Wednesday, March 30, 2016

Jeruzalem



Síntomas: Sarah Pullman (Danielle Jadelyn) y su mejor amiga Rachel (Yael Grobglas) viajan a Israel para disfrutar las playas y vida nocturna de Tel Aviv, pero un estudiante de arqueología las convence de visitar primero Jerusalén, para admirar sus fascinantes sitios históricos. Desafortunadamente durante el paseo se desatan catastróficos eventos que Sarah graba continuamente con la cámara de sus lentes "Smart Glass".

Diagnóstico: La incongruente letra "z" en el título de Jeruzalem me hizo sospechar que sería una simple película de zombies, con el valor agregado de un distinto "sabor" cultural y exóticas locaciones milenarias, muy distintas a los monótonos bosques y suburbios que normalmente utiliza este género. Para mi sorpresa, los directores Doron y Yoav Paz fueron mucho más ambiciosos, creando una innovadora historia sobre profecías religiosas, portales al infierno, y hasta ocasionales ecos de cine Kaiju. Incluso el cansado formato de "found footage" encontró una justificación creíble con los lentes-cámara (algo así como Google Glass, pero realmente funcionales) que Sarah debe usar para corregir sus problemas de la vista. De este modo el pietaje cobra una nueva dimensión, y hasta contribuye a la narrativa con su útil función de reconocimiento facial, mostrando nombres y biografías de las personas que encuentran las jóvenes durante su fatídico viaje por Israel.
Hablando de lo cual, debo advertir que "lo bueno" tarda casi una hora en llegar. Los primeros dos tercios de la película constituyen la gradual inmersión de las muchachas en el "underground" turístico de Jerusalén, donde conocen nuevos amigos en un hostal juvenil, recorren mercados locales y, desde luego, asisten a bares con luces y música como en cualquier ciudad moderna. De vez en cuando, de manera muy gradual, nos enteramos de las profecías y contexto religioso que tomarán preponderancia durante la media hora final, cuando se desatan los terroríficos eventos que le dan la "z" al título. Pequeño "spoiler": la catástrofe que azota Jerusalén incluye resurrección de los muertos, pero no como zombies convencionales, sino como algo más imaginativo y consistente con los temas religiosos que maneja el libreto. De hecho, ni siquiera estoy seguro de que la palabra "zombie" sea apropiada. Y tampoco creo que sea "spoiler" revelar este detalle, pues Jeruzalem nos anuncia sus intenciones desde el principio, con un intenso prólogo ubicado en los años setentas (con textura de arcaica película Super-8, naturalmente).
Quizás Jeruzalem se siente un poco lenta, pero su ritmo es apropiado para generar suspenso y prepararnos para el eventual pánico. Además, los personajes me parecieron más agradables que los patanes antipáticos que casi siempre encontramos en las cintas de "found footage" (y no negaré que el atractivo de las actrices contribuye a sobrellevar su parsimonioso paseo turístico). Lamentablemente al final los directores recurren a los mismos clichés de siempre: discusiones a gritos para simular drama, decisiones absolutamente estúpidas para impulsar la historia (por ejemplo, la absurda "misión" de rescate en un hospital), y las convenientes "fallas técnicas" de la cámara para añadir tensión y sobresaltos... con la consecuencia de hacer incomprensibles algunas de las más importantes escenas. Y no sé si el obligatorio "twist" fue un acierto o una forzada excusa para darle mayor relevancia emocional al sufrimiento de las protagonistas.
A fin de cuentas Jeruzalem me sorprendió positivamente por su ambición, enigmática mitología, y por la ingeniosa visión de estos jóvenes directores israelís. El tercer acto degenera en los vicios habituales del cine "found footage", pero aún así la recomendaría como una entretenida experiencia que al menos intentó algo distinto a lo acostumbrado... y no lo arruinó de inmediato. En el último de los casos, Jeruzalem funciona como inusual guía turística de la “Ciudad Santa”, explorada desde una perspectiva moderna que no sacrifica la reverencia por su ilustre pasado. Esto confirma el potencial de filmar en sitios reales, en vez de pobres simulaciones en Bulgaria o Canadá.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, March 28, 2016

Sisters



Síntomas: Las hermanas Kate (Tina Fey) y Maura Ellis (Amy Poehler) están atravesando momentos difíciles en sus respectivas vidas, y cuando se enteran de que sus padres venderán la casa donde crecieron, deciden organizar una última gran fiesta, invitando a todos sus amigos de la "prepa" (y algunos enemigos), todos los cuales son ahora adultos maduros y aburridos. Naturalmente la ruidosa noche incluirá música, sexo, alcohol... y la oportunidad de enfrentar algunas duras verdades sobre las responsabilidades de la vida adulta.

