Saturday, October 3, 2015
Misión Rescate (The Martian)
Síntomas: El astronauta Mark Watney (Matt Damon) queda varado en el planeta Marte cuando una violenta tormenta de polvo provoca la evacuación de sus compañeros. Entonces, sabiendo que pasarán años antes de que llegue la siguiente misión tripulada, Watney tendrá que usar su ingenio y conocimientos científicos para mantenerse con vida, lo cual no será fácil en un ambiente hostil donde cualquier error o accidente podría matarlo... y donde lo único que puede escuchar es música disco.
Diagnóstico: The Martian (de Andy Weir) es una de mis novelas favoritas del nuevo siglo, y temía que la adaptación cinematográfica Misión Rescate, realizada por el venerable Sir Ridley Scott, no alcanzaría a capturar en dos horas y media los asombrosos detalles del libro, su accesible manejo de complejos conceptos científicos, y sobre todo la amena "voz" del protagonista, a quien terminamos conociendo íntimamente tras compartir años de sus pensamientos y emociones.
En cierto modo se cumplieron mis temores; el eficiente libreto de Drew Goddard necesariamente resume la premisa y sacrifica muchas situaciones que parecían indispensables en la página escrita; pero lo que resta sigue siendo un fenomenal relato de conmovedora tenacidad y triunfo del espíritu humano. No importa si Watney sobrevive o fallece... lo único que cuenta es que jamás se da por vencido.
No planeo detallar las diferencias entre el libro y la película; estoy seguro de que habrá bastantes artículos al respecto en Internet, analizado y comparado ambas obras hasta el cansancio, al menos hasta que llegue la secuela, The Martian 2: The Plutonian (estoy bromeando). Solo mencionaré que el principio se siente muy apresurado y hasta confuso; las más creativas soluciones científicas se tratan de manera demasiado superficial; y desafortunadamente no hay tiempo suficiente para darle mayor definición a los personajes secundarios, sobre todo a los sobrevivientes de la misión Ares III.
Este problema se extiende a los actores mismos, desperdiciando algunas brillantes decisiones de casting en roles muy breves que no explotan el talento de sus intérpretes. Los menos aprovechados (en mi humilde opinión): Kristen Wiig como directora de relaciones públicas de la NASA; Michael Peña como el piloto Rick Martínez; y Donald Glover como el astrofísico con curiosas ideas sobre mecánica orbital.
Por suerte hay otros actores que salieron mejor librados en la severa condensación de Goddard, incluyendo al genial Chiwetel Ejiofor como el director de misiones marcianas; Jeff Daniels en el papel más cercano a un villano (director de la NASA, más político que científico); y Jessica Chastain como la Capitana Lewis, quien debe tomar algunas de las más difíciles decisiones, desde el primer minuto de la película hasta el final.
Pero, bueno... sean papeles largos o cortos, todos realizan una excelente labor, destacando obviamente Matt Damon como el epónimo "marciano". Su optimista personalidad e irreverentes monólogos no impiden la expresión del temor y ocasional desaliento que experimenta durante los altibajos de su inesperada misión; francamente no sé cuantos actores hubieran encarnado este papel con igual sensibilidad y convicción.
Sobra decir que la dirección de Ridley Scott hace honor al material, y los efectos especiales de MCP, Framestore e Industrial Light and Magic nos transportan a Marte (y al espacio del sistema solar) con increíble realismo y disciplina científica... aunque me hubiera gustado que no hubiera sonido en el espacio; tal vez Sir Ridley debería ver algunos episodios de Firefly para confirmar que la ausencia de música y ruido en el vacío no resta impacto dramático; por el contrario, reafirma el aislamiento del viaje espacial y la hostilidad del entorno extraterrestre (en el estricto sentido de la palabra).
Hablando de lo cual, conviene señalar que no hay fantasía ni ciencia ficción en Misión Rescate (con la única excepción de la existencia de misiones tripuladas a Marte). Entonces no hay que esperar aliens, batallas espaciales, ni Guardianes de la Galaxia; simplemente humanos heroicos con los poderes de la ciencia y la determinación. Y un buen sentido del humor para no volverse loco en la soledad del Planeta Rojo. ¿Donde está Dejah Thoris cuando se le necesita?
Calificación: 9.5
IMDb
Friday, October 2, 2015
Pasante de Moda (The Intern)
Síntomas: El septuagenario Ben Whittaker (Robert De Niro) está aburrido del retiro, y decide participar en el programa de "becarios mayores" que ofrece una exitosa compañía de ventas por Internet. Ben es aceptado y termina trabajando como asistente de Jules Osten (Anne Hathaway), la dinámica fundadora de la empresa, quien está teniendo dificultades para mantener un sano balance entre su trabajo y su vida personal. ¿Podrá el viejo Ben ofrecer algunas valiosas lecciones a Jules? ¿Y podrá Ben aprender algo de su joven jefa (además de cómo abrir una cuenta en Facebook)?
Diagnóstico: La escritora/productora/directora Nancy Meyers ha cultivado una muy respetable filmografía de comedias dirigidas al público adulto, abordando temas "maduros" (pero no muy maduros) con una mezcla de sinceridad y ligereza que las hace al mismo tiempo profundas y muy divertidas... siempre y cuando el espectador esté dispuesto a aceptar la artificialidad de sus premisas, sus idealizados personajes, y el inevitable fetiche consumista que hace estas películas visualmente atractivas pero un poco desconectadas de la realidad.
