucho con muy poco. Yo esperaba algo similar con la sucesora de Death Race 2000, y lo único que encontré fue un genérico proyecto al estilo del canal SyFy. Por otro lado, si el canal SyFy y el estudio The Asylum hubieran existido hace cincuenta años, es posible que Corman hubiera hecho películas exactamente como Death Race 2050, así que todo es cuestión de perspectiva. Lo que es basura para unos, es arte para otros. Tal vez necesito esperar cincuenta años para pensar eso de Death Race 2050.
Calificación: 6
IMDb
Monday, January 16, 2017
El Intruso (I.T.)
Síntomas: Un hacker llamado Ed Porter (James Frecheville) se obsesiona con Kaitlyn (Stefanie Scott), la hija adolescente del magnate de la aviación Mike Regan (Pierce Brosnan). Entonces, cuando la niña lo rechaza, Ed decide utilizar toda su habilidad tecnológica para hacerles la vida imposible a Mike y su familia.
Diagnóstico: Para bien o para mal, El Intruso combina dos arcaicas recetas noventeras para cocinar un plato tan rancio como sus ingredientes. Sí, fue para mal.
El "ciber-thriller" y el "maniático obsesivo" fueron piedras puntales del cine de fines del siglo veinte, representadas por cintas como The Net, Disclosure, The Crush y Single White Female. Y ahora el director John Moore (Max Payne, A Good Day to Die Hard) y los productores de Voltage Pictures decidieron que era buen momento para resucitar ambos clichés en una sola película, con resultados bastante tediosos y previsibles.
El villano es uno de esos hackers omnipotentes que pueden controlar todo y penetrar instantáneamente cualquier sistema seguro en cuestión de segundos. Su guarida tiene una decena de monitores donde su mágico sistema operativo prácticamente anticipa sus deseos y muestra exactamente lo que está buscando, con todas las florituras visuales que Hollywood acostumbra usar para hacer más atractiva y dinámica la sedentaria actividad del "hackeo".
En cuanto al aspecto de thriller, Ed recurre a las clásicas estrategias de filmar a Kaitlyn en la regadera, llegar inesperadamente a eventos donde nadie lo invitó, e ignorar las advertencias de Mike, quien desde luego no sabe nada de tecnología, y por lo tanto es víctima fácil de las transparentes trampas que Ed diseña. Además, el libreto de Dan Kay (probablemente descubierto en un viejo archivero lleno de polvo cuando limpiaban la oficina abandonada de algún agente retirado) añade detalles estilo American Psycho para hacer más temible al genérico villano, y demostrar que las cosas van en serio. Por ejemplo: episodios psicóticos donde grita mientras ve la foto de su "enamorada"; y una predilección por blando euro-pop ochentero, que escucha a todo volumen en su automóvil.
Por el lado de la familia, Pierce Brosnan es adecuadamente arrogante cuando está en la sala de juntas, preparando su más reciente proyecto (básicamente Uber para aviones particulares... ¡gran mercado!), y estricto pero cariñoso en la casa, de modo que podemos justificar su ira cuando un empleado entrometido intenta seducir a su "inocente" hija. En el papel de la joven, Stefanie Scott es anónima y olvidable: una cara bonita cuyas malas decisiones (aceptar "friend requests" de extraños, invitarlos cuando está aburrida en una cena familiar) crean ideas erróneas en su pretendiente. Y Anna Friel no tiene mucho que hacer (ni decir) como la madre que se mantiene al margen de la situación, hasta que sirve como rehén durante el "emocionante" (aburrido) desenlace.
En resumen: El Intruso no sirve como homenaje "retro", ni aporta algo nuevo a los géneros que destroza; y ni siquiera la recomendaría para individuos que JAMÁS hayan visto películas similares, ya que afortunadamente existen mejores obras que se encargaron de actualizar esos temas y encontrar giros frescos y creativos para el siglo veintiuno. Por ejemplo: Mr. Robot para los ciber-thrillers; y The Gift para los maniáticos obsesivos que atormentan una familia. Ambas me parecieron mejores alternativas que lograron con gran éxito lo que El Intruso apenas se esforzó por intentar. Entonces no pierdan su tiempo, a menos que pertenezcan al culto de individuos que disfrutan señalando las ridiculeces del hackeo representado en el cine y la televisión. Felicidades; encontraron su mina de oro.
Calificación: 5
IMDb
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