Diagnóstico: Conviene advertir desde el principio que mi admiración por Tina Fey y Amy Poehler probablemente reducirá todavía más la ya de por sí cuestionable objetividad de esta "crítica". He visto de principio a fin 30 Rock y Parks and Recreation un alarmante número de veces, y me han gustado (en mayor o menor medida) casi todos los trabajos colectivos o individuales de estas comediantes.
Sin embargo, esa admiración no me impidió percibir los abundantes problemas de Sisters. El libreto (escrito por Paula Pell, otra egresada de Saturday Night Live) está construido sobre una tambaleante estructura que combina personajes prefabricados y situaciones previsibles que ya conocemos de memoria; y además, muchos están pobremente implementados, como el asunto de la hija adolescente de Kate; no tiene sentido ni sirve para nada, excepto para crear un conflicto de último minuto que supuestamente demuestra la "evolución" de la madre. Y mejor ni hablar del pseudo-romance entre Maura y su blando vecino interpretado por Ike Barinholtz; simplemente fue otra perezosa herramienta para alcanzar un arbitrario "final feliz", sin importar su credibilidad o la química entre los actores (al menos me gustó Mashed Potatoes; ojalá hubiera tenido más escenas).
Que quede claro: Sisters relata una mediocre historia integrada por personajes huecos, añejos clichés, y caprichos de la guionista. Pero no saben cómo me hizo reír.
Las grandes escenas "cómicas" de Sisters casi siempre fracasan. Algunos ejemplos: el incidente de la bailarina de cuerda; los desvaríos del "class clown" que se droga accidentalmente (interpretado por Bobby Moynihan); y la arrogancia de los futuros dueños de la casa (Britt Lower y Santino Fontana, de Crazy Ex-Girlfriend). Sin embargo, las auténticas risas florecen en los intersticios de la trama, donde Fey, Poehler, y demás "invitados" (incluyendo a Greta Lee, Rachel Dratch, Maya Rudolph, Kate McKinnon, Jon Glaser, John Lutz, Heather Matarazzo, Sue Galloway y hasta el luchador John Cena) añaden espontáneos comentarios o detalles muy graciosos, que incluso resultan útiles para el desarrollo de sus respectivos personajes.
Con esto tampoco quiero insultar a Paula Pell. Muchos de sus conceptos funcionan, como el graciosamente patético personaje de John Leguizamo; la escena de "That looks amazing on you"; y la cálida indiferencia de los padres, interpretados por James Brolin y Dianne Wiest (quienes, por cierto, también aparecen como patriarcas de una familia problemática en la serie televisiva Life in Pieces; ¿cuál proyecto habrá surgido primero?). De hecho, creo que en este caso el trabajo de Pell consistió en crear una historia simple que pudiera navegar "en piloto automático", permitiendo que el director Jason Moore (Pitch Perfect) y el brillante elenco tuvieran el entorno apropiado, fértil y flexible, para crear este estilo de comedia libre y semi-improvisada. Probablemente esto fue lo que intentaron los realizadores de la reciente Dirty Grandpa, pero sin el apoyo de tantos veteranos comediantes con precisos instintos humorísticos. Eso es lo que pasa cuando se amparan al talento de Zac Efron.
Hablando de lo cual, será bueno advertir que Sisters es en ocasiones tan vulgar como Dirty Grandpa; pero al mismo tiempo me pareció interesante comparar los resultados. Por ejemplo, las incontables groserías y "vaginas" de Robert De Niro, no se comparan con un oportuno "Shitters!" de Tina Fey. Supongo que son diferentes tipos de talento, y el secreto está en encontrar la compatibilidad correcta entre artista y material.
Como dije al principio, Sisters es una mala película en el sentido tradicional, pero una sólida comedia por cumplir su simple misión de hacernos reír (afirmación muy subjetiva). Más que contar una historia "graciosa", es una excusa para arrojar al espectador incontables micro-"sketches", con una tasa de risas/quejidos que fue bastante positiva en mi caso particular. No sé si lo será para los demás, pero los fans de Fey, Poehler y sus colaboraciones en SNL tal vez encontrarán suficientes aciertos para hacer Sisters recomendable. O quizás el atractivo de la cinta está limitado a los viejos como yo que estamos en una situación similar de "suddenly forties".
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, March 25, 2016

Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice)



Síntomas: Después de la tremenda destrucción ocasionada por la invasión de los kryptonianos (como vimos en Man of Steel), muchas personas creen que Superman (Henry Cavill) es una amenaza, y no un héroe. Una de esas personas es Bruce Wayne (Ben Affleck), quien desde luego tiene un plan para erradicar tal amenaza. Pero, ¿será posible que alguien más esté manipulando esa rivalidad?

