Sunday, September 4, 2016

Un Juego Sin Reglas (Nerve)



Síntomas: La joven Venus Delmonico (Emma Roberts) necesita dinero para pagar sus estudios universitarios, y por eso accede a participar en un juego viral llamado "Nerve", donde los jugadores reciben retos absurdos que deben cumplir y grabar con sus teléfonos móviles para deleite de miles de seguidores. Al principio los retos parecen travesuras inocentes (besar a un extraño, probarse un costoso vestido), pero eventualmente Venus descubre que el juego es más peligroso de lo que imaginaba.

Diagnóstico: El concepto central de Un Juego Sin Reglas (no sé qué película vio el traductor mexicano; el juego Nerve tiene reglas muy estrictas, y gran parte de la película gira en torno a los participantes que se atrevieron a romperlas) es muy ingenioso, y hasta parece mentira que no exista ya algo así (¿o quizás existe, pero solo en la "dark web"?) Sin embargo la historia que desarrollaron los directores Henry Joost y Ariel Schulman (basados en una novela de Jeanne Ryan) pierde credibilidad con alarmante rapidez, convirtiendo las provocativas disyuntivas éticas del juego en una serie de caprichos diseñados para generar drama y suspenso que rara vez se sienten auténticos.
Aún así pasé un rato entretenido con Un Juego Sin Reglas, gracias a la enérgica dirección de Joost y Schulman, y a las actuaciones de Emma Roberts y Dave Franco (en el papel de Ian, otro participante que acompaña a Venus en sus misiones). No digo que sus actuaciones sean "buenas", pero encajan perfectamente en el frívolo e hiper-melodramático entorno del juego Nerve, que no solo busca humillar a sus participantes o arriesgar sus vidas, sino provocar conflictos personales que atraerán más espectadores virtuales.
Lo malo es que, como dije, Un Juego Sin Reglas se vuelve más inverosímil con cada nuevo detalle que nos revelan. Para empezar, Nerve no parece un juego económicamente sustentable; sus creadores regalan miles de dólares, y deben mantener una considerable infraestructura tecnológica para satisfacer a sus clientes (supongo), a cambio de suscripciones relativamente baratas. Y, bueno, ni siquiera toquemos el tema de la legalidad del juego, sus omnipotentes algoritmos de “data mining”, y la ausencia total de policías durante las más espectaculares "hazañas" de los jugadores (excepto cuando son necesarios para complicar la trama, naturalmente). Pero incluso haciendo a un lado los enormes agujeros lógicos (¿bastan dos inocuas acciones para estar en primer lugar?) y exageraciones tecnológicas (¿qué pensarán los directores que significa "Open Source"?), el principal problema está en las reacciones de los protagonistas. Además de necesitar dinero, Venus tiene una motivación personal para participar: su mejor amiga, Sydney (Emily Meade), se burló de que Venus jamás sería "participante" en la vida; solo "espectadora". Y, claro, esa provocación basta para que Venus haga cosas totalmente contrarias a su carácter. En cuanto a Ian, su presencia es tan forzada como interés romántico que obviamente "no es lo que aparenta". Entonces, en vez de empezar con personajes realistas atrapados en una situación extraordinaria, tenemos títeres pre-fabricados para llenar los requisitos del libreto. Supongo que no debería sorprenderme; una visita a Amazon confirmó que la novela "Nerve" pertenece a la categoría "young adult"... en otras palabras, compite en el mismo mercado que The Hunger Games, The Maze Runner, Divergent, I Am Number Four, Stormbreaker, Eragon, The Host, The Giver, Warm Bodies, Blood and Chocolate, Jumper, y muchas otras historias que tomaron prestados clichés de terror y ciencia ficción para amenizar simplonas fantasías adolescentes con obligatorias tangentes románticas y mucho drama juvenil. Por cierto, la otra novela de Jeanne Ryan se llama "Charisma", y trata de una chica tímida que se somete a un "makeover" genético con resultados inesperados... me pregunto cuánto tiempo tardaremos en ver esa película.
En fin... tomándola como simple pasatiempo de fin de semana, Un Juego Sin Reglas resultó entretenida y olvidable, apelando a las obsesiones digitales del público juvenil para "conectar" en un nivel más emocional (ya sabemos que las experiencias de vida solo son válidas si quedan registradas en video o alguna forma de red social). Y nos quejábamos de Pokémon Go...
Calificación: 7

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Saturday, September 3, 2016

Amigos de Armas (War Dogs)



Síntomas: David Packouz (Miles Teller) tiene problemas económicos y un bebé en camino con su novia Iz (Ana de Armas). Por eso acepta la oferta de trabajo de su viejo amigo Efraim Diveroli (Jonah Hill), quien vende pequeños lotes de armas al ejército norteamericano. Todo es perfectamente legal y muy lucrativo; pero conforme crece su negocio, empiezan a manejar órdenes tan grandes que requieren las cooperación de individuos altamente hostiles en locaciones muy peligrosas.