Todos esas características se manifiestan en mayor o menor medida en Pasante de Moda, y aunque no sea la mejor obra de Meyers (esa sería Baby Boom, en mi humilde opinión), cumple su misión de hacernos reír un poco, pensar otro poco, y transportarnos durante dos horas a un mundo de fantasía donde un anciano retirado puede poseer un elegante departamento en Brooklyn, la presidenta de una empresa millonaria es una persona cálida y sencilla, y no existe la discriminación de edad. Es como un viaje a la época dorada de Hollywood, pero con la sensibilidad moderna que el público espera; y también con iPhones, pues de otro modo ¿cómo podría Jules enviar un correo a la persona equivocada, provocando una crisis que sólo el emprendedor Ben puede resolver, mientras los jóvenes "hipsters" de la empresa entran en estado de pánico?
Sí, desafortunadamente el libreto mantiene ese nivel de predecibles situaciones y blandas homilías sobre el valor de la experiencia en un mundo dominado por la superficialidad. No niego que sea un mensaje válido, pero me cuesta trabajo tomarlo en serio cuando forma parte de un libreto perezoso que prácticamente se escribe solo, libre de sorpresas o del sofisticado ingenio que alguna vez distinguió el trabajo de Meyers.
Por el lado positivo, Robert De Niro y Anne Hathaway logran que hasta la más cursi escena funcione en el aspecto emocional y narrativo, apoyando los más débiles momentos de la trama (que son muchos) con arrolladora presencia escénica y "star quality". No diría que sus actuaciones sean buenas en el sentido convencional, pero son exactamente lo que necesita esta película para darle alma a los personajes y haciendo que sus pequeños triunfos y tragedias tengan mayor resonancia de la que merecerían en un contexto más "realista".
Pero, como dije al principio, Nancy Meyers no está interesada en la realidad, sino en satisfacer las fantasías de un público muy particular (adultos), que se ve frecuentemente ignorado en el cine contemporáneo dirigido a los adolescentes y similares grupos demográficos menores a 35 años (porque son los que cuentan económicamente).
Hablando de lo cual, Pasante de Moda goza también de un excelente reparto juvenil, con simpáticos actores en aquellos mencionados roles de "hipsters" e ineptos "hombres-niños" que sirven como contraste del serio y eficiente Ben. Entre ellos: Anders Holm, Zack Pearlman y Adam DeVine, en su segundo "hit" del año (en primero fue Pitch Perfect 2). DeVine se está convirtiendo en uno de esos rostros que aparecen por todos lados, y es cuestión de tiempo para que le den un estelar que lo mande a la "lista A" de actores cómicos. Nada mal para un imitador de Jack Black.
A fin de cuentas Pasante de Moda no me pareció una gran película, pero tiene su encanto y seguramente será apreciada como fábula moderna cuya valiosa moraleja es muy fácil de tragar gracias a sus simpáticos personajes e inofensivo humor... por más prefabricados que se sientan. Tal vez Meyers perdió la energía y espontaneidad de antaño, pero a cambio ganó experiencia y confianza de que puede llegar muy lejos sin esforzarse demasiado. Igual que Ben... ¡Ahora entiendo! Es una metáfora del cine y un manifiesto sobre el valor de los cineastas veteranos. Muy loable intención, pero no hay que esperar un gran cambio la industria cinematográfica; perro viejo no aprende trucos nuevos (el perro se llama Hollywood).
Calificación: 8
IMDb
Thursday, October 1, 2015
Cooties
Síntomas: El escritor frustrado Clint Hadsun (Elijah Wood) no ha logrado terminar su primera novela, y para ganar dinero decide trabajar como maestro sustituto en una escuela primaria. Desafortunadamente en su primer día de labores se desata un misterioso contagio que convierte a los niños en zombies, y Clint deberá cooperar con los escasos maestros sobrevivientes para evadir a los pequeños monstruos y encontrar alguna ruta de escape. Lástima que los adultos sean tan inmaduros como los estudiantes.
Diagnóstico: Cooties es la película perfecta para personas que querían ver a Frodo Baggins aplastando cráneos infantiles con un bastón de hockey. O tal vez no.
A diferencia de otras películas sobre niños zombies (desde la británica The Children hasta la española ¿Quién Puede Matar a un Niño?), Cooties adopta un tono humorístico que reduce parcialmente el dilema moral de matar niños, incluso si se trata de muertos vivientes. Pero tampoco lo trivializa por completo, pues permite que los personajes sientan dudas y remordimiento cuando se ven obligados a tomar tan drásticas medidas en situaciones de vida o muerte. Este delicado balance de comedia y melodrama evita que Cooties se convierta en una simple caricatura "gore", y crea una atmósfera apropiada para desarrollar personajes agradables, con bien definida humanidad detrás de los estereotipos... cosa rara en el género de zombies, que generalmente se conforma con una buena provisión de víctimas desechables para mostrar una muerte sangrienta cada diez o quince minutos. Cooties, por el contrario, prefiere centrarse en la interacción de los maestros durante su pavorosa situación, y debo decir que esta estrategia mejora sustancialmente la película... aunque la hace menos satisfactoria en el simple nivel visceral.