Diagnóstico: Ya bien entrada la segunda hora de Batman vs. Superman me di cuenta de que la mejor manera de disfrutarla (o al menos apreciar sus esporádicos aciertos) es olvidar por completo los comics originales. Si logramos ignorar casi ochenta años de historia y evolución de estos personajes, no sufriremos las continuas inconsistencias de un Superman frío y cruel, o de un Batman que no es detective, ni tiene objeción en matar villanos cuando sea conveniente. Tampoco notaremos la transformación de la audaz reportera Lois Lane en una patética "damisela en peligro". Y Lex Luthor... olviden que alguna vez fue el más corrupto presidente de los Estados Unidos; en Batman vs. Superman Luthor es simplemente Mark Zuckerberg con déficit de atención y el peinado de American Ultra.
Claro, dejando a un lado los comics la cinta parecerá más tolerable, pero tampoco se volverá buena. No hay que esperar milagros.
La primera media hora de Batman vs. Superman establece adecuadamente las múltiples tangentes narrativas que conducirán a no una, sino dos magnas peleas repletas de destrucción y efectos especiales (no se preocupen; varias veces se nos confirma que "los muelles están desiertos" o "la ciudad fue evacuada", para evitar los mismos errores genocidas de Man of Steel).
La motivación de Bruce Wayne para odiar a Superman parece más o menos justificada, siempre y cuando no intente averiguar lo que realmente ocurrió en la batalla de Metrópolis... y todos sabemos que Batman no investiga (recuerden que no es el Batman de los comics). Por su parte, Clark Kent desobedece constantemente las órdenes del editor Perry White (Laurence Fishburne) y, en vez de escribir una columna deportiva, insiste en reportar las cuestionables actividades del "murciélago de Gotham" que toma la ley en sus propias manos. Pero antes de que Wayne señale la hipocresía de esa actitud, conocemos a la Senadora Finch (Holly Hunter), empeñada en clarificar la posición política de Superman, así como los lineamientos que deberá seguir cuando intervenga en asuntos internacionales. Mientras tanto, en el fondo del Océano Índico, unos niños encuentran una misteriosa roca verde...
Y así procede Batman vs. Superman a lo largo de dos horas y media, avanzando a saltos y empujones entre horribles agujeros lógicos, escenas pobremente estructuradas, y planas actuaciones que rara vez inspiran emoción alguna (ese momento romántico entre Clark y Lois en la tina del baño está al nivel de las galletas de animalitos en Armageddon). Hablando de eso, Ben Affleck probablemente ofrece la mejor actuación de Batman vs. Superman, lo cual no es decir mucho. Henry Cavill continúa su inexpresivo "estilo"; Jeremy Irons es demasiado seco como Alfred Pennyworth; y mejor ni hablar de Jesse Eisenberg como el peor Lex Luthor jamás representado en la pantalla... y estoy incluyendo en esa comparación a Kevin Spacey (de Superman Returns) y Lyle Talbot (de Atom Man vs. Superman, el clásico serial de 1950).
La única que sale bien librada (más o menos) es Gal Gadot como Diana Prince; sigo pensando que fue una terrible selección para ese papel, pero su actuación evoca un poco del misterio y pasión que distingue al personaje.
La dirección de Zack Snyder me pareció sobria y disciplinada, libre de distracciones estilísticas, pero con suficiente energía para hacer las batallas visualmente interesantes... aunque la idea de filmarlas de noche no ayudó mucho a la claridad de los eventos. Claro que de día no hubieran lucido tanto las explosiones ni los rayos que emite... eh... bueno, alguien emite rayos, aunque no debería emitirlos.
Lo cual nos lleva al libreto de Chris Terrio y David S. Goyer, perpetuando su mala costumbre de "arreglar" la mitología de DC, alterándola sólo porque pueden, y no porque realmente la estén mejorando. Por eso es mejor olvidar los comics; Snyder, Goyer y Terrio son profesionales del cine y saben lo que hacen. Y si no nos gusta su visión fúnebre y agresiva, sólo estamos confirmando nuestra inmadurez como fanboys (asumo que algo así dijeron los ejecutivos de Warner Bros. para justificar el solemne tono de esta cinta, diametralmente opuesto a los proyectos de Marvel Studios).
Para ser honestos, Batman vs. Superman no fue el desastre que muchos esperábamos, aunque tampoco hizo justicia (je, je) al gran encuentro de estos legendarios personajes. Y al menos intentó añadir resonancia dramática explorando las connotaciones religiosas y sociales del vigilantismo y el "falso dios" que camina entre los humanos (no son ideas muy novedosas, y de hecho el mismo Snyder las examinó con mejores resultados en Watchmen, con ayuda de Rorschach y el Dr. Manhattan). A fin de cuentas creo que puedo darle a Batman vs. Superman una tenue recomendación por sus aspectos visuales y por las ocasionales escenas que resaltan (por ejemplo, Bruce Wayne conduciendo por las calles de Metrópolis, o la pelea inspirada por The Dark Knight Returns, o la pesadilla que sugiere futuros horrores al estilo de Jack Kirby); aunque francamente no me quedaron ganas de verla otra vez. Y para los que simplemente no pueden ignorar el legado literario de Batman y Superman, recomiendo buscar las múltiples cintas directas a vídeo del Universo Animado de DC, donde realmente "viven" los personajes de los comics (algunas de mis favoritas: Batman: Year One, All-Star Superman y Superman/Batman: Public Enemies). La animación no es muy buena, y la voces no siempre complementan a los personajes, pero sus realizadores respetan el espíritu de las aventuras impresas porque saben que ahí radica su mayor fuerza. No en cambiar todo para simular creatividad y al mismo tiempo pisotear décadas de historias que no cuentan porque "eran para niños". Por eso me da gusto que nadie esté haciendo películas de Image Comics o Dark Horse...
Calificación: 7 (siento que en muchos aspectos merece 6, pero la mezcla total fue suficientemente entretenida para subir un punto)

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Wednesday, March 23, 2016

Pee-wee's Big Holiday



Síntomas: Pee-wee Herman (Paul Reubens) vive feliz en el apacible pueblo de Fairville, pero la visita de un misterioso extraño le hace ver que no ha vivido suficiente, y que puede haber cosas interesantes fuera de su pequeña comunidad. Entonces Pee-wee emprende el viaje a Nueva York, listo para enfrentar cualquier aventura. Y ciertamente las encontrará.