Diagnóstico: Todd Phillips, director de la trilogía de The Hangover, decidió realizar un thriller militar/económico. Al principio suena como un giro muy radical, pero después de unos segundos queda claro que Amigos de Armas empleará el mismo humor absurdo y surrealista que bien conoce este director. La única diferencia es que Amigos de Armas está basada en hechos reales... lo cual la hace más cínica y perturbadora.
Miles Teller y Jonah Hill forman una excelente pareja interpretando negociantes con temperamentos muy distintos, pero perfectamente balanceados para prosperar en el impredecible mundo del tráfico de armas. A pesar de su irritante carácter, Efraim tiene muchos contactos y posee un instinto natural para olfatear prospectos y cerrar tratos. Por su parte, David es más amable con clientes y proveedores, y se encarga de la organización general de la empresa. Sus aventuras, naturalmente, pasan de la legalidad a la ilegalidad con sorprendente facilidad... y no solo por la desmedida ambición de los jóvenes (ninguno pasaba de los treinta años cuando ocurrieron los eventos reales)(por cierto, el auténtico David Packouz es el guitarrista tocando "Don't Fear the Reaper" para un grupo de ancianos), sino por la negligencia del gobierno norteamericano, tan hambriento de armas y municiones que no se preocupaba mucho por evaluar su procedencia; solo importaba el precio. Supongo que no querían malgastar el dinero de los contribuyentes, o algo así.
Para bien o para mal, Amigos de Armas no es estrictamente una comedia. Sin duda hay abundante humor generado por la extravagante personalidad de Efraim y su irrefrenable incorrección política; además, las situaciones que comparte con David son a veces tan incongruentes que la única reacción apropiada es una sonrisa incrédula. Pero por debajo de las risas se oculta un serio manifiesto anti-bélico que no solo busca denunciar la guerra por sí misma, sino el inmenso aparato económico y político que se alimenta del conflicto... de las muertes y sufrimiento de incontables inocentes. No es un mensaje que tradicionalmente se exprese con tanta ligereza, pero Phillips logra que funcione tanto en el nivel didáctico como recreativo.
Amigos de Armas pertenece indudablemente a sus dos protagonistas, pero el elenco secundario cumple su función de establecer lazos emocionales para hacer más relevantes las aventuras de Packouz y Diveroli. Ana de Armas tiene el ingrato papel de novia tolerante que disfruta la buena vida con David, hasta que empieza a cuestionar la procedencia de tanto dinero. Kevin Pollak es Ralph Slutzky, un pequeño comerciante que tuvo fe en su amigo Efraim, y lo ayudó a financiar su modesta empresa de suministros militares. El papel de Pollak es pequeño pero muy importante, pues demuestra que estos niveles de corrupción y criminalidad no están limitados a la elite económica, sino que pueden originarse literalmente en "la tienda de la esquina". Las corporaciones Halliburton y Aegis salen en las noticias, pero hay incontables operadores "independientes" explotando las mismas lagunas legales y amparándose en el desenfrenado gasto gubernamental.
Algunas personas están comparando Amigos de Armas con The Wolf of Wall Street (¡ya quisiera Phillips!), pero a mi me recordó The Big Short, donde se examinó el colapso económico de Wall Street. Ambas fueron dirigidas por comediantes y, aunque sus temas eran muy serios, la ejecución empleó humor para hacer más accesibles las duras verdades que revelaron. Creo que Amigos de Armas es muy inferior a aquella obra maestra, pero aún así merece una recomendación, acompañada por la advertencia de que no hay que esperar "The Hangover: Iraq", sino algo más sobrio y quizás un poco lento, pero con suficiente sustancia para dejarnos pensando después de salir del cine. Cada quién sabrá si lo que piensa es "¿Cómo es posible que ocurran estas cosas?" o "¿Cómo puedo entrarle a ese negocio?" Las dos son preguntas válidas, supongo. Pero dudo que la realidad incluya a Bradley Cooper como sofisticado terrorista internacional.
Calificación: 8

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Friday, September 2, 2016

El Demonio Neón (The Neon Demon)



Síntomas: La joven Jesse (Elle Fanning) acaba de llegar a Los Ángeles con intención de convertirse en modelo. Su única amiga es la maquillista Ruby (Jena Malone), quien la introduce gradualmente al sub-mundo de glamour y envidia donde no hay reglas ni escrúpulos para alcanzar la fama. Sólo importa el peso. Y la edad. Y ese "algo" que trasciende la simple belleza externa.