En lo personal me hubiera gustado que el libreto de Ian Brennan y Leigh Whannell (quien también interpreta a Doug, el excéntrico profesor de Ciencias) tuviera la audacia de llegar mucho más lejos en el combate de zombies contra humanos... o, para ser más exactos, de maestros contra alumnos. Nunca he tenido el placer de dar clases, pero tengo un par de amigos que trabajan o trabajaron como maestros, y su opinión de los estudiantes es... desfavorable, por decirlo amablemente. Entonces, creo que los directores Jonathan Milott y Cary Murnion dejaron pasar la oportunidad de convertir Cooties en una experiencia de intensa catarsis para los maestros del mundo que todos los días albergan la secreta fantasía de aplastar con un extinguidor el cráneo de algún estudiante particularmente grosero. No sé si un incremento en el gore y violencia hubiera mejorado la película, pero al menos la haría inolvidable. Y lo digo con máximo respeto por la profesión docente, así como por los estudiantes cumplidos y bien portados (espero que este disclaimer evite que mi nombre se añada a alguna lista del FBI, o similar).
Sin embargo, como dije, lo mejor de Cooties no es la violencia, sino las escenas con los neuróticos maestros que discuten constantemente y terminan revelando sus auténticas personalidades cuando la tensión desmorona la fachada de civilización que deben mantener en su diaria labor. Y, claro, con este excelente elenco sabemos que habrá grandes risas y duras verdades expresada durante la crisis. Elijah Wood, Rainn Wilson, Alison Pill, Jack McBrayer, Nasim Pedrad y Jorge García saben encontrar humor en la tragedia sin reducir el suspenso, mientras que los directores Milott y Murnion encuentran el balance adecuado para hacernos reír en escenas que parecerían monstruosas y de mal gusto en una cinta más seria. O quizás siguen siendo de mal gusto; a fin de cuentas no me importó, pues Cooties fue una experiencia graciosa, irreverente y muy entretenida, diseñada para fans del horror cómico o la comedia terrorífica. Y quizás enseñará a los estudiantes que la escuela también puede ser un infierno para los maestros. Ah, y los horribles cinco minutos iniciales tal vez convertirán en vegetarianos a algunos espectadores. Horror, sangre, y conciencia social. Cooties lo tiene todo. Solo hubiera deseado que tuviera más de todo.
Calificación: 8
IMDb
Tuesday, September 29, 2015
The Editor
Síntomas: Rey Ciso (Adam Brooks) era el mejor editor cinematográfico del mundo hasta que perdió los dedos de su mano derecha, y ahora trabaja con ayuda de una asistente en las violentas películas "giallo" del productor Francesco Mancini (Kevin Anderson). Pero cuando alguien empieza a matar a los actores en su más reciente proyecto, la línea divisoria entre realidad y ficción parece desaparecer...
Diagnóstico: El colectivo canadiense Astron-6 (Steve Kostanski, Adam Brooks, Matthew Kennedy, Conor Sweeney y Jeremy Gillespie) se ha especializado en parodiar la década de los ochentas con películas desbordantes de estilo, energía, y un particular sentido del humor que las hace trascender la simple nostalgia para convertirse en algo especial y memorable por sí mismas. Hasta el momento Astron-6 había satirizado el cine slasher con Father's Day, y la ciencia ficción post-apocalíptica con Manborg (por no mencionar sus numerosos cortometrajes, muchos de los cuales pueden verse en YouTube). Y ahora The Editor, su nueva cinta, realiza un homenaje/parodia del "giallo"; aquellos thrillers policíacos bañados en sangre y sexualidad que se popularizaron en Italia durante los setentas y ochentas. El más conocido exponente de esta corriente es, desde luego, Dario Argento, pero son muchos los que contribuyeron al sórdido género, incluyendo Sergio Martino, Umberto Lenzi y Mario Bava (algunos dirían que hasta Brian De Palma pertenece al movimiento).
Habiendo dicho todo eso, debo confesar que no soy muy aficionado al giallo. Sin duda aprecio su propensión al "gore" y la violencia (rara vez realista, pero siempre excesiva), y también me gusta la distintiva música electrónica que habitualmente lo acompaña (también conocida como "el sonido Goblin"); pero, con excepción de las cintas de Dario Argento, el giallo me parece simplista y repetitivo, con argumentos confusos e incoherentes que rara vez satisfacen en el más elemental nivel narrativo.
Afortunadamente esos "problemas" se convierten en virtudes cuando se filtran por la sensibilidad de Astron-6. El argumento de The Editor tiene todos los ingredientes requeridos por la receta (por no mencionar decenas de referencias a las obras e individuos que la inspiraron): muertes grotescas, mediocres efectos especiales, mujeres hermosas, mal doblaje, misoginia anacrónica, y una multitud de sospechosos que podrían ser el misterioso asesino de los guantes negros. ¿Será el arrogante actor que quiere un mejor papel en la película? ¿La actriz con ceguera histérica? ¿O el editor con un pasado de violencia y crisis psicológicas? Por cierto, todas las víctimas aparecen con los dedos mutilados, igual que el editor. Curioso.