Diagnóstico: Tengo la teoría de que el entretenimiento infantil contemporáneo, repleto de bizarros conceptos, grotescos personajes y humor travieso, se originó con dos hitos culturales de los ochentas: Ren & Stimpy, y Pee-wee's Playhouse. Ambas series presentaron una refrescante alternativa a los ultra-comercializados productos de moda (desde Masters of the Universe hasta The Smurfs) que básicamente eran anuncios de juguetes con terrible animación (como bien satirizó Community en aquel memorable episodio). Por el contrario, Ren & Stimpy y Pee-wee's Playhouse ofrecieron nuevas ideas, desbordante creatividad, y un sentido del humor tan subversivo que ahora parece mentira su transmisión en el horario tradicional de los sábados por la mañana.
Para bien o para mal, Ren & Stimpy nunca rebasó el nicho "de culto", pero Pee-wee's Playhouse extendió su éxito a dos populares películas (Pee-wee's Big Adventure y Big Top Pee-wee) antes de hibernar durante un par de décadas... probablemente por culpa de ciertas "indiscreciones" personales cometidas por Paul Reubens, el creador y alter-ego de Pee-wee. Sin embargo en el nuevo siglo Pee-wee resucitó con un exitoso espectáculo en Broadway, rumores de un "spin-off" televisivo, y ahora con una nueva película producida por Judd Apatow, donde Reubens se pone de nuevo el traje gris y la corbata roja para darle vida a este perenne niño-adulto. Y aunque Pee-wee's Big Holiday hace muchas cosas bien, a fin de cuentas me pareció plana y simplona, carente de las emociones, exuberante humor y desbocada genialidad que distinguieron a sus predecesoras.
Para empezar, no sé cuál será el público de esta nueva película. Dudo mucho que los niños modernos, habituados a las estridentes caricaturas de Disney Channel y Nickelodeon, y al empalagoso CGI de Pixar, estén interesados en las modestas aventuras "live action" de Pee-wee Herman, una reliquia cultural que, en el mejor de los casos, algunos de sus padres disfrutaron (o repudiaron, lo cual también sería válido). Por su parte, los adultos "Gen-Xers" y modernos hipsters que podrían apreciar el factor nostálgico (ya sea sincero o irónico) probablemente se aburrirán con el insípido libreto de Reubens y Paul Rust, el cual sigue de cerca la estructura de Pee-wee's Big Adventure, pero sin alcanzar el mismo nivel de humor o surrealismo. Pee-wee's Big Holiday es como una copia de quinta generación, vagamente reconocible por su apariencia general, pero sin el vibrante color de la versión original.
La clásica fórmula de "road movie" (motivada por el cumpleaños de un amigo en Nueva York) pone a Pee-wee en contacto con un desfile de pintorescos personajes, incluyendo tres agresivas criminales, una mujer con un coche volador (Diane Salinger, quien interpretó a Miss Simone en Pee-wee's Big Adventure), un anciano granjero muy celoso de sus nueve hijas, un lacónico "hombre del bosque", y una comunidad "Amish" (entre muchos otros); y, en la mayor parte de los casos, los encuentros resultan en: nada. La historia no progresa; simplemente salta de locación a locación sin estructura ni propósito; Pee-wee no aprende nuevas lecciones de vida al interactuar con este muestrario de clichés culturales; y, como dije antes, ni siquiera genera las risas indispensables para justificar la existencia de la cinta.
La única excepción (demasiado esporádica, desafortunadamente) es la sub-trama de las mujeres criminales. Jessica Pohly, Alia Shawkat y Stephanie Beatriz interpretan una pandilla femenina inspirada por las películas de Russ Meyer (en particular Faster, Pussycat! Kill! Kill!), cuyos disparatados planes y arcaicos diálogos inyectan muy necesaria energía a Pee-wee's Big Holiday, mostrándonos por fugaces momentos lo que debería haber sido esta película: una genuina evolución de Pee-wee, apta para niños, pero con suficiente irreverencia para entretener a los adultos. Esa dualidad de niveles y actitud fue lo que convirtió a Pee-wee Herman en una figura icónica; desafortunadamente el director John Lee y el productor Judd Apatow dejaron pasar una gran oportunidad de adaptarlo a la época moderna, sin sacrificar su espíritu original.
A pesar de todo eso, los breves momentos que funcionan en Pee-wee's Big Holiday, junto con el excelente diseño de producción y ágil ritmo podrían ofrecer el mínimo entretenimiento necesario para sobrellevar noventa minutos de inofensiva narrativa. Y, como se estrenó en Netflix, no hace falta salir de casa ni gastar dinero para verla, así que podría darle la más escueta recomendación "por los viejos tiempos", y no porque realmente me haya dejado satisfecho. Para eso, mejor buscaré los viejos episodios de Pee-wee's Playhouse (convenientemente también en Netflix), donde aún subsisten aquellos estrafalarios personajes, vistosa animación y maniático humor que solo podía existir en los ochentas. Lástima que el día de hoy la palabra secreta fue "mediocre".
Calificación: 6.5

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Monday, March 21, 2016

Ava's Possessions



Síntomas: La joven Ava (Louise Krause) fue víctima de posesión satánica durante un mes, hasta que el espíritu invasor fue exitosamente exorcizado por un sacerdote. Pero los problemas de Ava apenas comienzan: por culpa de la posesión perdió su empleo, su novio y sus amigas. Y además, cometió crímenes que podrían enviarla a la cárcel... a menos que acepte participar en una terapia especial creada para individuos con similares experiencias.