Diagnóstico: Creo que pocos directores contemporáneos enfrentan expectativas tan altas como Nicolas Winding Refn. Supongo que es consecuencia de tener varias sobresalientes obras "indie" en su reciente filmografía. Desafortunadamente El Demonio Neón quedó muy lejos de alcanzar la perfección narrativa de Drive, o la intensidad emocional de Only God Forgives.
Sin embargo no todo fue malo, pues incluso en una cinta hueca y caprichosa como ésta, podemos contar con potentes actuaciones y virtuosa cinematografía, por no mencionar los hipnóticos paisajes auditivos creados por Cliff Martinez, evocando de nuevo los soundtracks electrónicos de los ochentas, pero con una deliciosa sensibilidad moderna.
Por todo esto y más, El Demonio Neón es un placer para los sentidos... pero una frustrante experiencia para la razón.
La historia de la inocente chica de provincia que llega a la gran ciudad en busca de fama y fortuna se ha contado demasiadas veces (la reciente Starry Eyes lo hizo mejor, en mi humilde opinión). Y si bien la versión de Winding Refn incorpora denso simbolismo y perturbadoras escenas de violencia y depravación, no bastan para formar una base dramática sólida que sustente dos horas de ambiguas escenas con mínimo contenido. O quizás la película entera es una metáfora de las modelos hermosas por fuera pero vacías por dentro. Después de todo, uno de los personajes afirma que "la belleza no es todo... es lo único".
De cualquier modo debo reconocer que El Demonio Neón captura con inquietante detalle la deshumanización del individuo en las industrias enfocadas en apariencias. Las modelos dejan de ser personas para convertirse en productos desechables, examinadas bajo la cruel mirada de agentes sin el menor escrúpulo para rechazarlas por "defectos" reales o imaginarios. Desde una simple frase como "Tú te puedes ir", hasta un "casting" múltiple que se regodea en la humillación de las jóvenes, Winging Refn examina con gélida indiferencia la gradual disolución del ego, y el surgimiento de un id listo para atacar cualquier cosa que amenace su supervivencia. O su próxima sesión fotográfica.
Al menos así quiero interpretar esas largas tomas de formaciones geométricas (que me hicieron pensar en Beyond the Black Rainbow), o los mudos pasajes contemplativos que me recordaron a David Lynch, pero sin su indescriptible capacidad para darle significado a cada toma. Y, claro, siempre queda la posibilidad de influencia sobrenatural, pero dejaré eso para el análisis personal de cada espectador.
Por el lado positivo merece aplauso el trabajo de Elle Fanning como la mencionada inocente que se mete a la boca del lobo (o del puma, en este caso), sin muchas probabilidades de sobrevivir... a menos que aprenda rápidamente los vaivenes de una industria peligrosa que no permite un solo error. Es impresionante la habilidad de esta actriz para expresar sin palabras la transformación de Jesse, utilizando pequeñas inflexiones faciales, o incluso su manera de caminar. Ojalá este enorme talento se hubiera aprovechado en una historia más interesante y satisfactoria.
Por su parte, la cálida y luminosa Jena Malone interpreta a la única persona que se preocupa por lo que pueda ocurrirle a Jesse cuando enfrenta diversas especies de depredadores masculinos, desde los más obvios (como el patán conserje interpretado por Keanu Reeves) hasta los más sutiles y engañosos (como el arrogante fotógrafo interpretado por Desmond Harrington). Y tampoco puedo olvidar a Bella Heathcote y Abbey Lee como Gigi y Sarah, dos atractivas modelos que parecerían perfectas en cualquier lugar del mundo... excepto en Los Ángeles, donde ambas están muy próximas a su "fecha de caducidad" laboral.
Que quede claro: El Demonio Neón no es una película de ideas, sino de atmósfera y sonidos; de color y composición; de magia y misterio. Pero cuando faltan emociones que nos enganchen a las experiencias de los personajes, no hay mucho respaldo para las nobles intenciones del director. Aún así seguiré interesado en la carrera de Nicolas Winding Refn (al igual que la de Elle Fanning); y, en el último de los casos, El Demonio Neón puede disfrutarse como un excepcional "performance" audiovisual, más apto para un museo de arte moderno que para la sala de cine. Pero arte es arte, supongo. Incluso si no le entiendo, o si no hay mucho que entender.
Calificación: 7

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Wednesday, August 31, 2016

The Darkness



Síntomas: Durante una vacación familiar en el Gran Cañón, el niño Mikey Taylor (David Mazouz) perturba el sitio sagrado de una tribu nativa desaparecida siglos atrás. Y cuando la familia regresa a su hogar en la ciudad, empiezan a ocurrir fenómenos inexplicables que se intensifican hasta poner sus vidas en peligro.

Diagnóstico: En su breve pero destacada carrera, el director australiano Greg McLean ha manejado dos estilos muy distintos de terror: Wolf Creek y su secuela fueron sólidas muestras de "horror rural" (o “asesino serial”, según lo quieran ver) con un memorable protagonista, extremadamente cruel y repleto de personalidad. Y en Rogue, McLean enfrentó un grupo de turistas contra un cocodrilo gigante, en una clásica confrontación de "hombre contra naturaleza" (con énfasis en "naturaleza"... esa película me gustó más por sus escenarios naturales que por el monstruo).
Y ahora en su nueva cinta, The Darkness, McLean prueba suerte con el horror sobrenatural, estableciendo una situación predecible pero con gran potencial: espíritus malignos, familia en crisis, niño en peligro... ya conocen la rutina.
Desafortunadamente el resultado fue una absoluta decepción; The Darkness no exhibe rastro alguno del talento previamente mostrado por este director. E incluso si no supiéramos quién la dirigió, la cinta sigue siendo perezosa y mediocre... una auténtica oportunidad desperdiciada.
The Darkness cuenta con todos los ingredientes necesarios para una decente película de terror: la premisa no es muy original (el tema de los espíritus nativos atacando una familia suburbana toma prestados demasiados elementos de Poltergeist), pero al menos ofrece una alternativa menos gastada que el típico "fantasma vengativo"; el elenco cuenta con talentos jóvenes y veteranos (incluyendo a Kevin Bacon y Radha Mitchell como Peter y Bronny Taylor; Paul Reiser y Ming-Na Wen como una pareja amiga, y el niño David Mazouz en el difícil papel de Mikey); los efectos especiales están bien realizados, y aunque al final se sienten excesivos, no empañan la narrativa ni se convierten en un fin por sí mismos; y lo mejor de todo es que las circunstancias de la familia Taylor se prestaban para explorar la conexión entre el autismo de Mikey y las manifestaciones sobrenaturales que parecen seguirlo. Si el libreto hubiera balanceado mejor esos elementos, The Darkness podría haber sido un fascinante drama familiar incluso antes de añadir el factor paranormal.
Los primeros síntomas de la invasión espiritual son atribuidos a la condición de Mikey: grifos abiertos, ruidos nocturnos, y marcas de manos sucias en las paredes y camas de la familia. Hasta ahí me estaba gustando el desarrollo de la historia. Pero McLean pierde rápidamente el rumbo, desviando la atención en tangentes que terminan siendo irrelevantes, como la bulimia de la hermana mayor (interpretada por Lucy Fry), las infidelidades de Peter, y el latente alcoholismo de Bronny, por no mencionar la intervención de personajes secundarios pobremente construidos que solo sirven como torpes manipuladores del argumento (¡qué coincidencia que el odioso jefe de Peter conozca a una hechicera con experiencia en "limpieza" de energías negativas!)(¿Mencioné las múltiples similitudes con Poltergeist?)
Tantas tediosas sub-tramas diluyen la historia y obstruyen el desarrollo de sus partes más interesantes. Y, bueno, mejor ni hablar del final flojo y conveniente; por un momento pensé que harían algo más subversivo, pero recordé que The Darkness es PG-13... otra excusa fácil para disculpar la ausencia general de esfuerzo que exuda cada escena de esta película.
Quisiera pensar que McLean tuvo alguna justificación para producir un chasco de esta magnitud... interferencia del estudio, poco tiempo de producción (ya ha ocurrido con cintas de Blumhouse), o quizás fue contratado como "director a sueldo" sin influencia creativa (aunque aparece en los créditos como co-guionista). Pero también hay que aceptar la posibilidad de que, simplemente, el horror sobrenatural no es su especialidad, y fue una desafortunada combinación de material y cineasta. A veces pasa. Solo esperemos que haya sido una anomalía, y que McLean regrese pronto con su habitual energía y capacidad para perturbar y divertir. Me atrevería a sugerir una secuela de Rogue con más cocodrilos y más víctimas en espectaculares paisajes australianos. Pero con clasificación "R", por favor.
Calificación: 4