La exagerada imitación de esos elementos es esencial para el humor de The Editor, pero no es su única cualidad. Como han hecho en sus previas películas, Astron-6 se sale gradualmente del terreno conocido para añadir torcidas digresiones e inesperadas sorpresas, incluyendo una serie de "twists" finales, cada uno más bizarro que el anterior, hasta llegar a un "final final" al mismo tiempo ingenioso y ridículo que me dejó con una sonrisa. Ahora que lo pienso, era obvio desde el principio...
Por el lado negativo, The Editor se siente tan larga y repetitiva como las cintas que pretende emular... lo cual es parte de su misión, supongo, pero no me evitó un par de bostezos y varias miradas al reloj. Quizás el problema sea que The Editor es la cinta más "normal" de Astron-6. A pesar de sus desvaríos creativos y visuales, casi parece una legítima película giallo; buena muestra de disciplina por parte de los cineastas, pero una decepción de mis expectativas sobre algo más extremo e impactante. Tal vez fue un error esperar algo tan estrambótico como Father's Day. Obviamente el grupo está madurando y sin duda seguiré muy interesado en sus obras futuras.
En el micro-universo de los homenajes, sátiras y "revivals" del cine giallo, yo ubicaría The Editor más o menos a la par de Amer y Berberian Sound Studio, pero por debajo de la sublime The Strange Color of Your Body's Tears, la cual fue básicamente incomprensible, pero con un manejo más fino y artístico del estilo giallo. Por otro lado, el personaje del editor de The Editor fue interpretado por Adam Brooks, quien también editó la película. Tan solo esa delirante meta-ironía basta para ponerla en un nicho particular que excluye cualquier otra consideración. Realmente existe un ignoto universo detrás de la moviola.
Calificación: 8.5
IMDb
Saturday, September 26, 2015
Sin Escape (No Escape)
Síntomas: Jack Dwyer (Owen Wilson), su esposa Annie (Lake Bell) y sus dos hijas acaban de mudarse a un país asiático para que Jack trabaje en una empresa transnacional... y de inmediato estalla un golpe de estado, con violentos disturbios callejeros y pandillas de disidentes ejecutando extranjeros por toda la ciudad. ¿Hasta dónde llegaran Jack y Annie para salvar a su familia?
Diagnóstico: La trama de Sin Escape parece engañosamente simple, pero ofrece incontables complicaciones y oportunidades para poner en peligro a la fotogénica pareja protagónica que, cosa rara, no posee "habilidades especiales", excepto su tenacidad y deseos de sobrevivir. Fue una agradable sorpresa entrar al cine esperando otra inepta variación de Taken, y encontrar un relato más realista y personal, fundamentado en emociones humanas en vez de balazos y explosiones.
Permítanme aclarar: hay abundantes balazos y explosiones en Sin Escape, pero no se utilizan como adorno visual ni fetiche pirotécnico, sino como auxiliar dramático que complementa la desesperada situación de la familia Dwyer. Esto representa el principal acierto de la cinta, aunque al mismo tiempo la hace un poco... no sé... blanda e impersonal.
Owen Wilson y Lake Bell forman una sólida pareja cinemática, con amplio talento para dominar por igual el melodrama familiar y las tensas persecuciones que los obligan a hacer cosas de las que jamás se imaginaron capaces. Creo que este es el primer papel de acción para Owen Wilson desde Behind Enemy Lines (allá por el año 2001) y le queda bastante bien, pues no depende tanto de su desempeño físico, sino de la fuerza interna que debe acopiar para mantener con vida a su esposa e hijas. Lo mismo aplica para Lake Bell, cuyos habituales roles humorísticos tienden a ocultar su capacidad para proyectar tremenda intensidad (aunque ya habíamos visto su rango real en Black Rock).
El que me decepcionó un poco fue Pierce Brosnan. Su actuación es funcional, pero el personaje que interpreta es un cliché viviente, y ni siquiera se siente necesario; simplemente es una figura anti-heroica para contrastar con la familia Dwyer... un "tiburón" inglés al lado de los "peces fuera del agua" norteamericanos que no fueron capaces de prepararse en lo más mínimo antes de mudarse a un país tan distinto del suyo. Ese es el problema eterno de los guionistas: quieren que sus personajes parezcan inteligentes, pero los obligan a cometer errores absurdos cuando necesitan una crisis motivadora, o algo así. Bueno, regresando al punto, si Hammond (el personaje de Pierce Brosnan) hubiera sido el auténtico protagonista (en vez de participar tan sólo en dos o tres escenas), Sin Escape sería ese clon de Taken que yo temía... y sin embargo sospecho que me hubiera gustado un poco más. Ya sé... nunca estoy contento.
El director John Erick Dowdle se forjó en el género de terror (Quarantine, Devil, y As Above, So Below), y parece que lidiar con zombies, demonios y fantasmas fue buena preparación para los más mundanos (y al mismo tiempo más temibles) horrores de la guerra civil y la familia en peligro. Su dirección se siente muy natural, aunque no faltan algunos trucos visuales para darle más estilo a la producción.