Diagnóstico: Por fin, un ángulo nuevo para el viejo estándar de la posesión satánica. Ava's Possessions comienza donde otras películas terminan: el estoico Padre Merrino (John Ventimiglia) logró expulsar al demonio Naphula (Erik Potempa) y Ava quedó libre de su perversa influencia. Sin embargo no es tan fácil volver a la normalidad, pues la joven y su familia tendrán que afrontar las consecuencias prácticas y psicológicas de la posesión.
El director/guionista Jordan Galland establece una situación realista (con un par de excepciones), combinando sutil humor con un provocativo misterio que impulsa la trama y asigna motivación a la protagonista. Este misterio pierde el rumbo de vez en cuando, pero afortunadamente no es el punto principal de la película. Lo importante es descubrir cómo la terrorífica experiencia de Ava alteró su percepción del mundo y le otorgó nuevas cualidades que resultarán útiles cuando la joven investigue sus actividades durante aquel "mes perdido": a quién conoció, por qué la odia tanta gente, y de dónde salió un misterioso reloj que encontró en su departamento. ¿Exactamente qué hizo Naphula mientras controlaba el cuerpo de Ava?
Al mismo tiempo seguimos el proceso de la "terapia" (la excepción al realismo antes mencionada... dudo que la policía real tome en serio "posesión satánica" como factor atenuante de un crimen), que a primera vista funciona como cualquier grupo de soporte: las víctimas sobrevivientes comparten historias, reciben asesoría sobre su re-integración a la sociedad, y crean amistades con personas que vivieron la misma situación. Ah, y también invocan a los demonios que los poseyeron, para entrenarse a expulsarlos sin necesidad de intervención eclesiástica.
Todas estas sub-tramas eventualmente se fusionan de ingeniosa manera, llevándonos a un desenlace satisfactorio que respeta el carácter establecido de los personajes. Lo único que no me gustó fue la adición de un "twist" final, obviamente incorporado para satisfacer las expectativas del género, y no porque la historia realmente lo necesite.
Por el lado de los actores, Louisa Krause aborda el papel principal con un sólido balance entre fortaleza interna y cínica apatía, lo cual explica su facilidad para asimilar los obstáculos y oportunidades que encuentra durante su investigación. También merece mención Annabelle Dexter-Jones en el papel de Hazel, la excéntrica amiga que Ava conoce en las sesiones terapéuticas. La experiencia de la posesión fue muy distinta para Hazel, y funciona como comentario social con tintes feministas, o quizás como simple "comic relief", según como quieran interpretarlo. Lo importante es que Dexter-Jones logra que las horribles decisiones de su personaje se sientan lógicas dentro de su peligrosa irracionalidad.
Ava's Possessions también incluye rostros famosos del género fantástico para humanizar algunos importantes roles secundarios. Entre ellos: William Sadler (veterano con cuarenta años de carrera en películas que van desde Freaked hasta Iron Man 3) como el desesperado padre de Ava, dividido entre el amor por su hija y el temor a una reincidencia que podría ser fatal para el resto de la familia; Carol Kane como siniestra vendedora de artículos esotéricos; y Whitney Able (All the Boys Love Mandy Lane, Monsters) como la hermana de Ava que ofrece apoyo moral después de la posesión.
En general disfruté bastante Ava's Possessions y puedo darle una merecida recomendación gracias a la creativa premisa que combina humor, drama y personajes interesantes, demostrando que aún hay cosas nuevas por explorar en el monótono y fatigado sub-género de la posesión satánica. También conviene advertir que el reducido presupuesto de esta producción le da un toque semi-amateur; y que el peculiar estilo visual empleado por el cinematógrafo Adrian Correia (bañando los escenarios con luces de colores, como si fueran los ochentas) no siempre compagina con la gravedad de los temas manejados. Aún así Ava's Possessions fue una agradable muestra de cine "indie" (me cuesta trabajo llamarla "horror") que no se toma muy en serio, aunque tampoco ignora su compromiso con el espectador que acepte sus retos narrativos. ¿Quién hubiera creído que lo más interesante de una posesión no serían los gritos y contorsiones, sino los muy humanos problemas que vienen después del exorcismo?
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, March 19, 2016

Un Hombre Irracional (Irrational Man)



Síntomas: El deprimido y semi-alcohólico profesor de filosofía Abe Lucas (Joaquin Phoenix) proyecta una seductora imagen de "chico malo" e "intelectual torturado" que resulta irresistible para algunas mujeres. Entre ellas: Jill Pollard (Emma Stone), su estudiante estrella; y Rita Richards (Parker Posey), profesora de química atrapada en un matrimonio infeliz. Sin embargo Abe necesitará algo más estimulante para recuperar su pasión por la vida.

Diagnóstico: Inicialmente pensé que Un Hombre Irracional sería otra fantasía privada de Woody Allen sobre un fascinante hombre maduro que seduce a una joven inocente (aunque en esta ocasión la musa en turno sea Emma Stone en vez de Scarlett Johansson, Penélope Cruz o Evan Rachel Wood). Y, en efecto, hay algo de eso. Sin embargo mi baja expectativa se vio recompensada por una historia mucho más ambiciosa y creativa, no exenta de problemas, pero definitivamente superior a los recientes dramas de Allen. De hecho, Un Hombre Irracional me recordó su "periodo existencial", y fácilmente ubicaría esta nueva cinta al mismo nivel de semi-clásicos como Crimes and Misdemeanors y Match Point.
La inestable combinación de thriller filosófico y comedia romántica quizás alejará a algunas personas, pero eso no impide admirar el competente libreto (escrito por el propio Allen, como siempre), estrictamente lógico y al mismo tiempo caprichoso, con inesperados giros y cambios de tono que desafían géneros sin violar el carácter de la obra.
Un momento... ¿"Thriller filosófico"? ¿Qué demonios es eso? Es difícil responder sin revelar puntos importantes de la trama, pero básicamente se trata de una historia que, en manos de otro director, hubiera resultado muy distinta... quizás apropiada para el estilo de Liam Neeson o Nicolas Cage. Sin embargo Woody Allen desecha los clichés del thriller convencional para enfocarse en la psicología de un protagonista paralizado por su intelecto, así como en sus volubles relaciones con mujeres que representan (o complementan, según como quieran verlo) distintos aspectos de su propia neurosis. Claro, la película cuenta con ese tono un poco teatral y rebuscado, tan propio de Allen; pero no importa, pues en esta ocasión cuenta con una excelente historia para respaldarlo.
Y también excelentes actores. Emma Stone y Parker Posey asimilan perfectamente la cadencia de los complejos diálogos de Allen, recitándolos con precisión pero sin dejar que la técnica sofoque las paradójicas emociones que expresan. Por su parte, Joaquin Phoenix rompe ese ritmo con una actuación casual y difusa, pero no por ello menos creíble. La combinación me pareció brillante, humanizando lo que podría haber sido una seca lección de "estrategias éticas" (como el profesor Lucas describe sus irreverentes clases de filosofía).
Hablando de eso, a veces irritan un poco las constantes citas de célebres filósofos y pensadores como Engel, Kierkegaard y desde luego Sartre. Parecería que Allen quiere presumir su vasta cultura y trascendente visión; pero todas esas frases funcionan al mismo tiempo como parte integral de la trama, explicando la motivación de Lucas y sus peculiares decisiones (por no mencionar su valor satírico cuando descubrimos hacia dónde se dirige la película).
Y ya que entramos en quejas, tampoco me gustó el uso de dos narradores. A lo largo de Un Hombre Irracional escuchamos de vez en cuando las voces de Abe y Jill exponiendo sus respectivos puntos de vista... y uno de ellos sale sobrando. La narración de Abe tiene sentido porque revela sus más íntimos secretos y pensamientos, los cuales no compartiría con nadie. Pero la narración de Jill simplemente repite lo que estamos viendo en la pantalla, y no contribuye a la historia. Además, Emma Stone es tan buena actriz que su elocuente rostro transmite todas las emociones necesarias, y no necesita describirlas por separado en su propia narración.
En cuanto a la música... la música está bien, aunque tampoco encaja con el tono de la historia. O quizás fue intencional; como sea, parece extraño acompañar un relato sombrío con el alegre jazz que tanto le gusta a este director.
Ya fueron muchas quejas y elogios contradictorios, pero les aseguro que Un Hombre Irracional me gustó bastante y la recomendaría por igual para fans de Woody Allen que conocen los ocasionales desplantes de este cineasta, y para el público casual que quiera ver algo distinto, no necesariamente comercial, pero sin duda profundo y satisfactorio. Además, Un Hombre Irracional podría servir como estímulo para sumergirse un poco en las turbias aguas de la "filosofía continental". En caso de que estén demasiado felices y necesiten un poco de "ennui" para balancear sus vidas.
Calificación: 9