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Monday, August 29, 2016

Into the Forest



Síntomas: En el futuro cercano, las hermanas Nell (Ellen Page) y Eva (Evan Rachel Wood) viven con su padre Robert (Callum Keith Rennie) en una elegante casa de campo. Pero cuando una catástrofe indefinida corta la electricidad y suministros del pueblo cercano, todos tendrán que adaptarse a una vida más austera... y más peligrosa.

Diagnóstico: Una película de arte canadiense con tema post-apocalíptico. ¡Perfecto! No hay nada en esa frase que no me guste. Y aunque el resultado fue más "arte" y menos "apocalipsis" de lo que esperaba, Into the Forest me pareció un interesante experimento que funciona mejor en un nivel metafórico que práctico.
En otras palabras, no hay que esperar un crudo y realista relato de “mujer contra naturaleza” (aunque hay algo de eso, incluyendo el desollamiento de un jabalí que me amargó un poco la película). Tampoco hay zombies o aliens, ni veremos una mágica transformación de las mimadas hermanas en Imperatrices Furiosas. En vez de eso, la directora Patricia Rozema nos ofrece una exploración intelectual del colapso del orden social. Y, en un nivel más cercano, el cambio en la relación entre Nell y Eva, quienes enfrentan el fin del mundo de maneras muy distintas, pero extrañamente complementarias.
En cuanto al aspecto futurista de Into the Forest, se limita a ciertos detalles “high tech”, como pantallas holográficas, tabletas transparentes y ubicuo reconocimiento de voz. Creo que su único propósito fue establecer la dependencia tecnológica de la sociedad moderna, y contrastar las realidades de una vida rural y primitiva.
Ahora que lo pienso, quizás el mensaje de Into the Forest no se enfoca en el proverbial Fin Del Mundo Como Lo Conocemos (con mayúsculas) sino en el renacimiento de un mundo más simple y auténtico, libre de los vicios digitales y demás "muletas" tecnológicas que erosionaron gradualmente nuestra capacidad de adaptación y adormecieron los instintos esenciales que nos definen como humanos.
Ugh. Suena como un manifiesto hippie y, para ser honestos, las decisiones de Nell y Eva son frecuentemente absurdas y contrarias a todo sentido común; pero, como dije, la historia no debe tomarse en un sentido literal. O tal vez estoy buscando explicaciones para justificar algunos problemas del libreto (basado en una exitosa novela de Jean Hegland), porque a fin de cuentas la película me gustó lo suficiente para ignorar sus fallas, aunque reconozca su existencia.
La razón por la que me gustó fue el fino trabajo de Ellen Page y Evan Rachel Wood como Nell y Eva, respectivamente. Cuando comienzan los problemas, ambas deciden ignorarlos y dejar que su padre resuelva la situación (lo cual probablemente han hecho toda la vida). E incluso cuando se vuelve evidente que dicha situación es más grave de lo que parecía, las jóvenes insisten en preocuparse por trivialidades como los próximos exámenes escolares de Nell, o la rutina de danza moderna que Eva quiere perfeccionar para ingresar a una importante academia de baile. Pero en algún momento nos damos cuenta de que las obsesiones de las hermanas no son caprichos infantiles, sino mecanismos de defensa necesarios para asimilar el inmenso cambio que están enfrentando.
Y como todo ocurre con relativa lentitud y ausencia de melodrama (a diferencia de lo que nos presentaría una película norteamericana), Into the Forest probablemente irritará al público que esperaba una historia más "realista" y menos afectada. Sin embargo la directora Patricia Rozema encontró un fascinante (aunque imperfecto) vehículo para expresar grandes ideas en un formato íntimo y minimalista, con el apoyo de dos actrices absolutamente comprometidas con el viaje emocional de las hermanas... incluso cuando cometen errores que podrían costarles la vida. Después de todo, la sociedad entera hace lo mismo todos los días; ¿por qué debería ser distinto cuando se trata de dos personas en el bosque?
Calificación: 8