En resumen, Sin Escape me pareció un competente thriller de acción con más sustancia de lo normal, aunque no suficiente para hacerla realmente memorable. Podría recomendarla como pasatiempo desechable de fin de semana, con el efecto adicional de eliminar todo deseo de visitar el sudeste de Asia. Con razón nunca mencionan el país al que se mudaron los Dwyer... así no hay riesgo de demandas o incidentes internacionales. A veces los abogados son tan importantes para una película como los escritores.
Calificación: 7.5
IMDb
Friday, September 25, 2015
Los Huéspedes (The Visit)
Síntomas: La niña Becca Jameson (Olivia DeJonge) y su hermano menor Tyler (Ed Oxenbould) se disponen a pasar una semana con sus abuelos maternos, a quienes no conocían porque su madre estuvo peleada con ellos durante muchos años. Becca quiere hacer un documental de la visita para mostrarlo a su madre... pero lo que graba con su cámara de video son eventos muy extraños que sugieren algo siniestro en la acogedora granja de los abuelos.
Diagnóstico: M. Night Shyamalan incursiona en la corriente del "found footage". ¿Estrategia desesperada o redención artística? La verdad será revelada... al final.
A estas alturas cuesta trabajo entusiasmarse por una nueva película de M. Night Shyamalan (hace quince años lo describían como "el nuevo Spielberg"); pero después de todos sus chascos y horribles decepciones, sigo pensando que es un excepcional director saboteado por inmensa arrogancia y malas decisiones como guionista. Para bien o para mal, Los Huéspedes no confirma ninguna de esas afirmaciones; la dirección no fue espectacular, y el libreto no fue tan malo como temía. En resumen: una mediana cinta de "found footage" con sólidos momentos de suspenso y una premisa refrescantemente simple, cuyo obligatorio "twist" no es demoledor, ni pretende serlo... simplemente adecuado para cerrar la historia de manera satisfactoria.
Los actores jóvenes me parecieron bastante buenos, manteniendo sin esfuerzo una simpática dinámica fraternal cuya naturalidad nos ayuda a aceptar la rancia técnica de video casero. Sin embargo el libreto los hace ver ocasionalmente precoces y sobre-articulados, no en el sentido cómico-post-moderno de Kevin Williamson, sino en el más pedante estilo de... sí, M. Night Shyamalan. Por cierto, no se si habrá sido intencional, pero las pretensiones artísticas de Becca como documentalista podrían interpretarse como una sátira del mismo Shyamalan, en un raro desplante de meta-humor. O tal vez cree que tomaremos en serio líneas como "Deja que el columpio se mueva orgánicamente". Como sea, el humor funciona para acentuar el misterio de los abuelos, quienes a veces parecen poseídos, y en otras ocasiones son tan dulces como cualquier niño podría desear.
También me gustó la ausencia casi total de música, realzando la atmósfera de aislamiento y melancolía rural; creo que hasta los ocasionales sobresaltos funcionaron mejor sin los estridentes acentos orquestales que generalmente se usan (y abusan) en otras películas de terror.
Hablando de lo cual, tal vez debería aclarar que Los Huéspedes no es exactamente terror; más bien se trata de un clásico "thriller psicológico" que examina la gradual disolución mental de dos ancianos separados de la sociedad, cuyos valores tradicionales contrastan con la vivaz e irreverente actitud de dos "tweeners" sumergidos en "gadgets" y tecnología digital. ¿O acaso hay alguna explicación sobrenatural para el errático comportamiento de los abuelos? Los mejores momentos de Los Huéspedes (en mi humilde opinión) fueron los que nos obligan a cuestionar esa premisa. Hay algo triste y casi trágico en el constante refrán de "ya están viejos; por eso son así" para justificar sus más bizarros desplantes. O quizás estoy proyectando mis temores, ahora que me encuentro más cercano a la senectud. Como sea, hay muchas y mejores películas para recibir sobresaltos; pero este tipo de reflexiones existenciales son menos comunes en el género fantástico, así que aprecio el esfuerzo de Shyamalan por incluirlas en su película (incluso si fue accidentalmente).
Por el lado negativo, Los Huéspedes se siente larga a pesar de durar apenas noventa minutos. Hay demasiadas escenas repetitivas que pretenden añadir profundidad a los personajes, pero se sienten como excusa para estiraaaaaar los períodos entre "sustos", y retrasar tanto como sea posible el inevitable "twist" final (esas aspiraciones raperas del niño me parecieron insufribles).
Entonces, la respuesta es: no. Los Huéspedes no fue el triunfal regreso de M. Night Shyamalan, pero podría parecerlo si la comparamos con sus obras de los últimos diez años. Creo que se trata de un interesante thriller, bien actuado y dirigido, cuyos ocasionales problemas provienen de la forzada técnica "casera", y de un libreto lento y monótono que no guarda tantas sorpresas como el director (y probablemente el público) esperaba. Aún así Los Huéspedes reforzó mi esperanza de que el Sr. Shyamalan le de una vuelta a su carrera, y regrese a la aclamación de antaño. Ese "twist" ciertamente me dejaría pasmado. ¿Podrá "el nuevo Spielberg" convertirse en el viejo Shyamalan?