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Friday, March 18, 2016

Divergente La Serie: Leal (The Divergent Series: Allegiant)



Síntomas: Después de descifrar el mensaje secreto de "Los Fundadores", Tris Prior (Shailene Woodley) y sus amigos intentan escapar de la ciudad amurallada de Chicago, pero la nueva líder Evelyn (Naomi Watts) tiene otros planes.

Diagnóstico: Luego de la insoportable tortura de Insurgent, no tenía ganas de ver Leal. Pero bueno... quizás la tercera tendría más sustancia, y no niego haber sentido curiosidad por saber qué encontrarían los héroes en el exterior de la ciudad amurallada.
Para mi sorpresa, los primeros veinte minutos de Leal me estaban gustando. Ya no había tanto melodrama artificial ni "conspiraciones" ridículamente transparentes; y hasta la exploración del "mundo exterior" se perfilaba como un regreso a la ciencia ficción que la serie jamás había tomado en serio. De hecho, esos veinte minutos parecían el preludio de una moderna versión de Logan's Run.
Desafortunadamente en ese punto Leal da una vuelta sobre sí misma y, como una Banda de Möbius, vuelve a empezar. De nuevo encontramos una utópica sociedad con un oscuro secreto; un líder cordial y comprensivo que en realidad es el villano (¿a quién le importan los spoilers a estas alturas? Todo es tan predecible que ni las muertes de algunos personajes se sienten como sorpresa; si alguien sonríe, probablemente está a punto de morir). Y nos enteramos de que Tris no solo es especial, sino súper-especial. Todo ello acompañado por otro aburridísimo desfile de escenas de "acción" sin relevancia alguna para la trama; pero eso sí, adornadas con efectos especiales aparatosos y graciosamente sobre-diseñados.
En resumen: otra película sin pies ni cabeza, donde las cosas ocurren por capricho de los guionistas (o de la autora de las novelas; tampoco me interesa investigar el origen de las terribles decisiones que condujeron a esta costosísima farsa). El truco general del libreto es contradecirse constantemente. Tris es una mujer valerosa y sensata, hasta que hace falta que se convierta en idiota para tragar las mentiras del villano. La tecnología futurista es prácticamente mágica... pero Four (Theo James) resuelve todo a golpes, porque es lo único que sabe hacer. Y aunque finalmente se revela el (absurdo) origen de las facciones y su (cuestionable) propósito, no resuelve nada por ser tan genérico y arbitrario (otro spoiler: todo se reduce a "manipulación genética", un término perfectamente vago para explicar todo sin explicar nada).
Lo peor es que Shailene Woodley, el único atributo de esta terrible saga, ni siquiera alcanza el mismo nivel de energía y convicción que la hicieron medianamente pasable en los dos previos fiascos. Su actuación es aún más pasiva que en Insurgent; ya sea durante los momentos de acción o los huecos intentos de drama, cuando antagoniza (temporalmente) a sus amigos.
Creo que aquí se terminó mi curiosidad. Al parecer falta otra película (Ascendant), pero dudo mucho verla (a menos que no haya otro estreno en ese fin de semana); incluso me arrepiento de haber gastado mi tiempo en Leal. Por otro lado, su excelsa mediocridad hizo que la saga de Maze Runner pareciera tan profunda como Blade Runner, y que el "comentario político" de The Huger Games se sintiera como un discurso de Martin Luther King.
Hace un año Insurgent parecía el punto más bajo de esta saga. Sin embargo Leal confirma que no existe el fondo, y siempre hay oportunidad de hacerla más monótona e insulsa. Y no creo que sea simplemente mi condición de "viejito amargado"; hasta parece que el director Robert Schwentke se dio por vencido y dejó la película en manos de los artistas de efectos especiales. "Hagan lo que quieran; entre más dinero gasten, mejor". Sobra decir que será un éxito de taquilla.
Calificación: 3

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Tuesday, March 15, 2016

Southbound



Síntomas: Cinco historias cortas de horror y violencia ubicadas en el árido suroeste de los Estados Unidos. En la primera, dos individuos de sospechosa apariencia escapan a alta velocidad por la interminable carretera mientras extrañas figuras los observan desde el desierto. En la segunda, tres chicas con una camioneta descompuesta aceptan ayuda de una amistosa pareja madura, que desde luego no son lo que aparentan. La tercera sigue a un hombre que trata de ayudar a una víctima de atropellamiento en la carretera, con inesperados resultados. La cuarta historia muestra a un hombre en desesperada búsqueda de su hermana desaparecida años atrás. Y en la quinta, el hogar de una familia es invadido por tres intrusos con mortales intenciones.