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Sunday, August 28, 2016

Un Secreto Entre Nosotros (The Benefactor)



Síntomas: El millonario Franny (Richard Gere) se desconectó de la realidad después del accidente automovilístico donde fallecieron sus mejores amigos. Cinco años más tarde, Franny se entera de que Olivia (Dakota Fanning), la hija de aquellos amigos, se casó y está esperando un bebé con su esposo Luke (Theo James). Entonces Franny usa sus ilimitados recursos para mejorar sus vidas, quizás para aliviar sus sentimientos de culpa y encontrar un nuevo propósito en su vacía existencia. Y aunque esa ayuda debería ser como un sueño hecho realidad para cualquier joven pareja sin dinero, Olivia y Luke no necesariamente apreciarán convertirse en el más reciente proyecto del caprichoso millonario.

Diagnóstico: Un Secreto Entre Nosotros es otra historia sobre "los problemas de la gente rica"... lo cual no es intrínsecamente malo. Lo malo es que la película es tediosa y repetitiva, desperdiciando el trabajo de varios sólidos actores que interpretan personajes antipáticos (en el mejor de los casos), o tan indiferentes que no encontré el menor interés en seguir sus desventuras.
Richard Gere se entrega por completo a la creación de "Franny" (no me pregunten de qué es diminutivo), un hombre destruido por el pasado que lentamente descubre la manera de recuperar su futuro. Su actuación podría describirse como "exagerada", pero con un centro líquido de genuina intensidad emocional. Y, claro, la transformación física del apuesto actor en Grizzly Adams (incluyo enlace para clarificar esa antediluviana referencia) pide a gritos una nominación al Óscar, que probablemente no obtendrá. Pero Gere lo intenta con gran convicción, solo para verse traicionado por un horrible libreto.
Por su parte Dakota Fanning no tiene mucho que hacer, excepto quedarse en casa con una melancólica mirada mientras su esposo Luke, interpretado por Theo James, trata de conciliar su orgullo personal con la generosa ayuda de un millonario que no conocía dos días antes. James se ve incómodo durante la película entera; para ser justos, esa es la reacción apropiada del personaje... pero no estoy seguro si fue una buena actuación, o la actitud del actor mismo ante un argumento tan forzado e irregular.
¿Por qué irregular? Como la obsesión de Franny con Olivia y Luke no parece llevar a ningún lado, el director dedica la segunda mitad de la película a la adicción a la morfina que contrajo Franny después del mencionado accidente automovilístico; al principio la tomaba por prescripción médica para ayudar con el dolor de sus heridas, pero con el paso de los años se convirtió en lo único que alivia el dolor provocado por su soledad y sus millones de dólares, y su fundación de hospitales infantiles, y su inmensa suite de lujo, y sus automóviles clásicos. Qué bueno que no soy rico.
Ah, y cuando se revela el "gran secreto" del título (al menos el título mexicano)... no pasa nada. Literalmente nada. Pensé que sería el momento clave para impulsar la película en una dirección más interesante, pero me equivoqué. O quizás mi principal equivocación fue entrar al cine a ver Un Secreto Entre Nosotros.
Hablando de errores, otra cosa que me irritó profundamente fue que la cinta comienza y termina con dos de los más flojos clichés que usan los directores con poca imaginación para inyectar drama instantáneo en argumentos estériles: el accidente automovilístico, y el bebé en peligro. Para no arruinar por completo la cinta me abstendré de dar más detalles, pero creo que eso basta para describir la frustrante experiencia que tuve con Un Secreto Entre Nosotros. Ah, y no olviden quedarse a los créditos finales para ver escenas adicionales de Richard Gere afeitándose la barba. Increíble escena. O, mejor dicho, increíble que el director Andrew Renzi haya decidido terminar así su película (sí, entiendo que es una metáfora que simboliza su cambio de actitud, pero aún así parece ridícula). Aunque, francamente, a esas alturas ya nada me hubiera sorprendido. Podrían habernos recetado el clásico "todo fue un sueño" y daría lo mismo.
Entonces, Un Secreto Entre Nosotros (¿cuál fue el punto de ese título si el secreto es irrelevante?) me pareció un mediocre drama apuntalado por una buena actuación. No es la primera vez que encuentro esta combinación, pero rara vez me había producido tanta impaciencia. Al menos es una película corta, y no me quitó demasiado tiempo. Y lo mismo diré de esta crítica. Solo recomendaría Un Secreto Entre Nosotros para fans obsesivos de Richard Gere y para enamorados de Dakota Fanning que tengan un fetiche "preggo". Pequeña pero ferviente audiencia, supongo.
Calificación: 4

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Saturday, August 27, 2016

El Club de las Madres Rebeldes (Bad Moms)



Síntomas: Amy Mitchell (Mila Kunis) se esfuerza todos los días por ser una buena madre de sus hijos adolescentes, una cariñosa esposa para su marido Mike (David Walton), y una responsable trabajadora en su empleo de medio tiempo. Pero nadie aprecia sus labores y, peor aún, Amy siente que está fallando en todo, pues no hay suficiente tiempo para cumplir las arbitrarias reglas del trabajo, de la escuela y de la sociedad en general. Entonces Amy y sus amigas Kiki (Kristen Bell) y Carla (Kathryn Hahn), también cansadas de la rutina, deciden rebelarse y hacer lo que realmente quieren, en vez de lo que todos esperan de ellas.