Calificación: 7
IMDb
Wednesday, September 23, 2015
Air
Síntomas: Después de un conflicto nuclear que dejó la Tierra inhabitable, se construyeron bases subterráneas para mantener en animación suspendida a los técnicos y científicos que algún día podrían reconstruir la civilización humana. En una de esas bases, los ingenieros Bauer (Norman Reedus) y Cartwright (Djimon Hounsou) despiertan de su hibernación para hacer un chequeo semestral de los sistemas eléctricos; pero un accidente pone en peligro la integridad de la base, y tendrán que luchar contra la adversidad para cumplir su delicada misión.
Diagnóstico: La película Air es un buen ejemplo de una historia minimalista que aprovecha al máximo sus austeras locaciones, su minúsculo elenco, y una premisa fácilmente asimilable, pero con ingeniosas sorpresas para compensar su simplicidad. Obviamente Air se realizó con muy poco dinero, pero no lo aparenta; sus limitaciones forman parte integral del relato, y nunca sentimos que el director Christian Cantamessa estuviera "ahorrando dinero", sino realizando una película bajo las condiciones exactas para cumplir su potencial y garantizar un sólido núcleo emocional que nos invita a preguntarnos qué haríamos en las mismas circunstancias.
El asunto de las bases subterráneas como refugio de la guerra nuclear (o similares catástrofes) es una fórmula bien conocida en la ciencia ficción y la literatura sobre conspiraciones (mi favorita es la supuesta base en Dulce, Nuevo México). Esto permite al director conducir la historia de manera fluida y natural, sin detenerse a cada paso para explicar la situación o abrumarnos con detalles logísticos sobre la función de los protagonistas. Y cuando hace falta un poco de claridad, el guión de Chris Pasetto la integra sutilmente en forma de detalles de diseño o eficientes diálogos que transmiten la información necesaria sin complicar la trama ni alterar su tenso tono.
Sin embargo el eje de la película reside en la interacción de los personajes interpretados por Norman Reedus y Djimon Hounsou, cuyas marcadas diferencias físicas e ideológicas no impiden la existencia de una sincera lealtad forjada en circunstancias al mismo tiempo únicas (después de todo es el fin del mundo), y familiares para quien haya entablado amistades por "proximidad laboral" (como diría Ron Swanson). Pero al mismo tiempo sabemos que ambos guardan secretos que podrían cambiar fundamentalmente su relación, si las condiciones se vuelven suficientemente desesperadas... como sin duda ocurrirá, o de otro modo no habría película.
Por el lado negativo Air se siente en ocasiones más larga de lo necesario, sobre todo en lo que respecta a una sub-trama romántica (quizás imaginaria) que involucra a uno de los ingenieros y a una mujer en animación suspendida. Supongo que este es el "mcguffin" necesario para generar conflicto y confundir aún más las emociones de los personajes... pero la situación en el bunker parece suficientemente difícil por sí misma, y no sé si la adición de una trillado romance aporta algo realmente valioso, o es tan solo una distracción para no tener a dos fulanos discutiendo durante hora y media . Sin embargo me dio gusto ver en la pantalla a Sandrine Holt, una talentosa pero menospreciada actriz inglesa que siempre añade carácter e intensidad a los roles secundarios que generalmente interpreta (desde 24 hasta The Returned).
A fin de cuentas me gustó Air y podría recomendarla para fans de la ciencia ficción seria (sobre todo en su variedad post-apocalíptica), con énfasis en ideas y actuaciones, en vez de efectos especiales. Como he escrito antes, las raíces del género residen justamente en la propuesta de nuevos conceptos, creativas tangentes de la realidad, y en el desafío de las expectativas que albergamos sobre el futuro de la humanidad. Rara vez encontramos eso en los grandes "blockbusters", pero sigue presente en el cine independiente, donde es más difícil de encontrar, y por lo tanto más satisfactorio... aunque a veces se contamine con un poco de romance.
Calificación: 7.5
IMDb
Monday, September 21, 2015
Everest
Síntomas: En 1996, una expedición turística en las laderas del Monte Everest guiada por el montañista Rob Hall (Jason Clarke) encuentra severo clima que hace aún más difícil el ya de por sí peligrosísimo ascenso a la cima.
Diagnóstico: No sé si será la edad, o mi costumbre de ver The History Channel cuando tengo insomnio (al menos lo hacía cuando aún transmitían reportajes interesantes, en vez de basura de "reality"), pero el caso es que cada vez siento menos interés por películas "basadas en hechos reales". En varias ocasiones me ha gustado menos una película porque ya había visto un documental sobre los "hechos reales" que la inspiraron (algunos ejemplos: Valkyrie, Zero Dark Thirty, American Sniper). Creo que, a pesar del melodrama amplificado y la experta implementación de todas las herramientas cinematográficas, las versión "dramatizadas" tienden a sentirse menos impactantes y más artificiales que el escueto relato de la realidad. Y, si el director de un documental hizo bien su trabajo, ese "escueto" relato puede tener la misma intensidad emocional de cualquier actuación o libreto hollywoodense.
Este fenómeno (o manía personal) me inspiró bajas expectativas por la nueva cinta Everest, pero me complace decir que jamás sentí la historia disminuida por los mencionados factores "artificiales". Por el contrario, el director islándico Baltasar Kormákur y su hábil elenco nos llevan hasta el corazón de la tormenta (literal y figurativamente), logrando que no solo sintamos los rigores de la expedición, sino la motivación y carácter de los audaces (¿o insensatos?) alpinistas.