Diagnóstico: Después de ver Southbound me quedé con la sensación de haber visto una película incompleta. Entonces decidí verla de nuevo (lo cual casi nunca hago antes de escribir estas críticas) y, en efecto, la segunda visita me ayudó a llenar los huecos y a "entender" mejor las intenciones de los cineastas. No sé si será justo recomendar esa “doble exposición” para apreciar los indudables atributos de Southbound (aunque probablemente habrá espectadores inteligentes que le entenderán desde la primera vez); solo quise mencionarlo como advertencia.
Con eso fuera del camino regresemos a la película en cuestión. La primera historia (The Way Out, dirigida por el colectivo Radio Silence) es la más breve, y no pierde tiempo para establecer el tono cruel y perturbador de la antología, así como un negro sentido del humor que me recordó los finales de The Twilight Zone. El diseño de producción brilla en este segmento, y aunque algunos efectos digitales flaquean un poco, fue sin duda un buen comienzo... aunque desde aquí empieza a notarse la falta de contexto para aclarar las múltiples incógnitas que esconde la cinta. La segunda historia (Siren, dirigida por Roxanne Benjamin) es la más "normal", con tres muchachas tratando de descifrar el secreto que oculta la amable pareja que las recogió en la carretera. El final me pareció bastante flojo, pero se liga muy bien con el siguiente relato. La tercera historia (The Accident, dirigida por David Bruckner) luce el "gore" más extremo de la antología y lo respalda con la abrumadora angustia que experimenta el protagonista, retándonos a pensar si podríamos hacer lo mismo en su lugar. La cuarta historia (Jailbreak, dirigida por Patrick Horvath), me pareció demasiado simple y carente de impacto; sin embargo es la que más pistas ofrece para resolver el gran rompecabezas de Southbound. Finalmente, The Way Out (dirigida también por Radio Silence) retoma elementos de la primera historia para "cerrar el círculo"... aunque aún así tendremos que deducir el resto del enigma por nuestra cuenta. Ah, olvidé señalar el elemento recurrente en todas las historias: un "DJ" radial (voz de Larry Fessenden) cuyos monólogos pseudo-existenciales nos advierten sobre las consecuencias del pecado y la redención (y, en efecto, si hubiera puesto más atención a estos esporádicos discursos probablemente no hubiera tenido que ver Southbound dos veces).
Los actores prácticamente desconocidos cumplen su función con decoro, sobre todo en lo que respecta a complementar los superficiales personajes con un poco de pasión y humanidad, pues los libretos no invierten suficiente tiempo en desarrollarlos adecuadamente. Sé que la brevedad de los cortos obliga a los directores a economizar tanto como sea posible, pero la construcción de los personajes no debería tomarse como un paso opcional o desechable; quizás ganan tiempo, pero pierden la conexión emocional con el espectador.
Aunque los segmentos individuales varían mucho en calidad, Southbound terminó gustándome más por su consistencia global, lo cual resultó en una experiencia narrativa más profunda que el arbitrario desfile de estilos y técnicas presentes en otras compilaciones de terror. Habiendo dicho eso, me gustaron más otras recientes muestras de este sub-género, como Tales of Halloween, A Christmas Horror Story y la trilogía de V/H/S. No obstante puedo recomendar Southbound por la elevada ambición que nos pone a pensar, y por demostrar el auténtico potencial del formato antológico, que casi nunca se aprovecha de esta manera. En el más literal sentido, Southbound me pareció más que la suma de sus partes.
Calificación: 7

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Monday, March 14, 2016

Nina Forever



Síntomas: La muerte de su novia Nina (Fiona O'Shaughnessy) afectó tanto al joven Rob (Cian Barry) que intentó suicidarse. Pero, unos meses después, está suficientemente recuperado para iniciar un tentativo romance con Holly (Abigail Hardingham), y la relación resulta benéfica para ambos. Sin embargo al poco tiempo enfrentan un enorme obstáculo, cuando el fantasma de Nina regresa para arruinar sus momentos más... "íntimos".

Diagnóstico: Nina Forever es la segunda película de terror reciente que emplea un contexto sobrenatural para examinar los problemas de una ex-novia demasiado posesiva. La primera fue Burying the Ex, pero su tono general era más humorístico y juguetón, mientras que Nina Forever emplea metáforas profundas y resonantes en la forma de un sangriento fantasma desnudo que aparece durante los actos sexuales de Rob y Holly. Claro, también hay generosas porciones de humor negro en dicha premisa, pero los directores/guionistas Ben y Chris Blaine abordan sensiblemente el concepto de la "viudez", así como la difícil tarea de olvidar a la ex-pareja para comprometerse de lleno con una nueva persona. Aunque "olvidar" no es la palabra correcta; de hecho, ahí radica el nudo dramático de Nina Forever. Durante su largo noviazgo, Nina formó parte esencial de la vida de Rob, y la presencia de Holly jamás logrará borrarla, por sincero e intenso que sea este nuevo amor. Entonces, ¿como pueden ignorar esa (literal) presencia que invade y transforma cada momento de la incipiente relación?
Eso es lo que deben averiguar los personajes mientras afrontan los bizarros retos de su "triángulo romántico". Y aunque sus decisiones no siempre parecen lógicas o siquiera racionales, los actores Abigail Hardingham, Cian Barry y Fiona O'Shaughnessy expresan sentimientos intensos y realistas, sumergiendo al público en la confusa (y sin duda macabra) situación.
Por su parte, los directores utilizan un interesante estilo narrativo, alejándose de los clichés del terror para contar la historia con elegantes juegos cronológicos que a veces invierten el orden normal de algunas escenas (es decir, primero vemos la consecuencia y luego la causa). De vez en cuando se siente como una afectación, pero en general contribuye a subrayar las contradicciones del mórbido romance, y a generar suspenso que de otra manera no existiría, pues el horror es más cerebral que físico. Nina no es el tradicional "fantasma vengativo" del cine asiático, sino algo más trágico y complejo, imposible de reducir a un estereotipo del cine de terror.
Y, bueno, no puedo dejar de mencionar las escenas sexuales donde el trío encuentra sus más difíciles momentos. Los Hermanos Blaine crearon una atmósfera simultáneamente triste, sensual y perturbadora que seduce al espectador al mismo tiempo que lo repele (aunque aquí entrarán en juego los fetiches personales... no estoy juzgando). Me recordó las escenas oníricas de la extraña cinta Excision... aunque con mayor validez dramática.
A fin de cuentas Nina Forever funciona mejor como drama romántico que como cinta de terror, pues si bien su grotesca estética la ubica en este género, los temas psicológicos que maneja son suficientemente universales para trascender el simple nicho "gore". Los actores merecen aplauso por su fino control de difíciles emociones, y los directores se perfilan como intrigante adición al moderno cine fantástico; ojalá encuentren proyectos futuros con igual inteligencia y creatividad.
Seguramente Joe Dante jamás consideró este enfoque psico-sexual al realizar Burying the Ex, pero eso no significa que ambas perspectivas carezcan de validez; a veces el romance termina como tragedia, y a veces como comedia. Lo importante es reconocerlo a tiempo y prepararse para las repercusiones emocionales que nos perseguirán después.
Calificación: 9