Diagnóstico: Estrictamente hablando, El Club de las Madres Rebeldes no es muy original, ni muy ingeniosa, y ni siquiera logra ser tan subversiva como prometía la publicidad. Pero creo que expresa elocuentemente los sentimientos de muchas madres abrumadas por los incontables deberes que la sociedad ha ido apilando sobre sus hombros. Supongo que cada nueva generación tiene el impulso de "mejorar" lo que hicieron sus padres (y madres), y esto ha provocado que cosas previamente intrascendentes (como, por ejemplo, el contenido de gluten en los "lunches" escolares) se convierten en preocupaciones adicionales que solo complican las ya de por sí atareadas vidas de estas madres de familia. Desde ese punto de vista, El Club de las Madres Rebeldes cumplió su misión satírica con sobresaliente precisión.
Sin embargo, como simple comedia adulta me pareció un poco floja y sin la convicción necesaria para llevar su premisa a un nivel genuinamente trascendente. Aún así me hizo reír y compartir el entusiasmo de sus protagonistas. Y lo digo como hombre inútil y perezoso con suficiente tiempo libre para escribir estas críticas.
La idea de las tres amigas que desafían el inalcanzable ideal de la "madre perfecta" es acertada y culturalmente relevante; Mila Kunis, Kristen Bell y Kathryn Hahn tienen excelente química y sus respectivos estilos de actuación se complementan armoniosamente, al mismo tiempo que representan distintas facetas de la maternidad moderna. Sus personajes son obvios clichés (la madre ejecutiva, la reclusa hippie con demasiados hijos, la madre soltera hiper-sexual), y fueron seleccionados por su potencial cómico, y no porque pretendan representar a TODAS las madres del mundo (ni siquiera las de la cultura occidental). Por otro lado, sus aventuras resultan absolutamente inverosímiles si invertimos un minuto en analizar de dónde salió el dinero (que no tenían) para pagar niñeras las veinticuatro horas del día, o cómo pueden organizar tremendas fiestas repletas de alcohol y música de Nicky Minaj sin sacrificar el bienestar físico y mental de sus hijos. Pero, bueno... es una inocua fantasía femenina, y no un manual revolucionario. Hablando de lo cual, El Club de las Madres Rebeldes también propone que la sobre-protección de los hijos será más perjudicial que benéfica a largo plazo... lo cual suena bastante lógico. Yo no sabía nada sobre gluten de niño, y véanme ahora... no, mal ejemplo. Aún así, las observaciones de la película siguen siendo válidas, en mi humilde opinión.
Donde falla El Club de las Madres Rebeldes es en la abrupta división de su premisa. En vez de sumergirnos por completo en la catártica liberación de Amy, Kiki y Carla, los directores Jon Lucas y Scott Moore cambian bruscamente de rumbo para dedicar el resto de la película a un predecible conflicto con Gwendolyn (Christina Applegate), la odiosa presidenta de la Asociación de Padres de Familia que hace hasta lo imposible por sabotear a Amy y sus hijos. Y, claro, ahí es donde encontraremos las obligatorias lecciones de vida, homilías didácticas, y demás componentes morales que deben tener las comedias adultas para demostrar que a veces las cosas deben tomarse en serio. O algo así.
En resumen, El Club de las Madres Rebeldes me hizo reír más por el desempeño de las actrices que por los dudosos trucos del libreto; y aunque la combinación de pseudo-feminismo y humor vulgar no será para todos los gustos, creo que merece una modesta recomendación. Si su mensaje no fue del agrado del espectador, siempre queda la escena de Veronica Mars haciendo "twerking" en cámara lenta.
Calificación: 7.5

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Friday, August 26, 2016

Jason Bourne



Síntomas: Después de sobrevivir múltiples ataques del gobierno que lo creó, el ex-agente norteamericano Jason Bourne (Matt Damon) vive secretamente en Grecia, ganando dinero en peleas ilegales (o quizás son legales; no quiero prejuzgar los reglamentos deportivos del país que inventó las Olimpiadas). Mientras tanto, su antigua enemiga/aliada Nicky Parsons (Julia Stiles) hackea los servidores de la CIA y descubre una funesta operación llamada Iron Hand. Entonces la CIA empieza a perseguirla, y sólo una persona podrá ayudarla: Ethan Hunt Jason Bourne.