También me extrañó un poco que Kormákur no hubiera elegido dramatizar la primera exitosa llegada a la cima del Everest en 1953 (realizada por Edmund Hillary y Tenzing Norgay). En vez de eso, el libreto se enfoca en una expedición recreativa que tuvo lugar más de cuarenta años después, cuando el reto del Everest ya se había transformado en un "paquete guiado" que ofrecían varias compañías especializadas en "turismo extremo". Pero al final quedé convencido de que fue una buena idea pues, además de mostrarnos las inspiradoras aventuras y devastadoras tragedias que sufrieron los protagonistas, Everest nos permite un raro atisbo a la infraestructura (práctica, turística y económica) que se ha creado alrededor de la montaña, y los ineludibles problemas de logística que implican subir (y, más importante, bajar con seguridad) el pico más alto del mundo.
Los actores se encargan de dar abundante personalidad a los exploradores, lo cual es muy importante en un relato sin héroes ni villanos, donde los personajes pasan casi todo el tiempo con los rostros ocultos por espesas barbas, escarcha y goggles. Pero aún así comprendemos perfectamente sus variadas motivaciones y actitudes para enfrentar un desafío tan grande, balanceando adecuadamente la sensación de "triunfo del espíritu humano" con sus dramas individuales, mucho más simples y asimilables para el espectador casual que no sabe nada sobre alpinismo (como yo). Jason Clarke, en el papel del empresario neo-zelandés Rob Hall, podría considerarse como protagonista, pero todos comparten similar importancia en la narrativa, incluyendo a Jake Gyllenhaal como su amigo/rival Scott Fischer; Emily Watson como Helen Wilton, coordinadora del "campamento base" en las faldas de la montaña; y hasta Keira Knightley en el corto pero emocional papel de Jan Arnold, esposa de Hall, quien debe quedarse en casa porque está esperando su primer bebé, y solo puede enterarse por teléfono sobre las penurias que atraviesa su esposo.
El drama humano tiene preponderancia en Everest, pero no puedo dejar de mencionar sus asombrosos valores de producción y efectos especiales, que hacen virtualmente imposible distinguir las locaciones reales de las que fueron recreadas digitalmente. En verdad fue un trabajo espectacular del estudio Framestore y media docena más que contribuyeron a crear estas impresionantes imágenes.
Mi única objeción es que la película perdió la oportunidad de comentar sobre los estragos ecológicos que el "turismo extremo" está ocasionando en el Everest. Sí, hay una escena donde Hall, enojado, recoge del piso dos o tres envolturas de chocolate... pero esa simbólica representación no refleja el calibre de contaminación orgánica e inorgánica que los habitantes locales han denunciado en numerosas ocasiones. Supongo que hubiera restado un poco de heroísmo a la historia principal.
De cualquier modo Everest fue una experiencia memorable, no solo como entretenimiento, sino como análisis de las razones que algunos individuos tienen para intentar lo imposible. La respuesta clásica, "porque está ahí", no basta para capturar el nivel de tenacidad y valor que deben tener estas personas. Me gustaría buscar más información al respecto, pero tendría que subir al segundo piso, y son muchos escalones.
Calificación: 8.5
IMDb
Sunday, September 20, 2015
El Regalo (The Gift)
Síntomas: Simon Calem (Jason Bateman) y su esposa Robyn (Rebecca Hall) se mudan a la ciudad de Los Ángeles, y casi de inmediato se encuentran accidentalmente con Gordon Mosely (Joel Edgerton), compañero estudiantil de Simon a quien no veía desde hace muchos años. Simon y Robyn notan de inmediato que Gordon es un poco extraño, y sus sospechas se confirman cuando los visita en varias ocasiones, incomodando a Robyn con sus intrusiones pasivo/agresivas. E incluso deja pequeños regalos en la puerta cuando no encuentra a la pareja. ¿Será tan sólo un hombre solitario en busca de compañía, o tendrá intenciones más siniestras?
Diagnóstico: No me estaba dando mucha confianza la primera media hora de El Regalo, porque parecía ser una típica y previsible cinta del sub-género "psicópata que amenaza a una familia", como las que estaban de moda en los noventas (The Temp, Pacific Heights). Afortunadamente El Regalo muestra una marcada mejoría conforme se desarrolla la trama, añadiendo inesperadas revelaciones y complicando la situación con perverso ingenio, hasta llegar a un final ambiguo pero satisfactorio... y bastante perturbador.
Lo más notable es que El Regalo marca el debut del actor australiano Joel Edgerton (Warrior, Exodus: Gods and Kings) como director, y me complace decir que resultó sobresaliente en ese oficio, con una seguridad y dominio del lenguaje visual que rara vez encontramos en el cine B. Y no lo digo como insulto, sino como testimonio de lo mucho que Edgerton logró con muy poco.
Su trabajo en el papel del enigmático Gordon también es bastante bueno, pero la mejor actuación de la película probablemente sea la de Rebecca Hall como esposa de Simon y posible blanco del inestable visitante que podría o no estar obsesionado con ella. La actitud de Robyn cambia sustancialmente a lo largo de la historia, como puede esperarse, pero nunca pierde consistencia con su carácter, y siempre articula con precisión las emociones y sutiles gestos que enriquecen la cinta, refinando su textura y logrando que trascienda el simple nicho cinematográfico al que parece pertenecer.