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Saturday, March 12, 2016

Descubriendo una Estrella (Rock the Kasbah)



Síntomas: Hace muchos años el veterano representante musical Richie Lanz (Bill Murray) manejaba a las grandes figuras del rock, pero ahora apenas sobrevive engatusando clientes despistados con irreales sueños de fama. Entonces surge la oportunidad de incluir a Ronnie (Zooey Deschanel), su única cantante más o menos competente, en una gira por Afganistán para entretener a las tropas; sin embargo la gira se descarrila casi de inmediato, dejando a Richie varado en un país hostil, donde su cuestionable habilidad para reconocer talento no sirve para nada. ¿O acaso encontrará una futura estrella en el lugar menos esperado?

Diagnóstico: Después de varios fracasos críticos y comerciales (incluyendo Envy y What Just Happened), el legendario director Barry Levinson me sorprendió con The Bay, uno de los mejores pseudo-documentales de terror que he visto en años recientes, lo cual demostró que el cineasta aún tenía algunos trucos bajo la manga. Desafortunadamente ahora, con Descubriendo una Estrella, Levinson es nuevamente víctima de la torpeza narrativa e irregular tono que arruinó sus recientes obras, a pesar de contar con un competente elenco y una provocativa idea "inspirada en hechos reales" cuya fuerza emocional se pierde entre la confusa estructura de esta agotante película.
Quizás el principal problema de Descubriendo una Estrella sea su libreto saturado de personajes y situaciones inverosímiles que tardan demasiado en constituir una historia coherente. El asunto central de la película llega hasta el tercer acto, de modo que tiene poco tiempo para desarrollarse, y apenas justifica la previa hora dedicada a la forzada sucesión de eventos que llevaron a Richie hasta Afganistán, donde se involucra con las milicias locales.
No niego que existe cierto ingenio en esa incongruente cadena de coincidencias y malas decisiones, pero la edición y ritmo son tan pobres que nunca alcanzan ese auténtico flujo orgánico que debería llevarnos lógicamente de una escena a otra. En Descubriendo una Estrella las cosas ocurren por simple capricho del guionista Mitch Glazer, quien nunca logró (o no le interesó) conectarlas adecuadamente: Richie viaja a Afganistán con Ronnie. Ronnie lo abandona. Richie conoce a un mercenario llamado "Bombay" Brian (Bruce Willis). Richie conoce a un par de traficantes de armas. Richie conoce a Marci (Kate Hudson), una elegante prostituta norteamericana. Richie se involucra con las tribus locales. Richie escucha una misteriosa voz en el desierto.
Como dije, las piezas del rompecabezas se conectan al final; pero eso no significa que la experiencia mejore sustancialmente. Creo que le faltó mucho trabajo al libreto (al menos dos o tres revisiones para afinar detalles y encontrar mejor balance entre sus dispares elementos). Y lo mismo podría decir de la edición... aunque tampoco culparía al editor Aaron Yanes, pues a veces no existe el material necesario para rescatar una película.
Esto nos deja a la merced de Bill Murray, Bruce Willis, Zooey Deschanel, Kate Hudson, Danny McBride, Scott Caan, Fahim Fazil y Leem Lubany para redimir la experiencia... lo cual solo consiguen parcialmente. Todos tienen una que otra buena escena, pero su trabajo conjunto se siente tan fragmentado como el drama, así que apenas arrancan la ocasional sonrisa o despiertan esporádico interés por sus mal dibujados personajes.
Supongo que Descubriendo una Estrella se realizó con aspiraciones satíricas, y ciertamente la merecen las instituciones que participan en la historia (desde el tráfico de armas hasta la televisión de realidad, por no mencionar la bizarra política exterior de los Estados Unidos), pero sus buenas intenciones no justifican este desastre, que solo recomendaría para los más indulgentes fans que quieran escuchar a Bill Murray cantando Smoke On the Water con letra incorrecta. En lo que respecta a Barry Levinson, entiendo el atractivo que pudo ver en este argumento; desafortunadamente ni su considerable experiencia logró darle una forma interesante o entretenida. O quizás pensó que el encanto de los actores resolvería todos los problemas. Ese es un truco muy viejo que nunca da resultado.
Calificación: 5

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