Diagnóstico: Al principio de Jason Bourne hay un breve recuento de las aventuras del epónimo agente, pero es absolutamente inútil, pues la saga se ha complicado tanto a lo largo de tres películas (cuatro, si contamos el "spin-off" The Bourne Legacy), que cualquier explicación resulta irrelevante. Lo único que necesitamos saber es que nos espera más de lo mismo... por tercera vez. De hecho, el cine al que asistí podría haber exhibido The Bourne Ultimatum con un nuevo título, y probablemente no me hubiera dado cuenta.
Hace catorce años (¿¡tantos!?), la película The Bourne Identity parecía una novedosa alternativa en el género de acción; una especie de James Bond serio, filmado con un estilo realista pero increíblemente dinámico (años antes de que Bond mismo copiara la fórmula). Sin embargo ahora, en el año 2016, ya vimos demasiadas películas realizadas con similares atributos... que gradualmente se convirtieron en defectos. Y lamentablemente Jason Bourne continúa esa tendencia. Tenía vagas esperanzas de que el regreso del director Peter Greengrass significaría un cambio de rumbo para la saga; otra reinvención creativa para justificar su continuación. Sobra decir que no fue así.
A pesar de todo, Jason Bourne me pareció una experiencia decente dentro de su rancio nicho y arcaicas intenciones. La acción inspira deja-vu, pero está bien filmada; la dirección de Greengrass es clara y eficiente; el argumento incluye los clásicos temas de memoria e identidad, y añade tópicos de moda como intrusión gubernamental y privacidad en línea.
Por el lado humano, las actuaciones aportan un poco de gravedad a los incontables clichés del libreto. Matt Damon casi no habla; al parecer las palabras sobran cuando se tiene esa elocuente expresión de "ahora es personal". Julia Stiles es un adecuado mcguffin humano. Tommy Lee Jones repite su rutina de burócrata preocupado; probablemente no sabe ni en qué película está, y aún así evoca absoluta credibilidad como Director de Alguna Organización Secreta (en este caso la CIA, pero podría ser la NSA, DNS o URL, y su actuación sería idéntica). Y finalmente tenemos a Alicia Vikander, una buena actriz atrapada en el mediocre papel de Heather Lee, directora de Ciber-Operaciones que pasa el ochenta por ciento de sus escenas enfrente de varios monitores mientras trata de encontrar nuevas maneras de enunciar líneas como: "Satélite en línea", "Dame la cámara uno", y "Blanco a la vista en veinte segundos". Qué desperdicio.
Hablando de "ciber-operaciones", Jason Bourne emplea los añejos ciber-trucos que ya no engañan a nadie: penetración instantánea de sistemas remotos, acceso a TODO tipo de tecnología en cuestión de segundos (no sé por qué no tomaron control de la cafetera de Jason Bourne, y simplemente lo mataron quemándole la lengua), e inverosímiles gráficas animadas para representar el frenético hackeo de los especialistas. Después del sobrio realismo de Mr. Robot y el documental Zero Days, ya no puedo tragar estos artificios, que en realidad no han cambiado mucho en los veinte años transcurridos desde The Net, con Sandra Bullock. Excepto que ella hackeaba en bikini. Buenos tiempos.
Y mejor ni hablar de lógica en las escenas de acción. Jason Bourne es el tipo de película donde el héroe puede aprovechar una caótica protesta callejera para bloquear el paso de sus perseguidores, pero unos segundos después encuentra calles vacías para iniciar una veloz persecución en motocicleta. Tal como hemos visto en decenas de películas en la última década.
A pesar de todo Jason Bourne entretiene con su ágil ritmo, y no exige mucha atención por parte del espectador, pues nos repite constantemente los puntos importantes para que no tengamos que pensar demasiado. La historia no incluya un ápice de originalidad, pero añade un par de piezas al denso rompecabezas psicológico de Jason Bourne (ahora resulta que tiene "daddy issues"). Y el desenlace podría servir como satisfactorio cierre de esta longeva serie... a menos que la película recaude mucho dinero, en cuyo caso quedan opciones para producir más secuelas. Para ser honestos, me gustó más el spin-off The Bourne Legacy, con Jeremy Renner. Sin embargo puedo recomendar Jason Bourne como casual entretenimiento de fin de semana, indudablemente superior a los thrillers del género "Liam Neeson". Además, no puedo odiar una película que nos lleva a "ExoCon", una parodia de DefCon en Las Vegas. O quizás sea BlackHat. Sea cual sea, Sandra Bullock la identificaría de inmediato.
Calificación: 8 (gana medio punto por esa tremenda persecución automovilística)

IMDb

Thursday, August 25, 2016

Shelley



Síntomas: La joven Elena (Cosmina Stratan) realiza algunas labores domésticas para los esposos Louise (Ellen Dorrit Petersen) y Kasper (Peter Christoffersen), quienes llevan una rústica vida en los bosques de Dinamarca. Eventualmente Louise le pide a Elena ser "madre de alquiler" para gestar un hijo de la pareja, pues Louise quedó infértil después de una reciente operación. Elena acepta porque necesita dinero, y al poco tiempo queda embarazada, lo cual hace muy feliz a Louise. Sin embargo, con el paso de los meses, Elena empieza a comportarse erráticamente, y dice que el bebé está tratando de hacerle daño. ¿Será una mala reacción a las molestias normales del embarazo, o estará ocurriendo algo siniestro en el vientre de la joven?