Y digo "parece" porque el desenlace me convenció de que El Regalo no encaja en la misma categoría de cintas como The Boy Next Door o Swimfan; pero el director (también guionista) sabe lo que estábamos esperando, y juega diestramente con nuestras expectativas, haciendo la cinta imprevisible y muy entretenida.
Hablando de lo cual, un pequeño SPOILER para amantes de los perros (como yo): Mr. Bojangles sobrevive. En cualquier otra película de este tipo, el perro hubiera sido la primera víctima para establecer que "las cosas van en serio"; afortunadamente El Regalo tiene mayor ambición, y el talento necesario para respaldarla tanto enfrente como detrás de las cámaras.
A pesar de tantos elogios, dudo que El Regalo se convierta en una obra clásica. Me pareció un excelente thriller psicológico repleto de suspenso, competentes actuaciones y muy bien dirigido; e incluso nos deja con un importante mensaje, no muy novedoso, pero digno de repetir. Sin embargo le faltó algún tipo de impacto o elemento contundente para permanecer en nuestra memoria. Tal vez necesitaba una de esas escenas inolvidables que afianzan la cinta al tejido de la cultura popular, como Fatal Attraction o Basic Instinct. Pero de cualquier modo sigue siendo una sólida experiencia que recomendaría con confianza para aficionados al noir moderno que quieran ver algo al mismo tiempo familiar y muy distinto... algo predecible y al mismo tiempo sorpresivo. Y para demostrar que un sobresalto barato puede realmente formar parte integral de la historia, aunque no sea con un gato saltando.
Calificación: 8.5
IMDb
Friday, September 18, 2015
Magic Mike XXL
Síntomas: Después de abandonar el baile exótico, Magic Mike (Channing Tatum) se dedica a su negocio de muebles, como siempre soñó; pero en su interior extraña los escenarios. Entonces, cuando sus viejos amigos lo invitan a una convención de "strippers" en Myrtle Beach, Mike accede a acompañarlos, y durante el camino los convence para hacer algo especial en el gran evento. Pero... ¿Será aún "Mágico" Mike, o habrá perdido la magia por tratar de vivir como uno de los normales?
Diagnóstico: Lo primero que hace el director Gregory Jacobs es explicarnos por qué no veremos a Matthew McConaughey en Magic Mike XXL (su personaje murió, o se fue a Asia, o algo así). Es una lástima, pues su actuación fue una de las dos cosas que me parecieron interesantes en la original Magic Mike (2012). La otra, desde luego, fue la estilizada dirección de Steven Soderbergh... y también podemos despedirnos de eso. Entonces, Magic Mike XXL se ve reducida a una tediosa exploración de la melancólica vida de Mike y sus razones para regresar al escenario, las cuales expresa durante conversaciones "profundas" que sostiene con amigos y extraños, mientras comparten drogas, alcohol, o la simple experiencia del camino que siempre parece ofrecer excusas para quitarse la camisa y ¡bailar, bailar, bailar! No hay mucha coherencia narrativa ni sustancia dramática... pero desde luego nadie irá a ver Magic Mike XXL por su libreto, sino por los bailes de Channing Tatum, Joe Manganiello y algunos inesperados "invitados", como el ex-futbolista Michael Strahan y el comediante/rapero Donald Glover (sí, el mismísimo Troy Barnes de Community; ¿qué diría Abed?)(Algo súper "meta", supongo).
Para bien o para mal, no sabría decir si los números de baile bastan para recomendarle esta película al público femenino (y parcialmente al masculino, lo cual no tiene nada de malo); pero como simple melodrama/road movie me pareció monótona y aburrida, sin el estilo de la primera ni las inesperadas revelaciones de un mundo "exótico" en la superficie, pero curiosamente mundano cuando descubrimos que tiene los mismos altibajos, responsabilidades y recompensas que cualquier otro trabajo. Aunque con más disfraces de bombero.
No es cierto. De hecho, hay largas discusiones entre los personajes sobre la posibilidad de desechar los clichés del bombero sexy, policía o motociclista, para ofrecer una experiencia más honesta y pura a las mujeres que asisten al espectáculo con una inagotable dotación de billetes de un dólar. Al parecer los bailarines no son solo piezas de carne, sino terapeutas, confidentes y hasta "healers" espirituales. O al menos esa fue la idea del director para validar esta hueca historia cuya obvia motivación comercial tiende a desinflar sus pretensiones filosóficas.
En el más convencional sentido cinematográfico, Magic Mike XXL está bien producida, pero carece de personalidad. Los actores pasan sin pena ni gloria, lo cual aplica por igual a los musculosos hombres y las atractivas mujeres (Andie McDowell, Elizabeth Banks, Jada Pinkett Smith); estas últimas en roles de control y poder, para demostrar que la cinta es una experiencia positiva y feminista, libre de morbo o explotación. Después de todo, nada dice "respeto" como sacudir la ingle a dos centímetros de la nariz de las clientas. Lo voy a intentar en mi siguiente junta de trabajo, si es que logro subirme a la mesa sin romperla.
Calificación: 6
IMDb
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