Diagnóstico: No recuerdo haber visto una película danesa de terror, pero Shelley fue un buen comienzo. Conceptualmente sería más apropiado describirla como "thriller psicológico", pero su agobiante atmósfera y perturbadoras escenas generan auténtico terror... no fugaces "sustos", como otras impacientes cintas de este género. Por el contrario, el director Ali Abbasi muestra gran esmero y disciplina al incrementar la tensión con deliberada lentitud, estableciendo una situación doméstica inusual, pero hasta cierto punto placentera: Elena se decepciona por la falta de electricidad en la remota casa de los esposos, pero eventualmente se encariña con Louise, quien está física y emocionalmente deprimida tras la operación que la dejó sin posibilidad de tener hijos. Por eso la joven acepta la propuesta de convertirse en "madre sustituta"... además de la compensación económica, que le permitirá regresar a Rumania, donde la espera su pequeño hijo. Entonces, cuando empiezan las paranoicas reacciones de Elena, nos preocupamos por todos los involucrados... es una situación imposible de resolver sin causar inmenso dolor para alguien. No hay buenos ni malos; solo víctimas.
Abbasi y su minimalista elenco (Cosmina Stratan es la revelación de la película... ¡y qué buen nombre!) consiguen todo esto por medio de pequeños detalles, al parecer inofensivos, que gradualemente se transforman en una opresiva sensación de angustia constante. Es el tipo de película donde "menos es más"; por ejemplo, una pequeña sonrisa puede representar tranquilidad para uno de los personajes, pero para nosotros es devastadora porque sabemos lo que realmente significa. Y en lo que respecta a las causas... solo diré que el director deja mucho a la imaginación del espectador, lo cual es al mismo tiempo un gran acierto y el principal defecto de Shelley.
Por el lado positivo, Abbasi desafía nuestras expectativas y nos pone a pensar, pues nunca estamos seguros de lo que está ocurriendo. Hay pistas que podrían indicar algún fenómeno sobrenatural, o una grave aflicción psicológica, o incluso malicia por parte de alguna persona o personas. Y cuando las cosas empeoran, es nuestra responsabilidad definir la causa (o causas), así como evaluar la respuesta de los personajes. ¿Quién tuvo razón, y quién actuó irracionalmente?
En un nivel más abstracto podríamos decir que Shelley examina extremos opuestos del efecto que tiene la maternidad en mujeres con distintos temperamentos; y también deja algo para el hombre, mostrando el peso de la responsabilidad paterna en alguien que quizás no estaba preparado para recibirla. O quizás el punto es que nunca estamos listos para un cambio de vida con tal magnitud.
En fin... regresando al aspecto práctico de Shelley, me pareció una película muy interesante y excepcionalmente realizada (mención especial para la melancólica cinematografía, y la banda sonora que contrasta canciones de cuna con tétricos tonos electrónicos), aunque su parsimonioso ritmo y ambigüedad narrativa podrían ser frustrantes para algunas personas. No hay efectos especiales; apenas un poco de sangre (más impactante por su esporádica presencia); y un final abierto a interpretación que (en mi humilde opinión) no hace falta "entender" para quedar satisfecho con la película. Además, estimo que Shelley será un capítulo muy convincente en mi (hipotético) manifiesto contra la paternidad. No digo que sea mala; simplemente no es para mi. Porque no sé cuándo soñaré con un perro negro de amenazadora mirada.
Calificación: 8

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Monday, August 22, 2016

Tallulah



Síntomas: La joven Tallulah (Ellen Page) y su novio Nico (Evan Jonigkeit) viven en una camioneta, buscando comida en basureros y robando lo que pueden para sobrevivir. Pero cuando Nico la abandona, Tallulah viaja a Nueva York para ver si regresó a la casa de su madre Margo (Allison Janney). Nico no está ahí, y Margo desconfía inmediatamente de Tallulah... pero gradualmente se desarrolla entre ambas una amistad que podría destruirse en cualquier momento debido al grave secreto que una de las dos guarda.

Diagnóstico: Ellen Page, Allison Janney, y un bebé con incierto futuro. ¿Será una secuela de Juno? Claro que no; Talullah es un drama más convencional, aunque examina temas similares de maternidad, responsabilidad personal, y la importancia de la "familia postiza" que no necesita compartir genes para entregar el apoyo y paciencia que las familias reales no siempre pueden ofrecer.
Además, Tallulah oculta algunos aspectos controversiales, así como difíciles preguntas que la sociedad quizás no está lista para responder. Esa ambigua postura está provocando algunas críticas negativas, pero siento que se basan más en la ideología de la película que en sus valores intrínsecos (lo cual también ocurrió con Juno, por cierto). Pero, ¿no es justamente ese el papel del arte? ¿Retar opiniones y cuestionar los valores de su audiencia? ¿No hemos aprendido nada con las películas de Michael Bay <nota: buscar un mejor ejemplo antes de publicar la crítica>?
Pero, bueno... para no entrar en política, me limitaré a describir los múltiples elementos positivos de Tallulah, empezando por el brillante libreto escrito por la directora Sian Heder (más conocida como guionista de Orange is the New Black). Aparentemente inspirada en hechos reales (sus experiencias como niñera de una familia adinerada), Heder construyó una historia sencilla en su forma, pero compleja en sus vaivenes emocionales. Y, con ayuda de las sobresalientes actuaciones de Ellen Page y Allison Janney, se desarrollan dos puntos de vista conflictivos, pero no necesariamente opuestos. Digamos que comparten buenas intenciones, aunque sus métodos difieran bastante. Quizás ese sea el punto clave de Tallulah: existen áreas grises en la vida que no se resuelven con lógica, sino con emociones... lo cual no siempre será compatible con las reglas de la sociedad. Supongo que en estos casos son apropiadas algunas escenas sentimentales, así que no las llamaré "manipuladoras", sino honestas y consistentes con la humanidad de los personajes. Uf. Es difícil criticar dramas tan personales cuando se tiene corazón de piedra.
Hablando de lo cual, me gustaron las metáforas visuales que la directora emplea para condensar el mensaje final de Tallulah. Al principio me parecieron un poco pesadas, pero la recompensa dramática fue muy satisfactoria, y expresa elocuentemente la evolución de las protagonistas.
No sé si Tallulah tendrá un perfil suficientemente elevado para colarse entre las nominaciones de los grandes premios cinematográficos; de cualquier modo es uno de los mejores dramas que he visto este año; y aunque no veo muchas cintas de este género, creo que puedo reconocer cuando trascienden el simple "Oscar bait" de producciones hollywoodenses más costosas y renombradas, como casi todo lo que hace Meryl Streep o Robert De Niro (¡Ja, ja! Es broma... Robert De Niro haciendo dramas... ¡qué loco!) Y además Tallulah debutó en Netflix, así que está disponible en todo el mundo. Por si todo el mundo quiere llorar.
Calificación: 9

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